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Venganza de los gabaonitas

En los días de David hubo hambre por tres años consecutivosa, y David buscó la presencia del SEÑORb. Y el SEÑOR dijo: Es por causa de Saúl y de su casa sangrienta, porque él dio muerte a los gabaonitas. Y llamó el rey a los gabaonitas y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del remanente de los amorreos, y los hijos de Israel habían hecho un pacto con1 ellosa, pero Saúl había procurado matarlos2 en su celo por los hijos de Israel y de Judá.) Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué debo hacer por vosotros? ¿Y cómo haré restitución para que bendigáis la heredad del SEÑORa? Los gabaonitas le respondieron: No nos importa la plata ni el oroa de Saúl o de su casa, ni nos corresponde dar muerte a ningún hombre en Israel. Y él dijo: Haré por vosotros lo que digáis. Y ellos dijeron al rey: Del hombre que nos consumió y que trató de exterminarnos1a para que no quedáramos dentro del territorio de Israel, que nos entreguen siete hombres de entre sus hijos, y los ahorcaremos1a delante del SEÑOR en Guibeá de Saúl, el elegido del SEÑORb. Y el rey dijo: Los entregaré2.

Pero el rey perdonó a Mefiboset, hijo de Jonatán, hijo de Saúla, a causa del pacto del SEÑOR que había entre ellos, entre David y Jonatán, hijo de Saúlb. El rey tomó a los dos hijos de Rizpa, hija de Ajaa, Armoni y Mefiboset, que ella había dado a Saúl, y a los cinco hijos de Merab1, hija de Saúl, que ella había dado a Adrielb, hijo de Barzilai meholatitac, y los entregó en manos de los gabaonitas, que los ahorcaron1 en el monte delante del SEÑOR, de modo que los siete cayeron a la vez; les dieron muerte en los primeros días de la cosecha, al comienzo de la cosecha de la cebadaa.

10 Y Rizpa, hija de Aja, tomó tela de cilicio y lo tendió para sí sobre la roca, desde el comienzo de la cosecha hasta que llovió1 del cielo sobre ellos; y no permitió2 que las aves del cielo se posaran sobre ellos de día ni las fieras del campoa de nocheb. 11 Cuando le fue contado a David lo que Rizpa, hija de Aja, concubina de Saúl, había hecho, 12 David fue y recogió los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo en posesión de los hombres de Jabes de Galaada, quienes los habían robado de la plaza de Bet-sánb, donde los filisteos los habían colgadoc el día que los filisteos mataron1 a Saúld en Gilboa, 13 y trajo de allí los huesos de Saúl y los huesos de su hijo Jonatán, y recogieron los huesos de los ahorcados1. 14 Y sepultaron los huesos de Saúl y de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zelaa, en el sepulcro de su padre Cis, e hicieron todo lo que el rey había ordenado; después de esto Dios fue movido a misericordia para con la tierrab.

Guerras contra los filisteos

15 Hubo de nuevo guerra de los filisteos contra Israel. Descendió David con sus siervosa, y mientras peleaban contra los filisteos, David se cansó. 16 Entonces Isbi-benob, que era de los descendientes del gigante1a, y cuya lanza pesaba trescientos siclos2 de bronce, y que estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar3 a David; 17 pero Abisai, hijo de Sarvia, vino en su ayuda, e hirió al filisteo y lo matóa. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más saldrás a la batalla con nosotrosb, para que no apagues la lámparac de Israel.

18 aSucedió después de esto que hubo otra vez guerra en Gob1 contra los filisteos; entonces Sibecai husatitab mató2 a Saf, que era de los descendientes del gigante. 19 De nuevo hubo guerra contra los filisteos en Gob, y Elhanán, hijo de Jaare-oregim, de Belén, mató a Goliat1 geteo; el asta de su lanza era como un rodillo de tejedora. 20 Y hubo guerra otra vez en Gat, donde había un hombre de gran estatura que tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro en total; él también descendía del gigantea. 21 Cuando desafió a Israel, lo mató Jonatán, hijo de Simea, hermano de David. 22 Estos cuatro descendían del gigante en Gat y cayeron por mano de David y por mano de sus siervosa.

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