Y Sansón fue a Gazaa, y allí vio a una ramera y se llegó a ella.Jos. 15:47 2 Entonces fue dicho1 a los de Gaza: Sansón ha venido acá. Y ellos cercaron el lugar y se apostaron a la puerta de la ciudad toda la noche, acechándoloa. Y estuvieron callados toda la noche, diciendo: Esperemos hasta que amanezca2, entonces lo mataremos.Lit., DiciendoLit., la luz de la mañana1 Sam. 23:26; Sal. 118:10-12 3 Pero Sansón permaneció acostado hasta la medianoche, y a la medianoche se levantó, y tomando las puertas de la ciudad con los dos postes, las arrancó junto con las trancas; entonces se las echó sobre los hombros y las llevó hasta la cumbre del monte que está frente a Hebrón.
4 Después de esto sucedió que se enamoró de una mujer del1 valle de Sorec, que se llamaba Dalila.Lit., en el 5 Y los príncipes de los filisteosa fueron a ella y le dijeron: Persuádelob, y ve dónde está su gran fuerza, y cómo1 podríamos dominarlo para atarlo y castigarlo2. Entonces cada uno de nosotros te dará mil cien piezas de plata.Lit., con quéLit., afligirloJos. 13:3Jue. 14:15 6 Dijo, pues, Dalila a Sansón: Te ruego que me declares dónde está tu gran fuerza y cómo1 se te puede atar para castigarte2.Lit., con quéLit., afligirte 7 Y Sansón le dijo: Si me atan con siete cuerdas frescas que no se hayan secado, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre. 8 Los príncipes de los filisteos le llevaron siete cuerdas frescas que no se habían secado, y Dalila lo ató con ellas. 9 Y tenía ella hombres al acecho en un aposento interior. Entonces le dijo: ¡Sansón, los filisteos se te echan encima1! Pero él rompió las cuerdas como se rompe un hilo de estopa cuando toca2 el fuego. Y no se descubrió el secreto de su fuerza.Lit., están sobre tiLit., huele
10 Entonces Dalila dijo a Sansón: Mira, me has engañado y me has dicho mentiras; ahora pues, te ruego que me declares cómo1 se te puede atar.Lit., con qué 11 Y él le respondió: Si me atan fuertemente con sogas nuevas que no se hayan usado1, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.Lit., con las que no se ha hecho trabajo 12 Dalila tomó sogas nuevas, lo ató con ellas, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos se te echan encima1! Pues los hombres estaban al acecho en el aposento interior. Pero él rompió las sogas2 de sus brazos como un hilo.Lit., están sobre tiLit., las rompió
13 Entonces Dalila dijo a Sansón: Hasta ahora me has engañado y me has dicho mentiras; declárame, ¿cómo1 se te puede atar? Y él le dijo: Si tejes siete trenzas de mi cabellera2 con la tela 3y la aseguras con una clavija, entonces me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.Lit., con quéLit., cabezaLas palabras: y la aseguras...con la tela (vers. 14), están en la sept., pero no en ningún ms. heb. 14 Y mientras él dormía Dalila tomó las siete trenzas de su cabellera1 y las tejió con la tela, y la aseguró con la clavija, y le dijo: ¡Sansón, los filisteos se te echan encima2! Pero él despertó de su sueño y arrancó la clavija del telar y la tela.Lit., cabezaLit., están sobre ti
15 Entonces ella le dijo: ¿Cómo puedes decir: «Te quiero», cuando tu corazón no está conmigoa? Me has engañado estas tres veces y no me has declarado dónde reside tu gran fuerza.Jue. 14:16 16 Y1 como ella le presionaba diariamente con sus palabras y le apremiaba, su alma se angustió hasta2 la muerte.Lit., Y fue queLit., impacientó hasta el punto de 17 Él le reveló1, pues, todo lo que había en su corazón, diciéndole: Nunca ha pasado navaja sobre mi cabeza, pues he sido nazareo para Dios desde el vientre de mi madrea. Si me cortan el cabello2, mi fuerza me dejará y me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.O, descubrióLit., fuera rapadoNúm. 6:2, 5; Jue. 13:5
18 Viendo Dalila que él le había declarado todo lo que había en su corazón, mandó llamar a los príncipes de los filisteos, diciendo: Venid una vez más, porque él me ha declarado todo lo que hay en su corazón. Entonces los príncipes de los filisteos vinieron a ella y trajeron el dinero en sus manos. 19 Y ella lo hizo dormir sobre sus rodillas, y mandó llamar a un hombre que le rasuró las siete trenzas de su cabellera1. Luego ella comenzó a afligirlo y su fuerza lo dejó.Lit., cabeza 20 Ella entonces dijo: ¡Sansón, los filisteos se te echan encima1! Y él despertó de su sueño, y dijo: Saldré como las otras veces y escaparé2. Pero no sabía que el SEÑOR se había apartado de éla.Lit., están sobre tiLit., me soltaréNúm. 14:42, 43; Jos. 7:12; 1 Sam. 16:14 21 Los filisteos lo prendieron y le sacaron los ojos; y llevándolo a Gaza, lo ataron con cadenas de bronce y lo pusieron a girar el molino1 en la prisión.Lit., fue molinero 22 Pero el cabello de su cabeza comenzó a crecer de nuevo después de rasurado.
23 Y los príncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a su dios Dagóna, y para regocijarse, pues decían:Nuestro dios ha entregado a nuestro enemigo Sansón en nuestras manos.1 Sam. 5:2 24 Y cuando la gente lo vio, alabaron a su diosa, pues decían:Nuestro dios ha entregado en nuestras manos a nuestro enemigob,al que asolaba nuestra tierra,y multiplicaba nuestros muertos.Sal. 97:71 Sam. 31:9; 1 Crón. 10:9 25 Y sucedió que cuando estaban alegres1, dijeron: Llamad a Sansón para que nos divierta. Llamaron, pues, a Sansón de la cárcel, y él los divertía2. Y lo pusieron de pie entre las columnas.Lit., el corazón de ellos estaba alegreLit., era objeto de burla 26 Entonces Sansón dijo al muchacho que lo tenía de la mano: Déjame palpar las columnas sobre las que el edificio1 descansa, para apoyarme en ellas.Lit., la casa, y así en el resto del cap. 27 Y el edificio estaba lleno de hombres y mujeres, y todos los príncipes de los filisteos estaban allí. Y sobre la azotea había como tres mil hombres y mujeres mirando mientras Sansón los divertía.
28 Sansón invocó al SEÑORa y dijo: Señor DIOS1, te ruego que te acuerdes de mí, y te suplico que me des fuerzassolo esta vez, oh Dios, para vengarme ahora de los filisteos por mis dos ojosb.Heb., YHWH, generalmente traducido SEÑORJue. 15:18Jer. 15:15 29 Y Sansón asió las dos columnas del medio sobre las que el edificio descansaba y se apoyó contra ellas, con su mano derecha sobre una y con su mano izquierda sobre la otra. 30 Y dijo Sansón: ¡Muera yo con los filisteos! Y se inclinó con todas sus fuerzas y el edificio se derrumbó sobre los príncipes y sobre todo el pueblo que estaba en él. Así que los1 que mató al morir fueron más que los que había matado durante su vida.Lit., los muertos 31 Entonces descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomándolo, lo llevaron y lo sepultaron entre Zora y Estaol en la tumba de Manoa, su padre. Él había juzgado a Israel veinte añosa.Jue. 15:20