← Home
+ Parallel
Cristo, nuestro abogado

Hijitos míosa, os escribo estas cosas para que no pequéisb. Y si alguno peca, Abogado1 tenemosc para con el Padre, a Jesucristo el justod. Él mismo es la propiciación1 por nuestros pecadosa, y nosolo por los nuestros, sino también por los del mundo enterob. Y en esto sabemosa que hemos llegado a conocerleb: si guardamos sus mandamientosc. El que dice: Yo he llegadoa a conocerleb, y no guarda sus mandamientos, es un mentirosoc y la verdad no está en éld; pero el que guarda su palabraa, en él verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionadob. En esto sabemos que estamos en Élc. El que dice que permanece en Éla, debe1 andar como Él anduvob.

Mandamiento sobre el amor fraternal

Amadosa, no os escribo un mandamiento nuevob, sino un mandamiento antiguo, que habéis tenido1 desde el principioc; el mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído. Por otra parte1, os escribo un mandamiento nuevoa, el cual es verdadero en Él y en vosotros, porque las tinieblas van pasandob, y la luz verdadera ya está alumbrandoc. El que dice que está en la luz, y aborrecea a su hermanob, está aún1 en tinieblas. 10 El que ama a su hermano, permanece en la luz y no hay causa de tropiezo en éla. 11 Pero el que aborrece a su hermano, está en tinieblasa y anda en tinieblasb, y no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojosc.

No améis lo que está en el mundo

12 Os escribo a vosotros, hijos1a, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombreb. 13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que ha sido desde el principioa. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencidob al malignoc. Os he escrito a vosotros, niños, porque conocéis al Padred. 14 Os he escrito a vosotros, padres, porque conocéis al que ha sido desde el principioa. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertesb y la palabra de Dios permanece en vosotrosc y habéis vencido al malignod. 15 No améis al mundoa ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en élb. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carnea, la pasión de los ojosb y la arrogancia de la vida1c, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasaa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Advertencias contra el anticristo

18 Hijitos1, es la última horaa, y así como oísteis que el anticristo vieneb, también ahora han surgido muchos anticristosc; por eso sabemos que es la última hora. 19 Salieron de nosotrosa, pero en realidad no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron, a fin de que se manifestara1 que no todos son2 de nosotrosb. 20 Pero1 vosotros tenéis uncióna del Santob, y todos vosotros lo sabéis2c. 21 No os he escrito porque ignoréis la verdad, sino porque la conocéisa y porque1 ninguna mentira procede de la verdadb. 22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo1a? Este es el anticristob, el que niega al Padre y al Hijo. 23 Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padrea; el que confiesa al Hijo tiene también al Padre. 24 En cuanto a vosotros, que permanezca en vosotros lo que oísteis desde el principioa. Si lo que oísteis desde el principio permanece en vosotros, vosotros también permaneceréis en el Hijo y en el Padreb. 25 Y esta es la promesa que Él mismo nos hizo1: la vida eternaa. 26 Os he escrito estas cosas respecto a los que están tratando de engañarosa. 27 Y en cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de Él permanece en vosotrosa, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosasb, y es verdadera y no mentirac, y así como os ha enseñado, permanecéis1 en Él. 28 Y ahora, hijos1a, permaneced en Él, para que cuando se manifiesteb, tengamos confianzac y no nos apartemos de Él avergonzados2d en su venida3e. 29 Si sabéis que Él es justoa, sabéis también que todo el que hace justicia es nacido1 de Élb.