Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demoniosa y para sanar enfermedades.Mat. 10:5; Mar. 6:7 2 Y los envió a proclamar el reino de Diosa y a sanar a los enfermos.Mat. 10:7 3 Y les dijo: aNo toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja1, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos túnicas cada unob.O, mochila, o, bolsaLuc. 9:3-5: <IT>Mat. 10:9-15; Mar. 6:8-11; </IT> Luc. 10:4-12; 22:35Mat. 10:10; Mar. 6:8; Luc. 22:35, 36 4 En cualquier casa donde entréis, quedaos allí, y sea de allí vuestra salida. 5 Y en cuanto a los que no os reciban, al salir de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellosa.Luc. 10:11; Hech. 13:51 6 Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciandoa el evangelio y sanando por todas partes.Mar. 6:12; Luc. 8:1
7 aHerodes el tetrarcab se enteró de todo lo que estaba pasando, y estaba muy perplejo, porque algunos decían que Juanc había resucitado de entre los muertos,Luc. 9:7-9: <IT>Mat. 14:1, 2; Mar. 6:14, 15</IT>Mat. 14:1; Luc. 3:1; 13:31; 23:7Mat. 14:2 8 otros, que Elías había aparecido, y otros, que algún profetaa de los antiguos había resucitado.Mat. 16:14 9 Entonces Herodes dijo: A Juan yo lo hice decapitar; ¿quién es, entonces,este de quien oigo tales cosas? Y procuraba verlea.Luc. 23:8
10 Y cuando los apóstoles regresaron, dieron cuenta a Jesús1 de todo lo que habían hechoa. Y Él, btomándolos consigo, se retiró aparte a una ciudad llamada Betsaidac.Lit., ElMar. 6:30Luc. 9:10-17: <IT>Mat. 14:13-21; Mar. 6:32-44; Juan 6:5-13</IT>Mat. 11:21 11 Pero cuando la gente1 se dio cuenta de esto, le siguió; y Jesús, recibiéndolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados.Lit., las multitudes 12 El día comenzaba a declinar, y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de los alrededores, y hallen alojamiento y consigan alimentos1; porque aquí estamos en un lugar desierto.Lit., provisiones 13 Pero Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos y compremos alimentos para toda esta gente. 14 (Porque había como cinco mil hombres.) Y Jesús dijo a sus discípulos: Haced que se recuesten en gruposa como de cincuenta cada uno.Mar. 6:39 15 Así lo hicieron, haciendo recostar a todos. 16 Y tomando los cinco panes y los dos peces, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran a1 la gente.Lit., pusieran delante de 17 Todos comieron y se saciaron; y se recogieron de lo que les sobró de los pedazos: doce cestas llenasa.Mat. 14:20
18 aY1 mientras Jesús2 oraba a solasb, estaban con Él los discípulos, y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las multitudes que soy yo?Lit., Y sucedió queLit., ElLuc. 9:18-20: <IT>Mat. 16:13-16; Mar. 8:27-29</IT>Mat. 14:23; Luc. 6:12; 9:28 19 Entonces ellos respondieron, y dijeron: Unos, Juan el Bautista, otros, Elías, y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. 20 Y Él les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Y Pedro respondiendo, dijo: El Cristo1 de Diosa.I.e., MesíasJuan 6:68, 69 21 Pero Él, advirtiéndoles severamente, les mandó que no dijeran esto a nadiea,Mat. 8:4; 16:20; Mar. 8:30 22 diciendo: aEl Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianosb, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.Luc. 9:22-27: <IT>Mat. 16:21-28; Mar. 8:31-9:1</IT>Mat. 16:21; Luc. 9:44 23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígamea.Mat. 10:38; Luc. 14:27 24 Porque el que quiera salvar su vida1, la perderá, pero el que pierda su vida2 por causa de mí,ese la salvaráa.O, almaMat. 10:39; Luc. 17:33; Juan 12:25 25 Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si1 él mismo se destruye o se pierdea?Lit., yHeb. 10:34 26 Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, deeste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángelesa.Mat. 10:33; Luc. 12:9 27 Pero en verdad os digo que hay algunos de los que están aquí, que no probarán la muerte hasta que veana el reino de Dios.Mat. 16:28
28 aY1 como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo2b, y subió al montec a orard.Lit., Y sucedió queO, SantiagoLuc. 9:28-36: <IT>Mat. 17:1-8; Mar. 9:2-8</IT>Mat. 17:1Mat. 5:1Luc. 3:21; 5:16; 6:12; 9:18 29 Mientras orabaa, la apariencia de su rostro se hizo otrab, y su ropa se hizo blanca y resplandeciente1.Lit., centelleando como el rayoLuc. 3:21; 5:16; 6:12; 9:18Mar. 16:12 30 Y he aquí, dos hombres hablaban con Él, los cuales eran Moisés y Elías, 31 quienes apareciendo en gloria1, hablaban de la partida de Jesús2a, que Él estaba a punto de cumplir en Jerusalén.O, relampagueanteLit., El2 Ped. 1:15 32 Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueñoa, pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jesús1 y a los dos varones que estaban con Él.Lit., ElMat. 26:43; Mar. 14:40 33 Y sucedió que al retirarse ellos de Él, Pedro dijo a Jesús: Maestroa, bueno es que estemos aquí; hagamos tres enramadas1, una para ti, otra para Moisés y otra para Elíasb; no sabiendo lo que decíac.O, tiendas sagradasLuc. 5:5; 9:49Mat. 17:4; Mar. 9:5Mar. 9:6 34 Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 35 Y una voz salió de la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Escogido1a; a Él oíd.Algunos mss. dicen: AmadoIsa. 42:1; Mat. 3:17; 12:18; Mar. 1:11; Luc. 3:22; 2 Ped. 1:17, 18 36 Después que la voz se oyó1, Jesús fue hallado solo. Ellos se lo callaron, y por aquellos días no contaron a nadie nada de lo que habían vistoa.Lit., ocurrióMat. 17:9; Mar. 9:9, 10
37 aY aconteció que al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud le salió al encuentro.Luc. 9:37-42: <IT>Mat. 17:14-18; Mar. 9:14-27</IT> 38 Y he aquí, un hombre de la multitud gritó, diciendo: Maestro, te suplico que veas a mi hijo, pues es el único que tengo1,O, es mi unigénito 39 y sucede que un espíritu se apodera de él, y de repente da gritos, y el espíritu le hace caer con convulsiones, echando1 espumarajos; y magullándole, a duras penas se aparta de él.Lit., con 40 Entonces rogué a tus discípulos que lo echaran fuera, y no pudieron. 41 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros y os he de soportar? Trae acá a tu hijo. 42 Cuandoeste se acercaba, el demonio lo derribó y lo hizo caer con convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho y se lo devolvió a su padre. 43 Y todos estaban admirados de la grandeza1 de Diosa.Jesús anuncia otra vez su muerteO, majestad2 Ped. 1:16Luc. 9:43-45: <IT>Mat. 17:22, 23; Mar. 9:30-32</IT>
bMientras todos se maravillaban de todas las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 44 Haced1 que estas palabras penetren en vuestros oídos, porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombresa.Lit., PonedLuc. 9:22 45 Pero ellos no entendíana estas palabras1, y les estaban veladas para que no las comprendieran; y temían preguntarle acerca de ellas2.Lit., esta palabraMar. 9:32
46 aY se suscitó1 una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor.Lit., se introdujoLuc. 9:46-48: <IT>Mat. 18:1-5; Mar. 9:33-37; </IT> Luc. 22:24 47 Entonces Jesús, sabiendo lo que pensabana en1 sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado,Lit., el razonamiento deMat. 9:4 48 y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envióa; porque el que es más pequeño1 entre todos vosotros,ese es grandeb.O, humildeMat. 10:40; Luc. 10:16; Juan 13:20Luc. 22:26
49 aY respondiendo Juan, dijo: Maestrob, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no anda con nosotros.Luc. 9:49, 50: <IT>Mar. 9:38-40</IT>Luc. 5:5; 9:33 50 Pero Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra vosotros, está con vosotrosa.Mat. 12:30; Luc. 11:23
51 Y sucedió que cuando se cumplían los días de su ascensión1a, Él, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalénb.Lit., su recepción arribaMar. 16:19Luc. 13:22; 17:11; 18:31; 19:11, 28 52 Y envió mensajeros delante de Él; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanosa para hacerle preparativos.Mat. 10:5; Luc. 10:33; 17:16; Juan 4:4 53 Pero no le recibieron, porque sabían que había determinado ir a1 Jerusaléna.Lit., porque su rostro iba haciaJuan 4:9 54 Al ver esto, sus discípulos Jacobo1 y Juana, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma2b?O, SantiagoAlgunos mss. agregan: como lo hizo también ElíasMar. 3:172 Rey. 1:9-16 55 Pero Él, volviéndose, los reprendió, 1y dijo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois,Muchos mss. antiguos no incluyen las palabras: y dijo: Vosotros...sino para salvarlas, de los vers. 55 y 56 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.
57 Y mientras ellos iban por el caminoa, buno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas.Luc. 9:51Luc. 9:57-60: <IT>Mat. 8:19-22</IT> 58 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabezaa.Mat. 8:20 59 A otro dijo: Síguemea. Pero él dijo: Señor1, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre.Algunos mss. no incluyen: SeñorMat. 8:22 60 Mas Él le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Diosa.Mat. 4:23 61 También otro dijo: Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casaa.1 Rey. 19:20 62 Pero Jesús le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrása, es apto para el reino de Dios.Fil. 3:13