aEntonces los fariseos y los saduceosb se acercaron a Jesús, y para ponerle a prueba1 le pidieron que les mostrara una señal2 del cieloc.Lit., tentándoleO, un milagroMat. 16:1-12: <IT>Mar. 8:11-21</IT>Mat. 3:7; 16:6, 11, 12Mat. 12:38; Luc. 11:16 2 Pero respondiendo Él, les dijo: 1Al caer la tarde decís: «Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizoa».Los mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 2 y el vers. 3Luc. 12:54, 55 3 Y por la mañana: «Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador». ¿Sabéis discernir el aspecto1 del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiemposa?Lit., la fazLuc. 12:56 4 Una generación perversa y adúlteraa busca señal1, y no se le dará señal2, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.O, milagroMat. 12:39; Luc. 11:29
5 Los discípulos, al pasar al otro lado, se habían olvidado de tomar panes. 6 Y Jesús les dijo: Estad atentos y guardaosa de la levadura de los fariseos y saduceosb.Mat. 16:11; Mar. 8:15; Luc. 12:1Mat. 3:7; 16:1, 11, 12 7 Y ellos discutían entre sí, diciendo: Lo dice porque no tomamos panes. 8 Pero Jesús, dándose cuenta, dijo: Hombres de poca fea, ¿por qué discutís entre vosotros que no tenéis pan?Mat. 6:30; 8:26; 14:31 9 ¿Todavía no entendéis ni recordáis los cinco panes para los cinco mil, y cuántas cestas recogisteisa?Mat. 14:17-21 10 ¿Ni los siete panes para los cuatro mil, y cuántas canastas recogisteisa?Mat. 15:34-38 11 ¿Cómo es que no entendéis que no os hablé de los panes? Pero guardaosa de la levadura de los fariseos y saduceosb.Mat. 16:6; Mar. 8:15; Luc. 12:1Mat. 3:7; 16:6, 12 12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceosa.Mat. 3:7; 5:20; 16:6, 11
13 aCuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipob, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombrec?Mat. 16:13-16: <IT>Mar. 8:27-29; Luc. 9:18-20</IT>Mar. 8:27Mat. 8:20; 16:27, 28 14 Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautistaa; y otros, Elíasb; pero otros, Jeremías o uno de los profetas.Mat. 14:2Mat. 17:10; Mar. 6:15; Luc. 9:8; Juan 1:21 15 Él les dijo*: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo1a, el Hijob del Dios vivientec.I.e., el MesíasMat. 1:16; 16:20; Juan 11:27Mat. 4:3Sal. 42:2; Mat. 26:63; Hech. 14:15; Rom. 9:26; 2 Cor. 3:3; 6:16; 1 Tes. 1:9; 1 Tim. 3:15; 4:10; Heb. 3:12; 9:14; 10:31; 12:22; Apoc. 7:2 17 Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonása, porque esto no te lo reveló carne ni sangreb, sino mi Padre que está en los cielos.Juan 1:42; 21:15-171 Cor. 15:50; Gál. 1:16; Ef. 6:12; Heb. 2:14 18 Yo también te digo que tú eres Pedro1a, y sobre esta roca2 edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades3b no prevalecerán contra ella.Gr., Petros; i.e., una piedraGr., petra; i.e., una piedra grandeI.e., los poderes de la muerteMat. 4:18Mat. 11:23 19 Yo te daré las llaves del reino de los cielosa; y lo que ates en la tierra, será1 atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será2 desatado en los cielosb.O, habrá sidoIsa. 22:22; Apoc. 1:18; 3:7Mat. 18:18; Juan 20:23 20 Entonces ordenó a los discípulosa que a nadie dijeran que Él era el Cristo1b.I.e., el MesíasMat. 8:4; Mar. 8:30; Luc. 9:21Mat. 1:16; 16:16; Juan 11:27
21 aDesde entonces Jesucristo comenzó a declarar1 a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianosb, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.Lit., a mostrarMat. 16:21-28: <IT>Mar. 8:31-9:1; Luc. 9:22-27</IT>Mat. 12:40; 17:9, 12, 22, 23; 20:18, 19; 27:63; Mar. 9:12, 31; Luc. 17:25; 18:32; 24:7; Juan 2:19 22 Y tomándole aparte, Pedro comenzó a reprenderle, diciendo: ¡No lo permita Dios1, Señor! Eso nunca te acontecerá2.Lit., (Dios tenga) misericordia de tiLit., será 23 Pero volviéndose Él, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí1, Satanása! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.Lit., Ponte detrás de míMat. 4:10
24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruza y sígame.Mat. 10:38; Luc. 14:27 25 Porque el que quiera salvar su vida1, la perderá; pero el que pierda su vida2 por causa de mí, la hallaráa.O, almaMat. 10:39 26 Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma? 27 Porque el Hijo del Hombrea ha de venir en la gloria de su Padreb con sus ángeles, y ENTONCES RECOMPENSARA A CADA UNO SEGÚN SU CONDUCTAc.Mat. 8:20Mat. 10:23; 24:3, 27, 37, 39; 26:64; Mar. 8:38; 13:26; Luc. 21:27; Juan 21:22; Hech. 1:11; 1 Cor. 15:23; 1 Tes. 1:10; 4:16; 2 Tes. 1:7, 10; 2:1, 8; Sant. 5:7, 8; 2 Ped. 1:16; 3:4, 12; 1 Jn. 2:28; Apoc. 1:7Sal. 62:12; Prov. 24:12; Rom. 2:6; 14:12; 1 Cor. 3:13; 2 Cor. 5:10; Ef. 6:8; Col. 3:25; Apoc. 2:23; 20:12; 22:12 28 En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombrea venir en su reinob.Mat. 8:20Mat. 10:23; 24:3, 27, 37, 39; 26:64; Mar. 8:38; 13:26; Luc. 21:27; Juan 21:22; Hech. 1:11; 1 Cor. 15:23; 1 Tes. 1:10; 4:16; 2 Tes. 1:7, 10; 2:1, 8; Sant. 5:7, 8; 2 Ped. 1:16; 3:4, 12; 1 Jn. 2:28; Apoc. 1:7