Después de esto, el Señora designó a otros setenta1, y los envió de dos en dosb delante de Élc, a toda ciudad y lugar adonde Él había de ir.Algunos mss. antiguos dicen: setenta y dosLuc. 7:13Mar. 6:7Luc. 9:1, 2, 52 2 Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos; rogad, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su miesa.Mat. 9:37, 38; Juan 4:35 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobosa.Mat. 10:16 4 aNo llevéis bolsa, ni alforja1, ni sandalias; y a nadie saludéis por el camino.O, mochila, o, bolsaLuc. 10:4-12: <IT>Mat. 10:9-14; Mar. 6:8-11; Luc. 9:3-5</IT> 5 En cualquier casa que entréis, decid primero: «Paz a esta casa». 6 Y si hay allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; pero si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced entonces en esa casa1, comiendo y bebiendo lo que os den2; porque el obrero es digno de su salarioa. No os paséis de casa en casa.O, en la casa mismaLit., las cosas de ellosMat. 10:10; 1 Cor. 9:14; 1 Tim. 5:18 8 En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os sirvana;1 Cor. 10:27 9 sanad a los enfermos que haya en ella, y decidles: «Se ha acercado a vosotros el reino de Diosa».Mat. 3:2; 10:7; Luc. 10:11 10 Pero en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, salid a sus calles, y decid: 11 «Hasta el polvo de vuestra ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos en protesta contra vosotrosa; empero sabed esto: que el reino de Dios se ha acercadob».Mat. 10:14; Mar. 6:11; Luc. 9:5; Hech. 13:51Mat. 3:2; 10:7; Luc. 10:9 12 Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudada.Gén. 19:24-28; Mat. 10:15; 11:24 13 a¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! Porque si los milagros1 que se hicieron en vosotras hubieran sido hechos en Tiro y Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido sentados en cilicio y cenizab.Lit., las obras de poderLuc. 10:13-15: <IT>Mat. 11:21-23</IT>Isa. 23:1-18; Ezeq. 26:1-28:26; Joel 3:4-8; Mat. 11:21; Apoc. 11:3 14 Por eso, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidóna que para vosotras.Mat. 11:21 15 Y tú, Capernaúma, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades1 serás hundidab!I.e., la región de los muertosMat. 4:13Isa. 14:13-15; Mat. 11:23 16 El que a vosotros escucha, a mí me escuchaa, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me enviób.Mat. 10:40; Mar. 9:37; Luc. 9:48; Juan 13:20; Gál. 4:14Juan 12:48; 1 Tes. 4:8
17 Los setenta1 regresaron con gozo, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombrea.Algunos mss. antiguos dicen: setenta y dosMar. 16:17 18 Y Él les dijo: Yo veía a Satanása caer del cielo como un rayo.Mat. 4:10 19 Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientesa y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño.Sal. 91:13; Mar. 16:18 20 Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielosa.Éx. 32:32; Sal. 69:28; Isa. 4:3; Ezeq. 13:9; Dan. 12:1; Fil. 4:3; Heb. 12:23; Apoc. 3:5; 13:8; 17:8; 20:12, 15; 21:27
21 aEn aquella misma hora Él se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado.Luc. 10:21, 22: <IT>Mat. 11:25-27</IT> 22 Todas las cosas me han sido entregadasa por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijob, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.Juan 3:35Juan 10:15 23 aY volviéndose hacia los discípulos, les dijo aparte: Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis;Luc. 10:23, 24: <IT>Mat. 13:16, 17</IT> 24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.
25 aY he aquí, cierto intérprete de la ley1 se levantó, y para ponerle2 a pruebab dijo: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna?I.e., un experto en la ley de MoisésLit., poniéndoleLuc. 10:25-28: <IT>Mat. 22:34-40; Mar. 12:28-31</IT>Mat. 19:16-19; 22:35 26 Y Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué1 lees en ella?Lit., ¿Cómo 27 Respondiendo él, dijo: AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU FUERZA, Y CON TODA TU MENTE; Y A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMOa.Lev. 19:18; Deut. 6:5 28 Entonces Jesús le dijo: Has respondido correctamente; HAZ ESTO Y VIVIRÁSa.Lev. 18:5; Mat. 19:17 29 Pero queriendo él justificarse a sí mismoa, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?Luc. 16:15
30 Respondiendo Jesús, dijo: Cierto hombre bajaba de Jerusaléna a Jericó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto.Luc. 18:31; 19:28 31 Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. 32 Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. 33 Pero cierto samaritanoa, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión,Mat. 10:5; Luc. 9:52 34 y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. 35 Al día siguiente, sacando dos denarios1, se los dio al mesonero, y dijo: «Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré».Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día 36 ¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? 37 Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.
38 Mientras iban ellos de camino, Él entró en cierta aldea; y una mujer llamada Martaa le recibió en su casa.Luc. 10:40, 41; Juan 11:1, 5, 19 y sig., 30, 39; 12:2 39 Y ella tenía una hermana que se llamaba Maríaa, que1 sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabrab.Lit., que tambiénLuc. 10:42; Juan 11:1, 2, 19, 20, 28, 31, 32, 45; 12:3Luc. 8:35; Hech. 22:3 40 Pero Martaa se preocupaba con todos los preparativos1; y acercándose a Él, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.Lit., el mucho servicioLuc. 10:38, 41; Juan 11:1, 5, 19 y sig., 30, 39; 12:2 41 Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Martaa, tú estás preocupada y molesta por tantas cosasb;Luc. 10:38, 40; Juan 11:1, 5, 19 y sig., 30, 39; 12:2Mat. 6:25 42 pero una sola cosa es necesaria1a, y2 Maríab ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.Algunos mss. dicen: unas pocas cosas son necesariasLit., porqueSal. 27:4; Juan 6:27Luc. 10:39; Juan 11:1, 2, 19, 20, 28, 31, 32, 45; 12:3