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Visiones de la langosta, del fuego y de la plomada

Esto1 me mostró el Señor DIOS2: He aquí, Él formaba enjambre de langostasa cuando comenzaba a brotar3 la cosecha de primavera. Y he aquí, la cosecha de primavera era después de la siega4 del rey. Y sucedió que cuando habían terminado de devorar la hierba de la tierraa, yo dije:Señor DIOS, perdona, te ruegob.¿Cómo1 podrá resistir Jacobsi es tan pequeñoc?

3 Se apiadó el SEÑORa de esto:No sucederá—dijo el SEÑOR.

Esto me mostró el Señor DIOS: he aquí, el Señor DIOS llamaba para juzgarlos con fuego, y consumió el gran abismo y empezó a consumir el campo1a.

5 Entonces dije:Señor DIOS, cesa, te ruegoa.¿Cómo1 podrá resistir Jacobsi es tan pequeñob?6 Se apiadó el SEÑORa de esto:Esto tampoco sucederá—dijo el Señor DIOS.

Esto Él me mostró: He aquí, el Señor estaba junto a1 un muro hecho a plomo, y tenía en su mano una plomada. Y el SEÑOR me dijo: ¿Qué ves, Amósa? Y respondí: Una plomada. Entonces el Señor dijo:He aquí, pondré una plomadaen medio de mi pueblo Israelb.Ya no volveré a dejarlos sin castigo1c.

9 Los lugares altos de Isaaca serán asoladosby los santuarios de Israel destruidosc;y yo me levantaré con espada contra la casa de Jeroboamd.
Amós acusado por Amasías

10 Entonces Amasías, sacerdote de Betela, envió palabra a Jeroboam, rey de Israelb, diciendo: Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra ya no puede soportar todas sus palabrasc. 11 Porque así dice Amós: «Jeroboam morirá a espada y ciertamente Israel saldrá en cautiverio de su tierra». 12 Y Amasías dijo a Amós: Vete, vidente, huyea a la tierra de Judá, come allí pan y allí profetiza; 13 pero en Betel no vuelvas a profetizar mása, porque es santuario del reyb y residencia1 real.

14 Entonces respondió Amós y dijo a Amasías: Yo no soy profeta, ni hijo de profetaa, sino que soy boyero y cultivador1 de sicómoros. 15 Pero el SEÑOR me tomó cuando pastoreaba el1 rebaño, y2 me dijo: Ve, profetiza a mi pueblo Israela. 16 Ahora pues, escucha la palabra del SEÑOR: Tú dices: «No profeticesa contra Israel ni hables1 contrab la casa de Isaac». 17 Por tanto, así dice el SEÑOR: «Tu mujer se prostituiráa en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán a espadab, tu tierra será repartida a cordel, y tú morirás en una tierra inmundac. Y ciertamente Israel saldrá de su tierra en cautiverio».