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Un llamado al arrepentimiento
Si has de volver, oh Israel—declara el SEÑORvuélvete a mía.Si quitas de mi presencia tus abominaciones,y no vacilasb,2 y juras: «Vive el SEÑORa»,en verdad, en juicio y en justiciab,entonces se bendecirán en Él las nacionesc,y en Él se gloriaránd.

Porque así dice el SEÑOR a los hombres de Judá y de Jerusalén:Romped el barbechoa,y no sembréis entre espinosb.

4 Circuncidaos para el SEÑOR,y quitad los prepucios de vuestros corazones,hombres de Judá y habitantes de Jerusaléna,no sea que mi furorb salga como fuegoy arda y no haya quien lo apaguec,a causa de la maldad de vuestras obras.
5 Declarad en Judá y proclamad en Jerusalén, y decid:Tocad la trompeta en la tierraa;clamad en alta voz, y decid:«Reuníos y entremosen las ciudades fortificadasb».6 Izad banderaa hacia Sión;buscad refugio, no os detengáis;porque traigo del norte la calamidad,una gran destrucciónb.7 Ha salido el león de la1 espesura,y el destructor de naciones se ha puesto en marchaa;ha salido de su lugarpara convertir tu tierra en desolaciónb.Tus ciudades quedarán en ruinas, sin habitantesc.8 Por eso, vestíos de cilicio,lamentaos y gemida;porque no se ha apartado de nosotrosla ardiente ira del SEÑORb.9 Y sucederá en aquel día—declara el SEÑORque fallará el corazón del reyy el corazón de los príncipesa;se quedarán atónitos los sacerdotesy los profetas se pasmaránb.

10 Entonces dije: ¡Ah, Señor DIOS1! Ciertamente has engañadoa en gran manera a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: «Paz tendréis», cuando tienen la espada al cuello2b.

11 En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Un viento abrasador de las alturas desoladas del desiertoa, en dirección a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar, 12 un viento demasiado fuerte para esto1, vendrá a mi mandato2. Ahora yo3 pronunciaré juicios contra ellos.

13 He aquí que él sube como las nubesa,y como un torbellino sus carrosb;sus caballos son más ligeros que las águilasc.¡Ay de nosotros, porque estamos perdidosd!
14 Lava de maldad tu corazón, Jerusalén,para que seas salva.¿Hasta cuándo morarán dentro de tipensamientos perversosa?15 Porque una voz lo anuncia desde Dana,y proclama el mal desde los montes de Efraín.16 Avisadlo a las naciones: ¡Aquí están!Proclamad sobre Jerusalén:«Sitiadores vienen de tierra lejanaay alzan sus vocesb contra las ciudades de Judá.17 »Como guardas de campo están apostados contra ella por todos ladosa,porque se ha rebelado contra míb»—declara el SEÑOR.18 Tu comportamiento y tus accioneste han traído1 estas cosas.Esta es tu maldada. ¡Qué amargab!¡Cómo ha penetrado hasta tu corazón!
19 ¡Alma mía1, alma mía2!Estoy angustiado, ¡oh corazón mío3!Mi corazón se agita dentro de mí;no callaréa,porque has oído, alma mía4b,el sonido de la trompeta,el pregón de guerrac.20 Desastre sobre desastre se anunciaa,porque es arrasada toda la tierrab;de repente son arrasadas mis tiendas,en un instante mis cortinasc.21 ¿Hasta cuándo he de ver la banderay he de oír el sonido de la trompeta?22 Porque mi pueblo es necio,no me conoce;hijos torpes son,no son inteligentesa.Astutos son para hacer el mal,pero hacer el bien no sabenb.
23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba sin orden y vacía1;y a los cielos, y no tenían luza.24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban,y todas las colinas se estremecían1a.25 Miré, y he aquí que no había hombre alguno,y todas las aves del cielo habían huidoa.26 Miré, y he aquí que la tierra fértil1 era un desiertoa,y todas sus ciudades estaban arrasadasdelante del SEÑOR, delante del ardor de su ira.

27 Porque así dice el SEÑOR:Una desolación será toda la tierraa,pero no causaré una destrucción totalb.

28 Por eso se enlutará la tierraa,y se oscurecerán los cielos arribab,porque he hablado, lo he decidido,y no me arrepentiré1, ni me retractaré de elloc.29 Al ruido de jinetes y arqueros huye toda la ciudada;entran en las espesuras y trepan por los peñascosb.Toda ciudad está abandonada,y no queda en ellas morador algunoc.30 Y tú, desolada, ¿qué harása?Aunque te vistas de escarlata,aunque te pongas1 adornos de oro,aunque te agrandes con pintura los ojosb,en vano te embelleces;te desprecian tus amantes,solo buscan tu vidac.31 Porque oí un grito1 como de mujer de partoa,angustia como de primeriza;era el grito2 de la hija de Sión que se ahogaba,y extendía sus manos3b, diciendo:¡Ay ahora de mí, porque desfallezco4 ante los asesinos!