Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: 2 Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominacionesa,Isa. 58:1; Ezeq. 20:4; 22:2 3 y di: «Así dice el Señor DIOS1 a Jerusalén: “Por tu origen y tu nacimiento eres de la tierra del cananeo, tu padre era amorreo y tu madre hitita.Heb., YHWH, generalmente traducido SEÑOR, y así en el resto del cap. 4 En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en pañalesa.Os. 2:3 5 Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abierto1a, porque fuiste aborrecida2 el día en que naciste.Lit., a la faz del campoLit., en el desprecio de tu almaDeut. 32:10
6 ”Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: ‘¡Vive!’. Sí, te dije, mientras estabas en tu sangre: ‘¡Vive!’. 7 Te hice tan numerosa1 como la hierba del campoa. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura2; se formaron tus pechos y creció tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta.Lit., una miríadaLit., con adorno de adornosÉx. 1:7; Deut. 1:10 8 Entonces pasé junto a ti y te vi, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amoresa; extendí mi manto sobre tib y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigoc”—declara el Señor DIOS— “y fuiste míad.Rut 3:9; Jer. 2:2Gén. 22:16-18Éx. 24:7, 8Éx. 19:5; Ezeq. 20:5; Os. 2:19, 20 9 Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con aceitea.Rut 3:3 10 Te vestí con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolví con lino fino y te cubrí con sedaa.Éx. 26:36; Ezeq. 16:13, 18; 26:16; 27:7, 16 11 Te engalané con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collara a tu cuellob.Gén. 24:22, 47; Isa. 3:19; Ezeq. 23:42Gén. 41:42; Prov. 1:9 12 Puse un anillo en tu nariza, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabezab.Gén. 24:47; Isa. 3:21Isa. 28:5; Jer. 13:18; Ezeq. 16:14 13 Estabas adornada con oro y plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordadaa. Comías flor de harina, miel y aceite; eras hermosa en extremo y llegaste a la realezab.Sal. 45:13, 14; Ezeq. 16:171 Sam. 10:1; 1 Rey. 4:21 14 Entonces tu fama se divulgó entre las nacionesa por tu hermosura, que era perfecta, gracias al esplendor que yo puse en ti”—declara el Señor DIOSb.1 Rey. 10:1, 24Sal. 50:2; Lam. 2:15
15 “Pero tú confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasabaa, fuera quien fuera1b.Lit., de él seráEzeq. 16:25; 27:3Isa. 57:8; Jer. 2:20 16 Tomaste algunos de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber1 sucedido ni jamás sucederá.Lit., cosas que no habían 17 Tomaste también tus bellas joyas1a de2 oro y de3 plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte con ellas.Lit., tus artículos de bellezaLit., de miEzeq. 16:11, 12 18 Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas mi aceite y mi incienso. 19 También te di mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, y lo ofrecíasa ante ellas como aroma agradable. Así sucedió”—declara el Señor DIOS.Os. 2:8 20 “Tomaste además a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para mía, y se los sacrificaste como alimentob. ¿Acaso eran poca cosa tus prostituciones,Éx. 13:2, 12; Deut. 29:11, 12Sal. 106:37, 38; Jer. 7:31; Ezeq. 20:31; 23:37 21 para que mataras a mis hijosa y se los ofrecieras haciéndolos pasar por fuegob?Éx. 13:22 Rey. 17:17; Jer. 19:5 22 Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los días de tu juventuda, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcándote en tu sangre.Jer. 2:2
23 ”Y sucedió que después de toda tu maldad (‘¡Ay, ay de ti!’,—declara el Señor DIOS) 24 te edificaste un santuario y te hiciste un lugar altoa en todas las plazas.Sal. 78:58; Isa. 57:7; Jer. 11:13; Ezeq. 16:31, 39; 20:28, 29 25 En toda cabecera de caminoa te edificaste tu lugar alto, y abominable hiciste tu hermosura; y te entregaste1 a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitución.Lit., te abriste de piernasProv. 9:14 26 También te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitución para provocarme a iraa.Jer. 7:18, 19; Ezeq. 8:17 27 Y he aquí, yo extendí mi mano contra ti y disminuí tus raciones. Y te entregué al deseo de las que te odiaban, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonestaa.Isa. 9:12; Ezeq. 16:57 28 Además, te prostituiste a los asirios1 porque no te habías saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciastea.Lit., hijos de Asur2 Rey. 16:7, 10-18; 2 Crón. 28:16, 20-23; Jer. 2:18, 36; Ezeq. 23:12; Os. 10:6 29 También multiplicaste tu prostitución en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste”».
30 ¡Qué débil es tu corazón—declara el Señor DIOS—cuando haces todas estas cosasa, las acciones de una ramera desvergonzada1b!Lit., dominanteProv. 9:13; Isa. 1:3; Jer. 4:22Isa. 3:9; Jer. 3:3 31 Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al desdeñar la pagaa, no eras como la ramera.Isa. 52:3 32 ¡Mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a extraños! 33 A todas las rameras les dan regalos, pero tú dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostitucionesa.Isa. 57:9; Ezeq. 16:41; Os. 8:9, 10 34 En tus prostituciones eras distinta de las otras mujeres: nadie te solicitaba1 para fornicar; tú dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta.Lit., te seguía
35 Por tanto, ramera, oye la palabra del SEÑOR. 36 Así dice el Señor DIOS: Por cuanto fue derramada tu lascivia y descubierta tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus detestables ídolos, y a causa de la sangre de tus hijos que les ofrecistea,Jer. 19:5; Ezeq. 20:31; 23:37 37 por tanto, he aquí, yo reuniré a todos tus amantes con quienes te gozaste, a todos los que amastea y a todos los que aborreciste; los reuniré de todas partes contra ti, descubriré tu desnudezb ante ellos y ellos verán toda tu desnudezc.Jer. 13:22, 26; Ezeq. 23:9, 22; Os. 2:3, 10; Nah. 3:5, 6Ezeq. 23:17, 28Isa. 47:3 38 Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras y las que derraman sangrea, y traeré sobre ti sangre de furor y de celosb.Ezeq. 23:45Sal. 79:3, 5; Jer. 18:21; Ezeq. 23:25; Sof. 1:17 39 También te entregaré en manos de tus amantes1 y ellos derribarán tus santuarios, destruirán tus lugares altos, te despojarán de tus vestidos, te quitarán tus bellas joyas2a y te dejarán desnuda y descubierta.Lit., en sus manosLit., tus artículos de bellezaEzeq. 23:26; Os. 2:3 40 Incitarán1 contra ti una multitud, y te apedrearán y te harán pedazos con sus espadasa.Lit., Harán subirEzeq. 23:47; Hab. 1:6-10 41 Prenderán fuego a tus casasa y ejecutarán juicios contra ti a la vista de muchas mujeresb. Y haré que dejes de ser ramera y no darás más paga a tus amantes.2 Rey. 25:9; Jer. 39:8; 52:13Ezeq. 23:48 42 Desahogaré mi furor en ti; mis celos se apartarán de ti, me apaciguaréa y no me enojaré másb.2 Sam. 24:25; Ezeq. 5:13; 21:17; Zac. 6:8Isa. 40:1, 2; 54:9, 10; Ezeq. 39:29 43 Por cuanto no te has acordado de los días de tu juventuda, sino que me has irritado1 con todas estas cosas, he aquí, también yo haré recaer tu conducta sobre tu cabeza—declara el Señor DIOS—para que no cometas esta lascivia con todas tus otras abominacionesb.Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., estás irritada conmigoSal. 78:42; 106:13; Ezeq. 16:22Isa. 63:10; Ezeq. 6:9; 11:21; 22:31
44 He aquí, todo aquel que cita proverbios repetirá este proverbio acerca de ti, diciendoa: «De tal madre, tal hija».1 Sam. 24:13; Ezeq. 12:22, 23; 18:2, 3 45 Eres hija de tu madrea que aborreció a su marido y a sus hijosb, y hermana de tus hermanas que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos. Vuestra madre era hitita y vuestro padre amorreo.Ezeq. 23:2Isa. 1:4; Ezeq. 23:37-39; Zac. 11:8 46 Tu hermana mayor es Samariaa que con sus hijas1 habita al norte de ti2, y tu hermana menor es Sodoma que habita al sur de ti3 con sus hijas4b.I.e., vecindades, así hasta el vers. 55Lit., a tu izquierdaLit., a tu derechaJer. 3:8-11; Ezeq. 23:4Gén. 13:10-13; 18:20; Ezeq. 16:48, 49, 53-56, 61 47 Pero nosolo has andado en sus caminos y has hecho según sus abominacionesa, sino que, como si eso fuera muy poco, te has corrompido más que ellas en todos tus caminosb.1 Rey. 16:312 Rey. 21:9; Ezeq. 5:6; 16:48, 51 48 Vivo yo—declara el Señor DIOS—que tu hermana Sodomaa y sus hijas no han hecho como tú y tus hijas habéis hecho.Mat. 10:15; 11:23, 24 49 He aquí, esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arroganciaa, abundancia de panb y completa1 ociosidadc tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al2 necesitadod,Lit., quietaLit., no asió la mano del pobre ni delGén. 19:9; Sal. 138:6; Isa. 3:9; Ezeq. 28:2, 9, 17Gén. 13:10; Isa. 22:13; Amós 6:4-6Luc. 12:16-20; 16:19Ezeq. 18:7, 12, 16 50 y se enorgullecieron y cometieron abominaciones delante de mía. Y cuando lo vi1 las hice desaparecerb.Algunos mss. y versiones antiguas dicen: como tú visteGén. 13:13; 18:20; 19:5Gén. 19:24, 25 51 Ni aun Samaria ha cometido ni la mitad de tus pecados, pues tú has multiplicado tus abominaciones más que ellas, y has hecho aparecer justas a tus hermanas con todas las abominaciones que has cometidoa.Jer. 3:8-11 52 También tú, carga con tu ignominia ya que has hecho juicios favorables de1 tus hermanas. A causa de tus pecados, en los que obraste en forma más abominable que ellas, ellas son más justas que tú. Tú pues, avergüénzate también y carga con tu ignominia, ya que hiciste parecer justas a tus hermanasa.Lit., has mediado porEzeq. 16:47, 48, 51
53 Y cambiaré su suerte1, la suerte2 de Sodoma y de sus hijas, la suerte3 de Samaria y de sus hijas, y junto con4 ellas, tu propia suerte5,O, cautividadLit., en medio deLit., la cautividad de tu cautividad 54 para que cargues con tu humillación y te avergüences de todo lo que has hechoa cuando seas consuelo para ellasb.Jer. 2:26Ezeq. 14:22, 23 55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas1 y Samaria con sus hijas, volverán a su estado anterior; también tú y tus hijas volveréis a vuestro estado anterior.En heb. se incluye aquí: volverán a su estado anterior 56 El nombre de tu hermana Sodoma no era mencionado en tu boca el día de tu soberbia, 57 antes que fuera descubierta tu maldada. Como ella has venido a ser tú el1 oprobio de las hijas de Edom2 y de todas sus vecinas y de las hijas de los filisteos que te desprecian por todos ladosb.Lit., Como en el tiempo delAsí en muchos mss. y en la versión siriaca; en el T.M., AramEzeq. 16:36, 372 Rey. 16:5-7; 2 Crón. 28:5, 6, 18-23; Ezeq. 5:14, 15; 22:4 58 Llevas sobre ti el castigo de tu lascivia y de tus abominaciones—declara el SEÑORa.Ezeq. 23:49 59 Porque así dice el Señor DIOS: Yo haré contigo como has hecho tú, que has despreciado el juramento violando el pactoa.Isa. 24:5; Ezeq. 17:19
60 Yo recordaré sin embargo mi pacto contigo en los días de tu juventud, y estableceré para ti un pacto eternoa.Isa. 55:3; Jer. 32:38-41; Ezeq. 37:26 61 Entonces te acordarás de tus caminos y te avergonzarás cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú; y te las daré por hijas, pero no por causa de tu pactoa.Jer. 50:4, 5; Ezeq. 6:9 62 Estableceré mi pacto contigoa; y sabrás que yo soy el SEÑORb;Ezeq. 20:37; 34:25; 37:26Jer. 24:7; Ezeq. 20:43, 44 63 para que recuerdes y te avergüencesa, y nunca más abras la bocab a causa de tu humillación, cuando yo te haya perdonado por todo lo que has hechoc—declara el Señor DIOS.Ezeq. 36:31, 32; Dan. 9:7, 8Sal. 39:9; Rom. 3:19Sal. 65:3; 78:38; 79:9