El reino del Ungido del SEÑOR
¿Por qué se sublevan las naciones1a,y los pueblos traman cosas vanasb?O, los gentilesSal. 46:6; 83:2-5; Hech. 4:25, 26Sal. 21:112 Se levantan los reyes de la tierraa,y los gobernantes traman unidoscontra el SEÑORb y contra su Ungido1c, diciendo:O, MesíasSal. 48:4-6Sal. 74:18, 23Juan 1:413 ¡Rompamos sus cadenas1ay echemos de nosotros sus cuerdas!O, ligaduras, o, coyundasJer. 5:5
4 Él que se sienta como Rey en los cielos se ríea,el Señor se burla de ellosb.Sal. 37:13Sal. 59:85 Luego les hablará en su iraa,y en su furor los aterraráb, diciendo:Sal. 21:8, 9; 76:7Sal. 78:49, 506 Pero yo mismo he consagrado1 a mi Reyasobre Sión, mi santo monteb.O, instaladoSal. 45:6Sal. 48:1, 2
7 Ciertamente anunciaré el decreto del SEÑORque me dijo1: «Mi Hijo eres tú,yo te he engendrado hoya.O, el decreto: el SEÑOR me dijoHech. 13:33; Heb. 1:5; 5:58 »Pídeme, y te daréa las naciones1 como herencia tuyab,y como posesión tuya los confines de la tierrac.O, los gentilesSal. 21:1, 2Sal. 22:27Sal. 67:79 »Tú los quebrantarás1 con vara2 de hierroa;los desmenuzarás como vaso de alfarerob».Otra posible lectura es: los regirás, o, los gobernarásO, cetroSal. 89:23; 110:5, 6; Apoc. 12:5; 19:15Sal. 28:5; 52:5; 72:4; Apoc. 2:27
10 Ahora pues, oh reyes, mostrad discernimientoa;recibid amonestación, oh jueces1 de la tierra.O, gobernantesProv. 8:15; 27:1111 Adorad1 al SEÑOR con reverencia2a,y alegraos con temblorb.O, ServidO, temorSal. 5:7Sal. 119:119, 12012 Honrad1 al Hijoa para que no se enoje y perezcáis en el camino,pues puede inflamarse de repente su ira.¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugianb!Lit., BesadSal. 2:7Sal. 5:11; 34:22; Apoc. 6:16, 17