aY llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos1.Otros mss. dicen: guerasenos, o, guerguesenosMar. 5:1-17: <IT>Mat. 8:28-34; Luc. 8:26-37</IT> 2 Y cuando Él salió de la barcaa, enseguida vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundob,Mar. 3:9; 4:1, 36; 5:21Mar. 1:23 3 que tenía su morada entre los sepulcros; y nadie podía ya atarlo ni aun con cadenas; 4 porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie era tan fuerte como para dominarlo. 5 Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras. 6 Cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró delante de Él; 7 y gritando a gran voz, dijo*: ¿Qué tengo yo que ver contigo1, Jesús, Hijo del Diosa Altísimob? Te imploro por Dios que no me atormentesc.Lit., ¿Qué a mí y a tiMat. 4:3Mat. 8:29; Hech. 16:17; Heb. 7:1Luc. 8:28 8 Porque Jesús le decía: Sal del hombre, espíritu inmundo. 9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y él le dijo*: Me llamo Legióna, porque somos muchos.Mat. 26:53; Mar. 5:15; Luc. 8:30 10 Entonces le rogaba con insistencia que no los enviara fuera de la tierra. 11 Y había allí una gran piara de cerdos paciendo junto al monte. 12 Y los demonios le rogaron, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13 Y Él les dio permiso. Y saliendo los espíritus inmundos, entraron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se precipitó por un despeñadero al mar, y en el mar se ahogaron1.Lit., se ahogaban 14 Y los que cuidaban los cerdos1 huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Y la gente vino a ver qué era lo que había sucedido.Lit., Y los que los cuidaban 15 Y vinieron* a Jesús, y vieron* al que había estado endemoniadoa, sentado, vestidob y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legiónc; y tuvieron miedod.Mat. 4:24; Mar. 5:16, 18Luc. 8:27Mar. 5:9Luc. 8:35 16 Y los que lo habían visto les describieron cómo le había sucedido esto al endemoniadoa, y lo de los cerdos.Mat. 4:24; Mar. 5:15 17 Y comenzaron a rogarle que se fuera de su comarcaa.Mat. 8:34; Hech. 16:39 18 aAl entrar Él en la barca, el que había estado endemoniadob le rogaba que lo dejara acompañarle1.Lit., para que estuviera con ÉlMar. 5:18-20: <IT>Luc. 8:38, 39</IT>Mat. 4:24; Mar. 5:15, 16 19 Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo*: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas1 el Señor ha hecho por ti, y cómo tuvo misericordia de tia.O, todo lo queLuc. 8:39 20 Y él se fue, y empezó a proclamar en Decápolisa cuán grandes cosas1 Jesús había hecho por él; y todos se quedaban maravillados.O, todo lo queSal. 66:16; Mat. 4:25; Mar. 7:31
21 Cuando Jesús pasó otra veza en la barcab al otro lado, se reunió una gran multitud alrededor de Él; así que Él se quedó1 junto al marc.Lit., estabaMat. 9:1; Luc. 8:40Mar. 4:36Mar. 4:1 22 aY vino uno de los oficiales1 de la sinagogab, llamado Jairo, y al verle se postró* a sus pies.O, principales, y así en el resto del cap.Mar. 5:22-43: <IT>Mat. 9:18-26; Luc. 8:41-56</IT>Mat. 9:18; Mar. 5:35, 36, 38; Luc. 8:49; 13:14; Hech. 13:15; 18:8, 17 23 Y le rogaba* con insistencia, diciendo: Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ellaa para que sane1 y viva.Lit., se salveMar. 6:5; 7:32; 8:23; 16:18; Luc. 4:40; 13:13; Hech. 6:6; 9:17; 28:8 24 Jesús fue con él; y una gran multitud le seguía y le oprimía.
25 Y una mujer que había tenido flujo de sangre por doce años, 26 y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado; 27 cuando oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó su manto. 28 Porque decía1: Si tansolo toco sus ropas, sanaré2.O, pensabaLit., seré salva 29 Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su afliccióna.Mar. 3:10; 5:34 30 Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Éla, volviéndose entre la gente, dijo: ¿Quién ha tocado mi ropa?Luc. 5:17 31 Y sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: «¿Quién me ha tocado?». 32 Pero Él miraba a su alrededor para ver a la mujer que le había tocado1.Lit., había hecho esto 33 Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad. 34 Y Jesús le dijo: Hija, tu fe te ha sanado1a; vete en pazb y queda sana de tu aflicciónc.Lit., salvadoMat. 9:22Luc. 7:50; 8:48; Hech. 16:36; Sant. 2:16Mar. 3:10; 5:29
35 Mientras estaba todavía hablando, vinieron* de casa del oficial de la sinagogaa, diciendo: Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas aún al Maestro?Mar. 5:22 36 Pero Jesús, oyendo lo que se hablaba, dijo* al oficial de la sinagogaa: No temas, cree solamente1b.O, sigue creyendoMar. 5:22Luc. 8:50 37 Y no permitió que nadie fuera con Él sinosolo Pedro, Jacobo1 y Juan, el hermano de Jacobo2a.O, SantiagoMat. 17:1; 26:37 38 Fueron* a la casa del oficial de la sinagogaa, y Jesús vio* el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho.Mar. 5:22 39 Y entrando les dijo*: ¿Por qué hacéis alboroto y lloráis? La niña no ha muerto, sino que está dormida. 40 Y se burlaban de Él. Pero Él, echando fuera a todos, tomó* consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con Él, y entró* donde estaba la niña. 41 Y tomando a la niña por la mano, le dijo*: Talita cum (que traducido significa: Niña, a ti te digo, ¡levántatea!).Luc. 7:14; Hech. 9:40 42 Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Y al momento se quedaron completamente atónitos. 43 Entonces les dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de estoa; y dijo que le dieran de comer a la niña1.Lit., ellaMat. 8:4