1Quién me diera que mi cabeza se hiciera agua,y mis ojos fuente de lágrimas,para que yo llorara día y nocheapor los muertos de la hija de mi pueblob.En el texto heb., cap. 8:23Isa. 22:4; Jer. 8:18; 13:17; Lam. 2:18Jer. 6:26; 8:21, 222 1Quién me diera en el desiertoun albergue de caminantes,para dejar a mi puebloy alejarme de ellosa.Porque todos ellos son adúlterosb,una asamblea de traidoresc.En el texto heb., cap. 9:1Sal. 55:6, 7; 120:5, 6Jer. 5:7, 8; 23:10; Os. 4:2Jer. 5:11; 12:1, 63 Tensan su lengua como su arco;la mentira y no la verdad1a prevalece en la tierra;porque de mal en mal procedenb,y a mí no me conocenc—declara el SEÑOR.Lit., fidelidadSal. 64:3; Isa. 59:4; Jer. 9:8Jer. 4:22Jue. 2:10; 1 Sam. 2:12; Jer. 4:22; 5:4, 5; Os. 4:1; 1 Cor. 15:344 Guárdese cada uno de su prójimoa,y no confíe en ningún hermanob;porque todo hermano obra con engaño1c,y todo prójimo anda calumniandod.I.e., como Jacob (juego de palabras)Sal. 12:2; Prov. 26:24, 25; Jer. 9:8; Miq. 7:5, 6Jer. 12:6Gén. 27:35Sal. 15:3; Prov. 10:18; Jer. 6:285 Cada uno engaña a su prójimo,y no habla la verdad,han enseñado sus lenguas a hablar mentirasa;se afananb por cometer iniquidad.Miq. 6:12Jer. 12:13; 51:58, 646 Tu morada está en medio del engañoa;por causa del engaño rehúsan conocermeb—declara el SEÑOR.Sal. 120:5, 6; Jer. 5:27; 8:5Job 21:14, 15; Prov. 1:24; Jer. 11:10; 13:10; Juan 3:19, 20 7 Por tanto, así dice el SEÑOR de los ejércitos:He aquí, los refinaré y los probaréa,porque ¿qué más puedo hacerb con la hija de mi pueblo?Isa. 1:25; Jer. 6:27; Mal. 3:3Os. 11:8
8 Saeta mortífera es su lengua,engaño hablaa;con su boca habla cada uno de paz a su prójimob,pero dentro de sí le tiende emboscadac.Jer. 9:3Sal. 28:3Jer. 5:269 Por estas cosas ¿no los castigaré?—declara el SEÑOR.De una nación comoesta¿no se vengará mi almaa?Isa. 1:24; Jer. 5:9, 29 10 Alzad1 por los montes lloro y lamentacióna,y una elegía por los pastos del desiertob,porque han sido desolados; nadie pasa por ellosc,ni se oye el bramido del ganado;desde las aves del cielo hasta las bestias han huido, se han idod.Así en la versión gr. (sept.); en el T.M., AlzaréJer. 4:24; 7:29Jer. 4:26; Os. 4:3Jer. 12:4, 10; Ezeq. 14:15; 29:11; 33:28Jer. 4:25; 12:4; Os. 4:311 Haré de Jerusalén un montón de ruinasa,una guarida de chacalesb,y de las ciudades de Judá una desolación, sin habitantec.Isa. 25:2; Jer. 51:37Isa. 13:22; 34:13Jer. 4:27; 26:9 12 ¿Quién es el hombre sabio que entienda estoa? ¿A quién ha hablado la boca del SEÑORb que pueda declararlo? ¿Por qué está arruinado el país, desolado como un desiertoc sin que nadie pase por él?Sal. 107:43; Isa. 42:23; Os. 14:9Jer. 9:20; 23:16Sal. 107:34; Jer. 23:10 13 Respondió el SEÑOR: Porque han abandonado mi ley que puse delante de ellos, y no han obedecido mi voz ni andado conforme a ellaa,2 Crón. 7:19; Sal. 89:30; Jer. 5:19; 22:9 14 sino que han andado tras la terquedad de sus corazonesa y tras los baalesb, tal como sus padres les enseñaronc.Jer. 7:24; 11:8; Rom. 1:21-24Jer. 2:8, 23; 23:27Gál. 1:14; 1 Ped. 1:18 15 Por tanto, así dice el SEÑOR de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí, yo daré de comera ajenjo a este pueblo y le daré de beber agua envenenadab.Sal. 80:5Deut. 29:18; Jer. 8:14; 23:15; Lam. 3:15 16 Los esparciré entre naciones que no conocieron ni ellos ni sus padresa, y enviaré tras ellos la espada hasta aniquilarlosb.Lev. 26:33; Deut. 28:64; Jer. 13:24Jer. 44:27; Ezeq. 5:2, 12
17 Así dice el SEÑOR de los ejércitos:Considerad, llamad a las plañideras, que vengana;enviad por las más hábiles, que venganb,2 Crón. 35:25; Ecl. 12:5Amós 5:16
18 que se apresuren y eleven una lamentación por nosotros,para que derramen lágrimas nuestros ojosy fluya agua de nuestros párpadosa.Isa. 22:4; Jer. 9:1; 14:1719 Porque voz de lamentacióna se oye desde Sión:«¡Cómo hemos sido arrasadosb!En gran manera estamos avergonzados,porque tenemos que abandonar la tierrac,porque han derribado nuestras moradas».Jer. 7:29; Ezeq. 7:16-18Deut. 28:29; Jer. 4:13Jer. 7:15; 15:120 Oíd, pues, mujeres, la palabra del SEÑOR,y reciba vuestro oído la palabra de su boca;enseñad la lamentación a vuestras hijasay la endecha cada una a su vecina.Isa. 32:921 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas,ha entrado en nuestros palacios,exterminando a los niñosa de las calles,a los jóvenesb de las plazas.2 Crón. 36:17; Jer. 15:7; 18:21; Ezeq. 9:5, 6; Amós 6:9, 10Jer. 6:11 22 Di: Así declara el SEÑOR:«Los cadáveres de los hombres caeráncomo estiércol sobre la faz del campo,y como gavillas tras el segador,y no habrá quien las recojaa».Sal. 83:10; Isa. 5:25; Jer. 8:2; 16:4; 25:33
23 Así dice el SEÑOR:No se gloríe el sabio de su sabiduríaa,ni se gloríe el poderoso de su poderb,ni el rico se gloríe de su riquezac;Ecl. 9:11; Isa. 47:10; Ezeq. 28:3-71 Rey. 20:10, 11; Isa. 10:8-12Job 31:24, 25; Sal. 49:6-9
24 mas el que se gloríe, gloríese de esto:de que me entiende y me conocea,pues yo soy el SEÑOR que hago misericordiab,derecho y justicia en la tierra,porque en estas cosas me complazcoc—declara el SEÑOR.Sal. 20:7; 44:8; Isa. 41:16; Jer. 4:2; 1 Cor. 1:31; 2 Cor. 10:17; Gál. 6:14Éx. 34:6, 7; Sal. 36:5, 7; 51:1Isa. 61:8; Miq. 7:18 25 He aquí, vienen días—declara el SEÑOR—en que castigaré a todo el que esté circuncidadosolo en la carne1a:Lit., en el prepucioJer. 4:4; Rom. 2:28, 29 26 a Egipto, a Judá, a los hijos de Amón, a Moab y a todos los que se rapan las sienesa, a los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazónb.Jer. 25:23Lev. 26:41; Jer. 4:4; 6:10; Ezeq. 44:7; Rom. 2:28