aDespués de estos actos de1 fidelidad, Senaquerib, rey de Asiria, vino e invadió a Judá y sitió las ciudades fortificadas, y mandó conquistarlas2 para sí.Lit., estas cosas y de estaLit., forzarlas2 Crón. 32:1-23: <IT>2 Rey. 18:13-19:37; </IT> Isa. 36:1-37:38 2 Cuando vio Ezequías que Senaquerib había venido y que se proponía hacer1 guerra contra Jerusalén,Lit., su rostro para la 3 decidió con sus oficiales y guerreros cortar el agua de las fuentes que estaban fuera de la ciudad, y ellos le ayudaron. 4 Y se reunió mucha gente y cegaron todas las fuentesa y el arroyo que fluía por la región1b, diciendo: ¿Por qué han de venir los reyes de Asiria y hallar tanta agua?Lit., en medio de la tierra2 Rey. 20:202 Crón. 32:30 5 Y él cobró ánimo y reedificó toda la muralla que había sido derribadaa y levantó torres en ella1, edificó otra muralla exteriorb, fortificó el Miloc en la ciudad de David, e hizo armas arrojadizas y escudos en gran cantidad.Lit., levantó sobre las torres2 Crón. 25:232 Rey. 25:41 Rey. 9:24 6 Puso también oficiales militares sobre el pueblo, los reunió a su lado en la plaza a la puerta de la ciudad y habló dándoles ánimo1a, diciendo:Lit., habló al corazón de ellos2 Crón. 30:22 7 Sed fuertes y valientes; no temáis ni os acobardéisa a causa del rey de Asiria, ni a causa de toda la multitud que está con él, porque el que está con nosotros es más poderoso que el que está con élb.1 Crón. 22:132 Rey. 6:16 8 Con él estásolo un brazo de carnea, pero con nosotros está el SEÑOR nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallasb. Y el pueblo confió en las palabras de Ezequías, rey de Judá.Jer. 17:52 Crón. 20:17
9 Después de esto, Senaquerib, rey de Asiria, mientras estaba sitiando1 Laquis con todas sus fuerzas, envió a sus siervos a Jerusalén, a2 Ezequías, rey de Judá, y a3 todos los de Judá que estaban en Jerusaléna, diciendo:Lit., contra2 Rey. 18:17 10 Así dice Senaquerib, rey de Asiria, «¿En qué estáis confiando para que permanezcáis bajo sitio en Jerusalén? 11 ¿No os engaña Ezequías para entregaros a morir de hambre y de sed, diciendo: “El SEÑOR nuestro Dios nos librará de la mano1 del rey de Asiria”?Lit., palma 12 ¿Acaso no es el mismo Ezequías el que ha quitado sus lugares altos y sus altaresa, y ha dicho a Judá y a Jerusalén1: “Delante de un solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso”?Lit., Jerusalén, diciendo2 Crón. 31:1 13 a¿No sabéis lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de estas1 tierras? ¿Pudieron los dioses de las naciones de las tierras librar su tierra de mi mano?Lit., las2 Rey. 18:33-35 14 ¿Quién de entre todos los dioses de aquellas naciones que mis padres destruyeron completamente pudo librar a su pueblo de mi mano, para que vuestro Dios pueda libraros de mi manoa?Isa. 10:9-11 15 Ahora pues, no dejéis que Ezequías os engañe y os extravíe en esta forma, y no creáis en él, porque ningún dios de ninguna nación ni reino pudo librar a su pueblo de mi mano ni de la mano de mis padres. ¡Mucho menos os librará de mi mano vuestro Diosa!».Éx. 5:2; Isa. 36:18-20; Dan. 3:15
16 Y sus siervos hablaron aún más contra el SEÑOR Dios y contra su siervo Ezequías. 17 También escribió cartas para insultar al SEÑOR, Dios de Israel, y para hablar contra Él, diciendo: Como los dioses de las naciones de las tierras no han1 librado a sus pueblos de mi mano, así el Dios de Ezequías no librará a su pueblo de mi manoa.Lit., que no han2 Crón. 32:14 18 Y proclamaron esto a gran voz en la lengua de Judá1a al pueblo de Jerusalén que estaba sobre la muralla, para espantarlos y aterrorizarlos, para así poder tomar la ciudad.Lit., en judío; i.e., en hebreo2 Rey. 18:28 19 Y hablaron del1 Dios de Jerusalén como de los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombresa.Lit., alSal. 115:4-8
20 Pero el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amoz, oraron sobre esto, y clamaron al cielo. 21 Y el SEÑOR envió un ángel que destruyó a todo guerrero valiente, comandante y jefe en el campamento del rey de Asiria. Así regresó avergonzado1 a su propia tierra. Y cuando había entrado al templo2 de su dios, algunos de sus propios hijos lo mataron allí a espada.Lit., con rostro avergonzadoLit., a la casa 22 Así salvó el SEÑOR a Ezequías y a los habitantes de Jerusaléna de mano de Senaquerib, rey de Asiria, y de mano de todos los demás, y los guio1 por todas partes.Algunas versiones antiguas dicen: les dio pazIsa. 31:5 23 Y muchos traían presentes al SEÑOR en Jerusalén y presentes valiososa a Ezequías, rey de Judá, de modo que después de esto fue engrandecido delante de todas las nacionesb.2 Sam. 8:102 Crón. 1:1
24 aEn aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte; y oró al SEÑOR, y Él le habló y le dio una señal.2 Rey. 20:1-11; Isa. 38:1-8 25 Mas Ezequías no correspondió al bien que había recibido1, porque su corazón era orgulloso2a; por tanto, la ira vino sobre él, sobre Judá y sobre Jerusalénb.Lit., a élLit., elevado2 Crón. 26:16; 32:312 Crón. 24:18 26 Pero después Ezequías humilló1 el orgullo de su corazón, tanto él como los habitantes de Jerusalén, de modo que no vino sobre ellos la ira del SEÑOR en los días de Ezequíasa.Lit., se humilló enJer. 26:18, 19
27 Y tenía Ezequías inmensas riquezas y honores. Hizo para sí depósitos1 para plata, oro, piedras preciosas, especias, escudos y toda clase de objetos de valor.O, tesoros 28 Hizo también almacenes para el producto de granos, vino y aceite, corrales para toda clase de ganado y apriscos para los rebaños1.Así en algunas versiones antiguas; en heb., rebaños para los apriscos 29 Se edificó ciudades y adquirió rebaños y ganados en abundancia, porque Dios le había dado muchísimas riquezas1a.Lit., posesiones, propiedades1 Crón. 29:12 30 Ezequías fue el que cegó la salida superior de las aguasa de Gihónb y las condujo al lado occidental de la ciudad de David. Ezequías prosperó en todo lo que hizo.2 Rey. 20:201 Rey. 1:33 31 Aun en el asunto de los enviados por los gobernantes de Babiloniaa, que lo mandaron a él para investigar la maravillab que había acontecido en el país, Dios lo dejó solo para probarlec, a fin de saber Él todo lo que había en su corazón.2 Rey. 20:12; Isa. 39:12 Crón. 32:24; Isa. 38:7, 8Deut. 8:16
32 Los demás hechos de Ezequías y sus obras piadosas, he aquí, están escritos en la visión del profeta Isaías, hijo de Amoz, y en el libro de los reyes de Judá y de Israel. 33 Y durmió Ezequías con sus padres, y lo sepultaron en la parte superior de1 los sepulcros de los hijos de David; y todo Judá y los habitantes de Jerusalén le rindieron honores en su muertea. Y su hijo Manasés reinó en su lugar.O, subida aSal. 112:6; Prov. 10:7