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Oración vespertina suplicando santificación y protección
Salmo de David.
Oh SEÑOR, a ti clamo, apresúrate a venir a mía.Escucha mi vozb cuando te invoco.2 Sea puesta mi oración delante de ti como inciensoa,el alzar de mis manos1b como la ofrenda de la tardec.3 SEÑOR, pon guarda a mi bocaa;vigila la puerta de mis labiosb.4 No dejes que mi corazón se incline a nada maloa,para practicar obras impíascon los hombres que hacen iniquidadb,y no me dejes comer de sus manjaresc.
5 Que el justo me hiera con bondad1 y me reprendaa;es aceite sobre la cabezab;no lo rechace mi cabeza,pues todavía mi2 oración es contra las3 obras impías4c.6 Sus jueces son lanzados contra los costados de la peñaa,y oyen mis palabras, que son agradables.7 Como cuando se araa y se rompe la tierra,nuestros huesos han sido esparcidosb a la boca del Seol1c.
8 Porque mis ojos miran hacia tia, oh DIOS1, Señor;en ti me refugiob, no me desampares2c.9 Guárdame de las garras1 de la trampa que me han tendidoa,y de los lazos de los que hacen iniquidadb.10 Caigan los impíos en sus propias redesa,mientras yo paso a salvo1b.