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Apostasía de Israel

Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: Ve y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: «Así dice el SEÑORa:“De ti recuerdo el cariño1 de tu juventudb,el amor de tu desposorio,de cuando me seguías en el desierto,por tierra no sembradac.

3 ”Santo era Israel para el SEÑORa,primiciasb de su cosecha1;todos los que comían de ella se hacían culpablesc;el mal venía sobre ellos”—declara el SEÑOR».

Oíd la palabra del SEÑOR, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. Así dice el SEÑOR:¿Qué injusticia hallaron en mí vuestros padresa,para que se alejaran de míy anduvieran tras lo vano y se hicieran vanosb?

6 Tampoco dijeron: ¿Dónde está el SEÑORque nos hizo subir de la tierra de Egiptoa,que nos condujo por el desiertob,por una tierra de yermos y de barrancos,por una tierra seca y tenebrosa1,una tierra por la que nadie pasóy donde ningún hombre habitó?7 Yo os traje a una tierra fértil,para que comierais de su fruto y de sus delicias1a;pero vinisteis y contaminasteis mi tierra,y de mi heredad hicisteis abominaciónb.8 Los sacerdotes no dijeron: «¿Dónde está el SEÑORa?».Los que se ocupaban de la ley no me conocieronb,los gobernantes1 se rebelaron contra mí,y los profetas profetizaban por Baalc,y andaban tras cosas que no aprovechand.
9 Por tanto, aún contenderé con vosotrosa—declara el SEÑORy con los hijos de vuestros hijos contenderé.10 Pasad, pues, a las islas de Quitim1a y ved,enviad gente a Cedarb y observad atentamente,y ved si ha habido cosa semejante:11 ¿Ha cambiado alguna nación sus dioses,aunqueesos no son diosesa?Pues mi pueblo ha cambiado su gloriabpor lo que no aprovecha.12 Espantaos, oh cielosa, por esto,y temblad, quedad en extremo desolados—declara el SEÑOR.13 Porque dos males ha hecho mi pueblo:me han abandonado a mí,fuente de aguas vivasa,y han cavado1 para sí cisternas,cisternas agrietadas que no retienen el aguab.
14 ¿Es un esclavo Israel o un siervo nacido en casaa?¿Por qué se ha convertido en presa?15 Contra él rugieron los leoncillosa,rugieron fuertemente1,y han hecho de su tierra una desolación;sus ciudades están quemadas, sin habitantesb.16 Incluso los hombres1 de Menfis y de Tafnesate han afeitado2 la coronillab.17 ¿No te ha sucedido1 estoapor haber dejado al SEÑOR tu Dios,cuando Él te guiaba por el camino?18 Y ahora, ¿qué haces en el camino a Egiptoapara beber las aguas del Nilo1b?¿O qué haces en el camino a Asiriapara beber las aguas del Eufrates2?19 Te castigará tu propia maldada,y tus apostasías te condenaránb.Reconoce, pues, y ve que es malo y amargocel dejar al SEÑOR tu Dios,y no tener temor de mí1d—declara el Señor, DIOS2 de los ejércitos.
20 Porque desde hace tiempo rompí1 tu yugoay arranqué2 tus coyundas;pero dijiste: «No serviré».Porque sobre toda colina altay bajo todo árbol frondosote echabas como ramerab.21 Pero yo te planté como vid escogidaa,toda ella de simiente genuina.¿Cómo, pues, te has vuelto delante de mísarmiento degenerado de una vid extrañab?22 Aunque te lavesa con soda1y uses mucho2 jabón,la mancha de tu iniquidad está aún delante de míb—declara el Señor DIOS3.23 ¿Cómo puedes decir: «No estoy manchadaa,no he ido tras los baalesb»?Mira tu proceder en el vallec,reconoce lo que has hecho.Eres una camella joven y liviana que enreda sus pasosd,24 asna montés acostumbrada al desierto,que en su ardor olfatea el vientoa.En la época de su celo ¿quién la puede refrenar1?Todos los que la busquen, no se tienen que fatigar,en su mes la hallarán.25 Guarda tus pies de andar descalzosy tu garganta de la sed.Mas dijiste: «Es en vano1a.¡No! Porque amo a los extraños,y tras ellos andaréb».26 Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto,así se ha avergonzado la casa de Israela:ellos, sus reyes, sus príncipes,sus sacerdotes y sus profetas;27 los que dicen al leño: «Mi padre eres tú»,y a la piedra: «Tú me engendraste».Porque ellos me han vuelto las espaldas,y no el rostroa;pero en el tiempo de su calamidad1b dirán:«Levántate y sálvanos».28 Mas ¿dónde están tus dioses,los que hiciste para tia?Que se levanten, a ver si pueden salvarteen el tiempo de tu calamidad1b;porque según el número de tus ciudadesson tus dioses, oh Judác.
29 ¿Por qué contendéis conmigo?Todos vosotros os habéis rebelado contra mía—declara el SEÑOR.30 En vano he herido a vuestros hijos,no han aceptado correccióna.Vuestra espada ha devorado a vuestros profetasbcomo león destructor.31 ¡Oh generación, atended a la palabra del SEÑOR!¿He sido yo un desierto para Israel,o una tierra de densa oscuridada?¿Por qué dice mi pueblo: «Vaguemos libremente;no vendremos más a tib»?32 ¿Se olvida una virgen de sus adornos,o una novia de su atavío1?Pues mi pueblo me ha olvidadoapor innumerables días.33 ¡Qué bien preparas tu caminopara buscar amor!Por eso aun a las malvadas1has enseñado tus caminos.34 También en tus faldas se hallasangre de la vida de pobres inocentesa;no los encontraste forzando la entradab.Pero a pesar de todo esto,35 aún dices: «Soy inocente,ciertamente su ira se ha apartado de mí».He aquí, entraré en juicio contigoaporque dices: «No he pecadob».36 ¿Por qué das tantas vueltas1cambiando tu caminoa?También por Egipto serás avergonzadabcomo fuiste avergonzada por Asiriac.37 También de allí1 saldráscon las manos en la cabezaa;porque el SEÑOR ha desechado a aquellos en quienes confías,y no prosperarás con ellosb.
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