Y yo mismo, Pabloa, os ruegob por la mansedumbre y la benignidadc de Cristo, yo, que soy humilde cuando estoy delante de vosotros, pero osado para con vosotros cuando estoy ausented,Gál. 5:2; Ef. 3:1; Col. 2:23Rom. 12:1Mat. 11:29; 1 Cor. 4:21; Fil. 4:51 Cor. 2:3, 4; 2 Cor. 10:10 2 ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que ser osado con la confianza con que me propongo proceder resueltamente1 contra algunosa que nos consideran como si anduviéramos según la carneb.O, ser valiente1 Cor. 4:18, 19Rom. 8:4; 1 Cor. 4:21; 2 Cor. 1:17; 13:2, 10 3 Pues aunque andamos en la carne, no luchamos según la carnea;Rom. 8:4; 2 Cor. 1:17 4 porque las armas de nuestra contienda no son carnales, sino poderosas en Diosa para la destrucción de fortalezasb;1 Cor. 9:7; 2 Cor. 6:7; 1 Tim. 1:18Jer. 1:10; 2 Cor. 10:8; 13:10 5 destruyendo especulaciones1 y todo razonamiento altivo2a que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristob,O, refutando argumentosLit., toda cosa altivaIsa. 2:11, 122 Cor. 9:13 6 y estando preparados para castigar toda desobediencia cuando vuestra obediencia sea completaa.2 Cor. 2:9 7 Vosotros veis1 las cosas según la apariencia exterior2a. Si alguno tiene confianza en sí mismo de que es de Cristob, considere esto dentro de sí otra vez: que así como él es de Cristo, también lo somos nosotrosc.O, Mirad, o, ¿VeisLit., lo que está delante del rostroJuan 7:24; 2 Cor. 5:121 Cor. 1:12; 14:371 Cor. 9:1; 2 Cor. 11:23; Gál. 1:12 8 Pues aunque yo me gloríea más todavía1 respecto de nuestra autoridad, que el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucciónb, no me avergonzaré,O, más abundantemente2 Cor. 7:42 Cor. 13:10 9 para que no parezca como que deseo asustaros con mis1 cartas.Lit., por las 10 Porque ellos dicen: Las cartas son severas y duras1, pero la presencia física es poco impresionante2a, y la manera de hablar3 menospreciableb.Lit., pesadas y fuertesLit., es débilLit., la palabra1 Cor. 2:3; 2 Cor. 12:7; Gál. 4:13, 141 Cor. 1:17; 2 Cor. 11:6 11 Esto tenga en cuenta tal persona: que lo que somos en palabra por carta, estando ausentes, lo somos también1 en hechos, estando presentes.Lit., los tales también 12 Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismosa; pero ellos, midiéndose a sí mismos y comparándose consigo mismos, carecen de entendimiento.2 Cor. 3:1; 10:18 13 Mas nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino dentro de la medida1 de la esfera que Dios nos señalóa como límite2 para llegar también hasta vosotros.Lit., según la medidaLit., medidaRom. 12:3; 2 Cor. 10:15, 16 14 Pues no nos excedemos a nosotros mismos, como si no os hubiéramos alcanzado, ya que nosotros fuimos los primeros en llegar hasta vosotrosa con1 el evangelio de Cristob;Lit., en1 Cor. 3:62 Cor. 2:12 15 no gloriándonos desmedidamentea, esto es, en los trabajos de otrosb, sino teniendo la esperanza de que conforme vuestra fe crezca, nosotros seremos, dentro de1 nuestra esfera, engrandecidos aún más por vosotrosc,Lit., según2 Cor. 10:13Rom. 15:20Hech. 5:13; 2 Tes. 1:3 16 para anunciar el evangelioa aun a las regiones que están más allá de vosotrosb, y para no gloriarnos en lo que ya se ha hecho1 en la esfera de otroc.Lit., en las cosas preparadas2 Cor. 11:7Hech. 19:21Rom. 15:20 17 Pero EL QUE SE GLORÍA, QUE SE GLORÍE EN EL SEÑORa.Jer. 9:24; 1 Cor. 1:31 18 Porque no es aprobado el que se alaba a sí mismoa, sino aquel a quien el Señor alabab.2 Cor. 10:12Rom. 2:29; 1 Cor. 4:5
Las armas del apostolado