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Reino universal de Dios

He aquí, viene el día del SEÑORa cuando serán repartidos tus despojos en medio de tib. Y yo reuniré a todas las naciones en batalla contra Jerusalén; y será tomada la ciudada y serán saqueadas las casas y violadas las mujeresb; la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. Entonces saldrá el SEÑOR y peleará contra aquellas nacionesa, como cuando Él peleó1 el día de la batalla. Sus pies se posarán aquel día en el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén, al orientea; y el monte de los Olivos se hendirá por el medio, de oriente a occidenteb, formando un enorme valle, y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. Y huiréis al valle de mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis tal como huisteis a causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judáa. Y vendrá el SEÑOR mi Dios, y todos los santos con Él1b. Y sucederá que en aquel día no habrá luz; las luminarias se oscurecerán1a. Será un día único, conocidosolo del SEÑORa, ni día ni nocheb; y sucederá que a la hora de la tarde habrá luzc. En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Jerusalén, una mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, será lo mismo en verano que en inviernoa.

Y el SEÑOR será rey sobre toda la tierraa; aquel día el SEÑOR será uno, y uno su nombreb. 10 Toda la tierra se volverá como una llanura desde Gebaa hasta Rimónb, al sur de Jerusalénc; peroesta se levantará y será habitada en su lugard desde la puerta de Benjamíne hasta el lugar de la puerta Primera, hasta la puerta del Angulof, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del reyg. 11 Y habitarán en ella y no habrá más maldicióna; y Jerusalén habitará en seguridadb.

12 Esta será la plaga con que el SEÑOR herirá a todos los pueblos que han hecho guerra contra Jerusalén: se pudrirá su carne estando ellos aún de pie, y se pudrirán sus ojos en sus cuencas, y su lengua se pudrirá en su bocaa. 13 Y sucederá aquel día que habrá entre ellos un gran pánico del SEÑOR; y cada uno agarrará la mano de su prójimoa, y levantará su mano contra la mano de su prójimo. 14 También Judá peleará en Jerusaléna; y se amontonarán las riquezas de todas las naciones circunvecinas: oro, plata y vestidos en gran abundanciab. 15 Como aquella plagaa así será la plaga del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todos los animales que haya en aquellos campamentos.

16 Y sucederá que todo sobreviviente de todas las naciones que fueron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Reya, SEÑOR de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de los Tabernáculos1b. 17 Y sucederá que los de las familias de la tierra que no suban a Jerusalén para adorar al Rey, SEÑOR de los ejércitosa, no recibirán lluvia sobre ellosb. 18 Y si la familia de Egipto no sube ni viene, entonces sobre ellos no habrá lluvia; será la plaga con la cual el SEÑOR herirá a las nacionesa que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. 19 Este será el castigo1 de Egipto y el castigo2 de todas las naciones que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernáculos. 20 En aquel día estará grabado en los cascabeles de los caballos: SANTIDAD1 AL SEÑORa. Y serán las ollas en la casa del SEÑOR como los tazones delante del altarb. 21 Y toda olla en Jerusalén y en Judá será consagrada al SEÑOR de los ejércitos; todos los que ofrezcan sacrificios vendrán y tomarán de ellas y en ellas cocerána; y no habrá más mercader1b en la casa del SEÑOR de los ejércitos en aquel día.