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Sepultura de Jacob

José se echó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó. Y ordenó José a sus siervos médicos que embalsamaran a su padre; y los médicos embalsamaron a Israela. Y se requerían1 cuarenta días para ello2, porque este es el tiempo requerido para el embalsamamiento3. Y los egipcios lo lloraron setenta díasa.

Y cuando pasaron los días de luto1 por él, habló José a la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia ante vuestros ojos, os ruego que habléis a2 Faraón, diciendo: «Mi padre me hizo jurara, diciendo: “He aquí, voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarásb”. Ahora pues, te ruego que me permitas ir a sepultar a mi padre, y luego volveré». Y Faraón dijo: Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar. Entonces José subió a sepultar a su padre, y con él subieron todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto, y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre;solo dejaron a sus pequeños, sus ovejas y sus vacas en la tierra de Gosén. Subieron también con él carros y jinetes; y era un cortejo1 muy grande. 10 Cuando llegaron hasta la era de Atad1, que está al otro lado del Jordán, hicieron allí duelo con una grande y dolorosa2 lamentacióna; y José guardó3 siete días de duelo por su padre. 11 Y cuando los habitantes de la tierra, los cananeos, vieron el duelo de la era de Atad1, dijeron: Este es un duelo doloroso2 de los egipcios. Por eso llamaron al lugar Abel-mizrayim3, el cual está al otro lado del Jordán. 12 Sus hijos, pues, hicieron con él tal como les había mandado; 13 pues sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, frente a Mamre, la cual Abraham había comprado de Efrón hitita, junto con el campo para posesión de una sepulturaa. 14 Y después de sepultar a su padre, José regresó a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que habían subido con él para sepultar a su padre.

Muerte de José

15 Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, dijeron: Quizá José guarde rencor contra nosotros, y de cierto nos devuelva todo el mal que le hicimosa. 16 Entonces enviaron1 un mensaje a José, diciendo: Tu padre mandó antes de morir, diciendo: 17 «Así diréis a José: “Te ruego que perdones la maldad de tus hermanos y su pecado, porque ellos te trataron mal”». Y ahora, te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró cuando le hablaron. 18 Entonces sus hermanos vinieron también y se postraron delante de éla, y dijeron: He aquí, somos tus siervos. 19 Pero José les dijo: No temáis, ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? 20 Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien para que sucediera como vemos hoy, y se preservara la vida de mucha gentea. 21 Ahora pues, no temáis; yo proveeré para vosotros y para vuestros hijos1a. Y los consoló y les habló cariñosamente2.

22 Y José se quedó en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años. 23 Y vio José la tercera generación de los hijos de Efraín; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de Joséa. 24 Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, pero Dios ciertamente os cuidará1 y os hará subir de esta tierra a la tierra que Él prometió en juramento2a a Abrahamb, a Isaacc y a Jacobd. 25 Luego José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os cuidará1, y llevaréis mis huesos de aquía. 26 Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamarona y lo pusieron en un ataúd en Egipto.