Hermanos y padres, escuchada mi defensa que ahora presento ante vosotros.Hech. 7:2
2 Cuando oyeron que se dirigía a ellos en el idioma hebreo1a, observaron aún más silencio; y él dijo*:I.e., arameo judaicoHech. 21:40
3 Yo soy judíoa, nacido en Tarsob de Ciliciac, pero criado en esta ciudad, educado bajo1 Gamalield en estricta conformidade a la ley de nuestros padres2, siendo tan celoso de Dios como todos vosotros lo soisf hoy.Lit., a los pies deLit., conforme a la rigidez de la ley ancestralHech. 9:1-22; 22:3-16; 26:9-18Hech. 9:11Hech. 6:9; 21:39Hech. 5:34Hech. 23:6; 26:5; Fil. 3:6Hech. 21:20 4 Y perseguí este Caminoa hasta la muerte, encadenando y echando en cárceles tanto a hombres como a mujeresb,Hech. 9:2Hech. 8:3; 22:19, 20; 26:9-11 5 de lo cual pueden testificar1 el sumo sacerdotea y todo el concilio de los ancianos2b. También de ellos recibí cartasc para los hermanosd, y me puse en marcha para Damasco con el fin de traer presos3 a Jerusaléne también a los que estaban allá, para que fueran castigados.Lit., testificar en mi favorI.e., el SanedrínLit., estando atadosHech. 9:1Luc. 22:66; Hech. 5:21; 1 Tim. 4:14Hech. 9:2Hech. 2:29; 3:17; 13:26; 23:1; 28:17, 21; Rom. 9:3Hech. 9:2 6 aY aconteció que cuando iba de camino, estando ya cerca de Damasco, como al mediodía, de repente una luz muy brillante fulguró desde el cielo a mi derredor,Hech. 9:3-8; 22:6-11; 26:12-18 7 y caí al suelo, y oí una voz que me decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». 8 Y respondí: «¿Quién eres, Señor?». Y Él me dijo: «Yo soy Jesús el Nazarenoa, a quien tú persigues».Hech. 26:9 9 Y los que estaban conmigo vieron la luza, ciertamente, pero no comprendieron1 la vozb del que me hablaba.U, oyeron (con entendimiento)Hech. 26:13Hech. 9:7 10 Y yo dije: «¿Qué debo hacera, Señor?». Y el Señor me dijo: «Levántate y entra a Damasco; y allí se te dirá todo lo que se ha ordenado que hagas».Hech. 16:30 11 Pero como yo no veía por causa del resplandor1 de aquella luz, los que estaban conmigo me llevaron de la mano y entré a Damascoa.O, de la gloriaHech. 9:8 12 Y uno llamado Ananíasa, hombre piadoso según las normas de la ley, y de quien daban buen testimonio todos los judíosb que vivían allí,Hech. 9:10Hech. 6:3; 10:22 13 vino a mí, y poniéndose a mi lado, me dijo: «Hermano Saulo, recibe la vistaa». En ese mismo instante1b alcé los ojos y lo miré.O, Al instante; lit., Y en esa misma horaHech. 9:17Hech. 9:18 14 Y él dijo: «El Dios de nuestros padresa te ha designado1b para que conozcas su voluntad, y para que veasc al Justod y oigas palabra2 de su boca.O, escogidoO, mensaje; lit., vozHech. 3:13Hech. 9:15Hech. 9:17; 26:16Hech. 7:52; 1 Cor. 9:1; 15:8 15 Porque testigoa suyo serás a todos los hombres de lo que has visto y oídob.Hech. 23:11; 26:16Hech. 22:14 16 Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízatea, y lava tus pecadosb invocando su nombrec».Hech. 9:18Hech. 2:38; 1 Cor. 6:11; Ef. 5:26; Heb. 10:22Hech. 7:59 17 Y aconteció que cuando regresé a Jerusaléna y me hallaba orando en el templo, caí en un éxtasisb,Hech. 9:26; 26:20Hech. 10:10 18 y vi al Señor que me decía: «Apresúrate y sal pronto de Jerusalén porque no aceptarán tu testimonio acerca de mía».Hech. 9:29 19 Y yo dije: «Señor, ellos saben bien que en una sinagoga tras otra, yo encarcelabaa y azotabab a los que creían en ti.Hech. 8:3; 22:4Mat. 10:17; Hech. 26:1 20 Y cuando se derramaba la sangre de tu testigo Esteban, allí estaba también yo dando mi aprobación, y cuidando los mantos de los que lo estaban matandoa».Hech. 7:58, 59; 8:1; 26:10 21 Pero Él me dijo: «Ve, porque te voy a enviar lejos, a los gentilesa».Hech. 9:15
22 Lo oyeron hasta que dijo esto1, y entonces alzaron sus voces y dijeron: ¡Quita de la tierra a ese individuoa! No se le debe permitir que vivab.Lit., esta palabraHech. 21:36; 1 Tes. 2:16Hech. 25:24 23 Como ellos vociferaban y arrojaban sus mantosa y echaban polvob al aire,Hech. 7:582 Sam. 16:13 24 el comandante1 ordenó que lo llevaran al cuartela, diciendo que debía ser sometidob a2 azotes para saber la razón por qué gritaban contra él de aquella manera.Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el resto del cap.Lit., examinado conHech. 21:34Hech. 22:29 25 Cuando lo estiraron con1 correas, Pablo dijo al centurión que estaba allí: ¿Os es lícito azotar a un ciudadano2 romanoa sin haberle hecho juicio?Lit., para lasLit., hombreHech. 16:37 26 Al oír esto el centurión, fue al comandante y le avisó, diciendo: ¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es romano. 27 Vino el comandante a Pablo y le dijo: Dime, ¿eres romano? Y él dijo: Sí. 28 Y el comandante respondió: Yo adquirí esta ciudadanía por una gran cantidad de dinero. Y Pablo dijo: Pero yo soy ciudadano de nacimiento. 29 Entonces los que iban a someterlo a1 azotesa, al instante lo soltaron2; y también el comandante tuvo temor cuando supo que Pablo era romanob, y porque lo había atado con cadenasc.Lit., examinarlo conLit., se retiraron de élHech. 22:24Hech. 16:38Hech. 21:33