¡Oh, gálatasa insensatos! ¿Quién os ha fascinado1 a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificadob?I.e., engañado por arte de magiaGál. 1:21 Cor. 1:23; Gál. 5:11 2 Esto es lo único que quiero averiguar1 de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe2a?Lit., aprenderLit., de feRom. 10:17 3 ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por1 el Espíritu, ¿vais a terminar2 ahora por la carne?O, conU, os perfeccionáis 4 ¿Habéis padecido tantas cosas en vano? ¡Si es que en realidad fue en vanoa!1 Cor. 15:2 5 Aquel, pues, que os suministra el Espíritua y hace milagros1 entre vosotrosb, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe2c?U, obras de poderLit., de fe2 Cor. 9:10; Fil. 1:191 Cor. 12:10Rom. 10:17 6 Así Abraham CREYÓ A DIOS Y LE FUE CONTADO COMO JUSTICIAa.Gén. 15:6; Rom. 4:3 7 Por consiguiente, sabed que los que son de fea,estos son hijos de Abrahamb.Gál. 3:9Luc. 19:9; Rom. 4:16; Gál. 6:16 8 Y la Escritura, previendo que Dios justificaría1 a los gentiles2 por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: EN TI SERÁN BENDITAS TODAS LAS NACIONESa.Lit., justificaO, las nacionesGén. 12:3 9 Así que, los que son de fe son bendecidos con Abrahama, el creyente.Gál. 3:7 10 Porque todos los que son de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: MALDITO TODO EL QUE NO PERMANECE EN TODAS LAS COSAS ESCRITAS EN EL LIBRO DE LA LEY, PARA HACERLASa.Deut. 27:26 11 Y que nadie es justificado ante Dios por la leya es evidente, porque EL JUSTO VIVIRÁ POR LA FE1b.O, El que es justo por la fe viviráGál. 2:16Hab. 2:4; Rom. 1:17; Heb. 10:38 12 Sin embargo, la ley no es de1 fe; al contrario, EL QUE LAS2 HACE, VIVIRÁ POR3 ELLASa.O, no depende de laI.e., las cosas escritas en el libro de la leyO, enLev. 18:5; Rom. 10:5 13 Cristo nos redimió de la maldición de la leya, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: MALDITO TODO EL QUE CUELGA DE UN MADERO1b),O, una cruzGál. 4:5Deut. 21:23; Hech. 5:30 14 a fin de que en Cristo Jesús la bendición de Abraham viniera a los gentilesa, para que recibiéramosb la promesa del Espíritu mediante la fec.Rom. 4:9, 16; Gál. 3:28Gál. 3:2Hech. 2:33; Ef. 1:13
15 Hermanosa, hablo en términos humanos1b: un pacto, aunque sea humano2c, una vez ratificado nadie lo invalida ni le añade condiciones.Lit., según el hombreLit., de hombre; i.e., entre hombresHech. 1:15; Rom. 1:13; Gál. 6:18Rom. 3:5Heb. 6:16 16 Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia1a. No dice: y a las descendencias2, como refiriéndose a muchas, sino más bien a una: y a tu descendenciab, es decir, Cristo.Lit., simienteLit., simientesLuc. 1:55; Rom. 4:13, 16; 9:4Hech. 3:25 17 Lo que digo es esto: La ley, que vino cuatrocientos treinta añosa más tarde, no invalida un pacto ratificado anteriormente por Dios, como para anular la promesa.Gén. 15:13, 14; Éx. 12:40; Hech. 7:6 18 Porque si la herencia depende1 de la ley, ya no depende2 de una promesaa; pero Dios se la concedió a Abraham por medio de una promesab.O, esRom. 4:14Heb. 6:14 19 Entonces, ¿para qué fue dada la ley? Fue añadida a causa de1 las transgresionesa, hasta que viniera la descendencia2 a la cual había sido hecha la promesab, ley que fue promulgada mediante ángelesc por mano de un mediadord.O, para definirLit., simienteRom. 5:20Gál. 3:16Hech. 7:53Éx. 20:19; Deut. 5:5 20 Ahora bien, un mediador no es de una parte solamente, ya que Dios es uno soloa.1 Tim. 2:5; Heb. 8:6; 9:15; 12:24 21 ¿Es entonces la ley contraria a las promesas de Dios? ¡De ningún modoa! Porque si se hubiera dado una ley capaz de impartir vida, entonces la justicia ciertamente hubiera dependido1 de la leyb.Lit., sidoLuc. 20:16; Gál. 2:17Gál. 2:21 22 Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecadoa, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuera dada a todos los que creen.Rom. 11:32
23 Y antes de venir la fe, estábamos encerrados bajo la ley, confinadosa para la fe que había de ser revelada.Rom. 11:32 24 De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo1 para conducirnos a Cristoa, a fin de que seamos justificados por la feb.O, tutor1 Cor. 4:15Gál. 2:16 25 Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo ayo1a,O, tutor1 Cor. 4:15 26 pues todos sois hijos de Diosa mediante la fe en Cristo Jesúsb.Rom. 8:14; Gál. 4:5Rom. 8:1; Gál. 3:28; 4:14; 5:6, 24; Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:4; 1 Tim. 1:12; 2 Tim. 1:1; Tito 1:4 27 Porque todos los que fuisteis bautizados en Cristoa, de Cristo os habéis revestidob.Mat. 28:19; Rom. 6:3; 1 Cor. 10:2Rom. 13:14 28 No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni1 mujera; porque todos sois unob en Cristo Jesúsc.Lit., yRom. 3:22; 1 Cor. 12:13; Col. 3:11Juan 17:11; Ef. 2:15Rom. 8:1; Gál. 3:26; 4:14; 5:6, 24; Ef. 1:1; Fil. 1:1; Col. 1:4; 1 Tim. 1:12; 2 Tim. 1:1; Tito 1:4 29 Y si sois de Cristoa, entonces sois descendencia1 de Abraham, herederos según la promesab.Lit., simiente1 Cor. 3:23Rom. 4:13; 9:8; Gál. 3:18; 4:28