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Oración pidiendo la caída de los impíos
¿Por qué, oh SEÑOR, te mantienes alejadoa,y te escondes1b en tiempos de tribulación?2 Con arrogancia el impío acosa1 al afligidoa;¡que sea2 atrapado en las trampas que ha urdidob!
3 Porque del deseo de su corazón1a se jacta el impíob,y el codicioso maldice2 y desprecia al SEÑORc.4 El impío, en la altivez de su rostro, no busca a Diosa.Todo su pensamiento es1: No hay Dios2b.
5 Sus caminos prosperan1 en todo tiempoa;tus juicios, oh Dios, están en lo alto, lejos de su vistab;a todos sus adversarios los desprecia.6 Dice en su corazón: No hay quien me mueva1a;por todas las generaciones no sufriré adversidadb.7 Llena está su boca de blasfemiaa, engaño y opresiónb;bajo su lengua hay malicia e iniquidadc.8 Se sienta al acecho en las aldeasa,en los escondrijos mata al inocenteb;sus ojos espían1 al desvalido2c.9 Acecha en el escondrijo como león en su guaridaa;acechab para atrapar al afligidoc,y atrapa al afligido arrastrándolo a su redd.10 Se agazapa, se encoge,y los desdichados1 caen en sus garras.11 Dice en su corazón: Dios se ha olvidado;ha escondido su rostro; nunca verá nadaa.
12 Levántate, oh SEÑOR; alza, oh Dios, tu manoa.No te olvides de los pobresb.13 ¿Por qué ha despreciado el impío a Diosa?Ha dicho en su corazón: Tú no lo requerirás.14 lo has visto, porque has contemplado la malicia y la vejacióna, para hacer justicia con1 tu mano.A ti se acoge el desvalido2b;tú has sido amparo3 del huérfanoc.15 Quiebra tú el brazo del impío y del malvadoa;persigue su maldad hasta que desaparezca1b.
16 El SEÑOR es Rey eternamente y para siemprea;las naciones han perecido de su tierrab.17 Oh SEÑOR, tú has oído el deseo de los humildes1a;tú fortalecerás su corazónb e inclinarás tu oídoc18 para vindicar1 al huérfanoa y al afligidob;para que no vuelva a causar terror el hombre de la tierra2c.