Y el pueblo comenzó a quejarse en1 la adversidada a oídos del SEÑORb; y cuando el SEÑOR lo oyó, se encendió su ira, y el fuego del SEÑOR ardió entre ellos y consumió un extremo del campamento.Lit., fue como los que se quejan deNúm. 14:2; 16:11; 17:5Núm. 11:18; 14:28 2 Entonces clamó el pueblo a Moisés, y Moisés oró al SEÑORa y el fuego se apagó1.Lit., se hundióNúm. 12:11, 13; 21:7 3 Y se le dio a aquel lugar el nombre de Tabera1a, porque el fuego del SEÑOR había ardido entre ellos.I.e., encendidoDeut. 9:22
4 Y el populachoa que estaba entre ellos tenía un deseo insaciable1b; y también los hijos de Israel volvieron a llorar, y dijeron: ¿Quién nos dará carne para comerc?Lit., deseaba un deseoÉx. 12:381 Cor. 10:6Sal. 78:20 5 Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egiptoa, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;Éx. 16:3 6 pero ahora no tenemos apetito1. Nada hay para nuestros ojos excepto este manáa.Lit., nuestra alma está secaNúm. 21:5 7 Y el maná era como una semilla de cilantroa, y su aspecto como el del bedeliob.Éx. 16:31Gén. 2:12 8 El pueblo iba, lo recogía y lo molía entre1 dos piedras de molino, o lo machacaba en el mortero, y lo hervía en el caldero y hacía tortas con él; y tenía el sabor de tortas cocidas con2 aceite.Lit., conLit., su sabor era como el sabor de 9 Cuando el rocío caía en el campamento por la noche, con1 él caía el manáa.Lit., sobreÉx. 16:13, 14
10 Y Moisés oyó llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del SEÑOR se encendió en gran manera, y a Moisés no le agradó1.Lit., fue malo a los ojos de Moisés 11 Entonces Moisés dijo al SEÑOR: ¿Por qué has tratado tan mal a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia ante tus ojos para que hayas puesto la carga de todo este pueblo sobre mía?Éx. 5:22; Deut. 1:12 12 ¿Acaso concebí yo a todo este pueblo? ¿Fui yo quien lo dio a luz para que me dijeras: «Llévalo en tu seno, como la nodriza1a lleva al niño de pecho, a la tierra que yo juré2 a sus padresb»?O, el padre adoptivoLit., tú juraste2 Rey. 10:1, 5; Isa. 49:23Gén. 24:7; Éx. 13:5, 11; 33:1 13 ¿De dónde he de conseguir carne para dar a todo este puebloa? Porque claman a mí, diciendo: «Danos carne para que comamos».Núm. 11:21, 22; Juan 6:5-9 14 Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga1 para mía.Lit., muy pesadoÉx. 18:18; Deut. 1:12 15 Y si así me vas a tratar, te ruego que me matesa si he hallado gracia ante tus ojos, y no me permitas ver mi desventura.Éx. 32:32
16 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Reúneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes tú conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficialesa, y tráelos a la tienda de reunión y que permanezcan allí contigo.Éx. 18:25; 24:1, 9 17 Entonces descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellosa, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solob.Núm. 11:251 Sam. 10:6; Joel 2:28 18 Y di al pueblo: «Consagraosa para mañana, y comeréis carne, pues habéis llorado a oídos del SEÑORb, diciendo: “¡Quién nos diera a comer carne! Porque nos iba mejor en Egipto”. El SEÑOR, pues, os dará carne y comeréis.Éx. 19:10, 22Núm. 11:1 19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, 20 sino1 todo un mes, hasta que os salga por las narices y os sea aborrecible, porque habéis rechazado al SEÑORa, que está entre vosotros, y habéis llorado delante de Él, diciendo: “¿Por qué salimos de Egipto?”».Lit., hastaJos. 24:27; 1 Sam. 10:19 21 Pero Moisés dijo: El pueblo, en medio del cual estoy, llega a seiscientos mil de a pie; y tú has dicho: «Les daré carne a fin de que coman, por todo un mes». 22 ¿Sería suficiente degollar para ellos las ovejas y los bueyes? ¿O sería suficiente juntar para ellos todos los peces del mar? 23 Y el SEÑOR dijo a Moisés: ¿Está limitado el poder1 del SEÑORa? Ahora verás si mi palabra se te cumpleb o no.Lit., ¿Es corta la manoIsa. 50:2; 59:1Ezeq. 12:25; 24:14
24 Salió Moisés y dijo al pueblo las palabras del SEÑOR. Reunió después a setenta hombresa de los ancianos del pueblo y los colocó alrededor de la tienda.Núm. 11:16 25 Entonces el SEÑOR descendió en la nubea y le habló; y tomó del Espíritu que estaba sobre él y lo colocó sobre los setenta ancianosb. Y sucedió que cuando el Espíritu reposó sobre ellos, profetizaron; pero no volvieron a hacerlo más.Núm. 12:5Núm. 11:17
26 Pero dos hombres habían quedado en el campamento; uno se llamaba Eldad, y el otro1 se llamaba Medad. Y el Espíritu reposó sobre ellosa (ellos estaban entre los que se habían inscrito, pero no habían salido a la tienda), y profetizaron en el campamento.Lit., segundoNúm. 24:2; 1 Sam. 10:6; 2 Crón. 15:1; Neh. 9:30 27 Y un joven corrió y avisó a Moisés, diciendo: Eldad y Medad están profetizando en el campamento. 28 Entonces respondió Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde su juventuda, y dijo: Moisés, señor mío, detenlosb.Éx. 33:11; Jos. 1:1Mar. 9:38-40 29 Pero Moisés le dijo: ¿Tienes celos por causa mía? ¡Ojalá todo el pueblo del SEÑOR fuera profetaa, que el SEÑOR pusiera su Espíritu sobre ellos!1 Cor. 14:5 30 Después Moisés volvió al campamento, y con él los ancianos de Israel.
31 Y salió de parte del SEÑOR un viento que trajo codornices desde el mar y las dejó caer junto al campamentoa, como un día de camino de este lado, y un día de camino del otro lado, por todo alrededor del campamento, y como dos codos1 de espesor sobre la superficie de la tierra.O, desde unos dos codos arriba; un codo equivale aprox. a 45 cm.Éx. 16:13; Sal. 78:26-28; 105:40 32 Y el pueblo estuvo levantado todo el día, toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron las codornices (el que recogió menos, recogió diez homeres1a), y las tendieron para sí por todos los alrededores del campamento.Un homer equivale aprox. a 220 litrosEzeq. 45:11 33 Pero mientras la carne estaba aún entre sus dientes, antes que la masticaran, la ira del SEÑOR se encendió contra el pueblo, y el SEÑOR hirió al pueblo con una plaga muy malaa.Sal. 78:29-31; 106:15 34 Por eso llamaron a aquel lugar Kibrot-hataava1a, porque allí sepultaron a los que habían sido codiciosos.I.e., las tumbas de la codiciaDeut. 9:22 35 Y de Kibrot-hataava el pueblo partió para Hazerot, y permaneció1 en Hazerota.Lit., estabaNúm. 33:17