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Invasión de Asiria

Entonces el SEÑOR me dijo: Toma para ti una tabla grande y escribe sobre ellaa en caracteres comunes1: Veloz es el botín, rápida la presa2b. Y tomé conmigo1 como testigos fieles al sacerdote Uríasa y a Zacarías, hijo de Jeberequías. Me acerqué a la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Y el SEÑOR me dijo: Ponle por nombre Maher-shalal-hash-baz1a; porque antes que el niño sepa clamara «padre mío» o «madre mía», la riqueza de Damasco y el botín de Samariab serán llevados ante el rey de Asiria.

Y volvió el SEÑOR a hablarme de nuevo, diciendo:

6 Por cuanto este pueblo ha rehusado las aguas de Siloé que corren mansamentea,y se ha regocijado en Rezín y en el hijo de Remalíasb,7 por tanto, he aquí, el Señor va a traer sobre ellos las aguas impetuosas y abundantesa del Eufrates1b,es decir, al rey de Asiria con toda su gloriac,que se saldrá de todos sus cauces y pasará sobre todas sus riberasd.8 Fluirá con ímpetu en Judá, inundará y seguirá adelantea,hasta el cuello llegaráb,y la extensión de sus alasllenará la anchura1 de tu tierra, oh Emmanuel2c.
9 Quebrantaos, pueblosa, que seréis destrozados1;prestad oído, confines todos de la tierra;ceñíos, que seréis destrozados2;ceñíos, que seréis destrozados3b.10 Trazad un plan, y será frustradoa;proferid una palabra, y no permaneceráb,porque Dios está con nosotros1c.

11 Pues así me habló el SEÑOR con gran poder1a y me instruyó para que no anduviera en el camino de este pueblob, diciendo:

12 No digáis: «Es conspiracióna»,a todo lo que este pueblo llama conspiración,ni temáis lo que ellos temen1, ni os aterroricéisb.13 Al SEÑOR de los ejércitosa es a quien debéis tener por santob.Sea Él vuestro temor,y sea Él vuestro terror.14 Entonces Él vendrá a ser santuarioa;pero piedra de tropiezo y roca de escándalobpara ambas casas de Israel,y lazo y trampac para los habitantes de Jerusalén.15 Muchos tropezarán allí1,y caerán y serán quebrantados;serán enlazados y apresadosa.

16 Ata el testimonioa, sella la ley1b entre mis discípulosc. 17 Aguardaré al SEÑORa que esconde su rostrob de la casa de Jacob; sí, a Él esperaré. 18 He aquí, yo y los hijos que el SEÑOR me ha dadoa estamos por señales y prodigios en Israelb, de parte del SEÑOR de los ejércitos que mora en el monte Siónc.

19 Y cuando os digan: Consultad a los médium y a los adivinosa que susurran y murmuran, decid: ¿No debe un pueblo consultar a su Diosb? ¿Acaso consultará a los muertos por los vivosc? 20 ¡A la ley1 y al testimonioa! Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecerb. 21 Y pasarán por la tierra1 oprimidos y hambrientosa; y sucederá que cuando tengan hambre, se enojarán y maldecirán a su rey2 y a su Dios, volviendo el rostro hacia arriba. 22 Después mirarán hacia la tierra, y he aquí, tribulación y tinieblas, lobreguez y angustia, y serán lanzados a la oscuridada.

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