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Castigo de los gobernantes

Entonces el Espíritu me levantó y me llevó a la puerta oriental de la casa del SEÑOR que mira al orientea. Y he aquí, a la entrada de la puerta había veinticinco hombres, y entre ellos vi a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaíab, jefes del pueblo. Y Él me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan iniquidad y dan malos consejos en esta ciudada, los cuales dicen: «¿No está cerca el tiempo1 de edificar casas? Esta ciudad es la olla y nosotros la carnea». Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombrea.

Entonces el Espíritu del SEÑOR cayó sobre mí, y me dijo: Di: «Así dice el SEÑOR: “Así habéis dicho, casa de Israel, yo conozco vuestros pensamientos1a. Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, habéis llenado sus calles de muertosa”. Por tanto, así dice el Señor DIOS1: “Vuestros muertos, los que habéis dejado en medio de la ciudad2, son la carne, y ella es la ollaa; pero yo os sacaré3 de ellab. Habéis temido la espada, y espada traeré sobre vosotrosa”—declara el Señor DIOS. “Y os sacaré de en medio de la ciudad1, os entregaré en manos de extrañosa y traeré juicios contra vosotrosb. 10 A espada caeréisa; en los confines de Israel os juzgaré; y sabréis que yo soy el SEÑORb. 11 Esta ciudad no será olla para vosotros, ni vosotros seréis carne en medio de ellaa; hacia los confines de Israel os juzgaré. 12 Y sabréis que yo soy el SEÑOR; porque no habéis andado en mis estatutos ni habéis ejecutado mis ordenanzasa, sino que habéis obrado conforme a las costumbres de las naciones que os rodeanb”».

13 Y sucedió que mientras yo profetizaba, Pelatías, hijo de Benaíaa, murió. Entonces caí sobre mi rostro, y clamé a gran voz y dije: ¡Ah, Señor DIOS! ¿Vas a acabar por completo con el remanente de Israelb?

14 Entonces vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: 15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus parientes1, los hombres en el destierro contigo2 y toda la casa de Israel, todos ellos, son aquellos a quienes los habitantes de Jerusalén han dicho: «Alejaos del SEÑOR; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesióna». 16 Por tanto, di: «Así dice el Señor DIOS: “Aunque yo los había echado lejos entre las naciones, y aunque yo los había dispersado por las tierras, sin embargo fui para ellos un santuarioa por poco tiempo en las tierras adonde habían ido”». 17 Por tanto di: «Así dice el Señor DIOS: “Yo os recogeré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras entre las cuales habéis sido dispersados, y os daré la tierra de Israela”». 18 Cuando lleguen allí, quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominacionesa. 19 Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos1. Y quitaré de su carne el corazón de piedraa y les daré un corazón de carneb, 20 para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzasa y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Diosb. 21 Pero en cuanto a aquellos cuyo corazón va detrás de sus cosas detestables y abominaciones1a, haré recaer su conducta sobre su cabeza—declara el Señor DIOSb.

22 Entonces los querubines alzaron sus alas con las ruedas a su ladoa, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellosb. 23 La gloria del SEÑOR se elevó de en medio de la ciudada, y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudadb. 24 Y el Espíritu me levantóa y me llevó a Caldea1, a los desterrados, en visión por el Espíritu de Dios. Y se alejó2 de mí la visión que había vistob. 25 Entonces hablé a los desterrados de todas las cosas que el SEÑOR me había mostradoa.