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Parábolas sobre el reino

Ese mismo día salió Jesús de la casaa y se sentó ba la orilla del mar. Y se congregaron junto a Él grandes multitudes, por lo que subió a una barcaa y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa.

Parábola del sembrador

Y les habló muchas cosas en parábolasa, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. Otra parte1 cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte1 cayó entre2 espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte1 cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treintaa. El que tiene oídos1, que oigaa.

Propósito de las parábolas

10 Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? 11 Y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedidoa. 12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitaráa. 13 Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entiendena. 14 Y en1 ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:«aAL OÍR OIRÉIS, Y NO ENTENDERÉIS;Y VIENDO VERÉIS, Y NO PERCIBIRÉIS;

15 PORQUE EL CORAZÓN DE ESTE PUEBLO SE HA VUELTO INSENSIBLE1Y CON DIFICULTAD OYEN CON SUS OÍDOS;Y SUS OJOS HAN CERRADO,NO SEA QUE VEAN CON LOS OJOS,Y OIGAN CON LOS OÍDOS,Y ENTIENDAN CON EL CORAZÓN,Y SE CONVIERTAN,Y YO LOS SANEa».

16 aPero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. 17 Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vierona; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.

Explicación de la parábola del sembrador

18 aVosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 19 A todo el que oye la palabra del reinoa y no la entiende, el maligno vieneb y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. 20 Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales,este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; 21 pero no tiene raíz profunda en mismo, sino quesolo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y caea. 22 Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos,este es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo1a y el engaño de las riquezasb ahogan la palabra, y se queda sin fruto. 23 Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena,este es el que oye la palabra y la entiende,este da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treintaa.

Parábola del trigo y la cizaña

24 Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielosa puede compararse a1 un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25 Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña1 entre el trigo, y se fue. 26 Cuando el trigo1 brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. 27 Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo1, pues, tiene cizaña?». 28 Él les dijo: «Un enemigo1 ha hecho esto». Y los siervos le dijeron*: «¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?». 29 Pero él dijo*: «No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella. 30 Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi graneroa».

Parábola del grano de mostaza

31 Les refirió otra parábola, diciendo: aEl reino de los cielos es semejante a un grano de mostazab, que un hombre tomó y sembró en su campo, 32 y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que LAS AVES DEL CIELO vienen y ANIDAN EN SUS RAMASa.

Parábola de la levadura

33 Les dijo otra parábola: aEl reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas1 de harina hasta que todo quedó fermentadob.

34 Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábolaa, 35 para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:ABRIRÉ MI BOCA EN PARÁBOLAS;HABLARE DE COSAS OCULTAS DESDE LA FUNDACIÓN DEL MUNDOa.

Explicación de la parábola del trigo y la cizaña

36 Entonces dejó a la multitud y entró en la casaa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campob. 37 Y respondiendo Él, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombrea, 38 y el campo es el mundo; y la buena semilla son1 los hijos del reinoa, y la cizaña son los hijosb del malignoc; 39 y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin1 del mundo2a, y los segadores son los ángeles. 40 Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin1 del mundo2a. 41 El Hijo del Hombrea enviará a sus ángelesb, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo1 y a los que hacen iniquidadc; 42 y los echarán en el horno de fuegoa; allí será el llanto y el crujir de dientesb. 43 Entonces LOS JUSTOS RESPLANDECERÁN COMO EL SOLa en el reino de su Padre. El que tiene oídos1, que oigab.

Parábolas del tesoro escondido y la perla de gran valor

44 El reino de los cielosa es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tieneb y compra aquel campo.

45 El reino de los cielosa también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 46 y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

Parábola de la red barredera

47 El reino de los cielosa también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; 48 y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas1, pero echaron fuera los malos. 49 Así será en el fin1 del mundo2a; los ángeles saldrán, y sacarán3 a los malos de entre los justos, 50 y los arrojarán en el horno de fuegoa; allí será el llanto y el crujir de dientesb.

Parábola del dueño de casa

51 ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí. 52 Y Él les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al1 dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Jesús enseña en Nazaret

53 Y sucedió que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allía. 54 aY llegando a su pueblo, les enseñaba en su sinagogab, de tal manera que se maravillabanc y decían: ¿Dónde obtuvoeste esta sabiduría y estos poderes milagrosos1? 55 ¿No eseste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanosa Jacobo1, José, Simón y Judas? 56 ¿No están todas sus hermanasa con nosotros? ¿Dónde, pues, obtuvoeste todas estas cosas? 57 Y se escandalizaban a causa de Éla. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casab. 58 Y no hizo muchos milagros1 allí a causa de la incredulidad de ellos.