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La plaga de langostas

Palabra del SEÑOR que vinoa a Joelb, hijo de Petuel.

2 Oíd esto, ancianos,y prestad oídoa, habitantes todos de la tierrab.¿Ha acontecido cosa semejante1 en vuestros días,o en los días de vuestros padresc?3 Contadlo a vuestros hijos,y vuestros hijos a sus hijos,y sus hijos a la siguiente generacióna.
4 Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta;lo que dejó la langosta, lo comió el pulgón;y lo que dejó el pulgón, lo comió el saltóna.5 Despertad, borrachosa, y llorad,y gemid todos los que bebéis vino,a causa del vino dulceque os es quitado de la bocab.6 Porque una nación ha subido contra mi tierra,poderosa e innumerablea;sus dientes son dientes de leónb,y tiene colmillos de leona.7 Ha hecho de mi vid una desolacióna,y astillas1 de mi higuera.Del todo las ha descortezado y derribado;sus sarmientos se han vuelto blancos.
8 Laméntate como virgen ceñida de cilicioapor el esposo de su juventud.9 Han sido cortadas la ofrenda de cereal y la libaciónde la casa del SEÑORa.Están de duelo los sacerdotes,los ministros del SEÑORb.10 El campo está asoladoa,la tierra está de duelo,porque el grano está arruinado,el mosto se secab,y el aceite virgen se pierde.11 Avergonzaos, labradoresa,gemid, viñadores1,por el trigo y la cebada,porque la cosecha del campo se ha perdidob.12 La vid se secaa,y se marchita la higuera;también el granadob, la palmerac y el manzano1d,todos los árboles del campo se secan.Ciertamente se seca la alegríaede los hijos de los hombres.
13 Ceñíos de cilicioa,y lamentaos, sacerdotes;gemidb, ministros del altar.Venid, pasad la noche ceñidos de cilicioc,ministros de mi Dios,porque sin ofrenda de cereal y sin libaciónha quedado la casa de vuestro Dios.14 Promulgad1 ayuno,convocad asambleaa;congregad a los ancianosby a todos los habitantes de la tierraen la casa del SEÑOR vuestro Dios,y clamad al SEÑORc.15 ¡Ay de ese díaa!Porque está cerca el día del SEÑORb,y vendrá como destrucción del Todopoderoso1c.16 ¿No ha sido suprimido el alimento de delante de nuestros ojosa,y la alegría y el regocijo de la casa de nuestro Diosb?17 Las semillas1 se han secado bajo los2 terrones;los almacenes han sido asolados,los graneros derribadosporque se secó el granoa.18 ¡Cómo muge el ganado!Andan vagando los hatos de vacasporque no hay pasto1 para ellasa;hasta los rebaños de ovejas sufren2.19 A ti clamo, oh SEÑORa,porque el fuego ha devorado los pastos del desierto,y la llama ha consumido todos los árboles del campob.20 Aun las bestias del campo braman1 por tia,porque se han secado los arroyos de aguab,y el fuego ha devorado los pastos del desierto.