Oye, Israel: Hoy vas a pasar el Jordán para entrar a desposeer a naciones más grandes y más poderosas que túa, ciudades grandes y fortificadas hasta el cielob,Deut. 4:38; 7:1; 11:23Deut. 1:28 2 un pueblo grande y alto, los hijos de los anaceos, a quienes conoces y de quienes has oído decir: «¿Quién puede resistir ante los hijos de Anaca?».Núm. 13:22, 28, 33; Jos. 11:21, 22 3 Comprende, pues, hoy, que es el SEÑOR tu Diosa el que pasa delante de ti como fuego consumidorb. Él los destruirá y los humillará delante de ti, para que los expulses1 y los destruyas rápidamentec, tal como el SEÑOR te ha dicho.Lit., desposeasDeut. 31:3; Jos. 3:11Deut. 4:24; Heb. 12:29Éx. 23:31; Deut. 7:24 4 No digas en tu corazón cuando el SEÑOR tu Dios los haya echado de delante de ti1: «Por mi justicia el SEÑOR me ha hecho entrar para poseer esta tierraa», sino que es a causa de la maldad de estas naciones que el SEÑOR las expulsa2 de delante de tib.Lit., de ti, diciendoLit., desposeeDeut. 8:17; 9:7, 24; 31:27Lev. 18:3, 24-30; Deut. 12:31; 18:9-14 5 No es por tu justiciaa ni por la rectitud de tu corazón que vas a poseer su tierra, sino que por la maldad de estas naciones el SEÑOR tu Dios las expulsa1 de delante de ti, para confirmar el pacto2 que el SEÑOR juró a tus padresb Abraham, Isaac y Jacob.Lit., desposeeLit., la palabraTito 3:5Gén. 12:7; 13:15; 15:7; 17:8; 26:4; 28:13 6 Comprende, pues, que no es por tu justicia que el SEÑOR tu Dios te da esta buena tierra para poseerla, pues eres un pueblo de dura cerviza.Deut. 9:13; 10:16; 31:27
7 Acuérdate; no olvides cómo provocaste a ira al SEÑOR tu Dios en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra el SEÑORa.Éx. 14:10, 11; Núm. 14:22 8 Hasta en Horeb provocasteis a ira al SEÑOR, y el SEÑOR se enojó tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruirosa.Éx. 32:7-10; Sal. 106:19 9 Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el SEÑOR había hecho con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí aguaa.Éx. 24:18; 34:28; Deut. 8:3; 9:18 10 Y el SEÑOR me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Diosa; y en ellas estaban todas las palabras que el SEÑOR os había dicho en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.Deut. 4:13 11 Y aconteció al cabo de cuarenta días y cuarenta noches, que el SEÑOR me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pactoa.Deut. 9:9 12 Entonces el SEÑOR me dijo: «Levántate; baja aprisa de aquí, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompidoa. Pronto se han apartado del camino que yo les había ordenado; se han hecho un ídolo de fundiciónb».Éx. 32:7, 8Jue. 2:17 13 También me habló el SEÑORa, diciendo: «He visto a este pueblo, y en verdad es un pueblo de dura cervizb.Éx. 32:9Deut. 10:16; 31:27; 2 Rey. 17:14 14 Déjame que los destruyaa y borre su nombre de debajo del cielob; y de ti haré una nación más grande y más poderosa que ellos».Éx. 32:10Sal. 9:5; 109:13 15 Y volví, y descendí del monte mientras el monte ardía en fuego, y las dos tablas del pacto estaban en mis dos manosa.Éx. 32:15-19 16 Y vi que en verdad habíais pecado contra el SEÑOR vuestro Dios. Os habíais hecho un becerro de fundición; pronto os habíais apartado del camino que el SEÑOR os había ordenado. 17 Tomé las dos tablas, las arrojé de mis manos y las hice pedazos delante de vuestros ojos. 18 Y me postré delante del SEÑOR como al principio, por cuarenta días y cuarenta nochesa; no comí pan ni bebí aguab, a causa de todo el pecado que habíais cometido al hacer lo malo ante los ojos del SEÑOR, provocándole a irac.Deut. 10:10Éx. 34:28; Deut. 9:9Éx. 34:9 19 Porque temí la iraa y el furor con que el SEÑOR estaba enojado contra vosotros para destruiros, pero el SEÑOR me escuchó también esta vezb.Éx. 32:10, 11; Heb. 12:21Éx. 34:10; Deut. 10:10 20 Y el SEÑOR se enojó tanto con Aarón que quiso destruirlo; y también intercedí por Aarón al mismo tiempo. 21 Y tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro que os habíais hecho, y lo quemé en el fuego, y lo hice pedazos, desmenuzándolo hasta que quedó tan fino como el polvo; y eché su polvo al arroyo que bajaba del montea.Éx. 32:20
22 Nuevamente, en Taberaa, en Masahb y en Kibrot-hataavac, provocasteis a ira al SEÑOR.Núm. 11:3Éx. 17:7Núm. 11:34 23 Y cuando el SEÑOR os envió de Cades-barneaa, diciendo: «Subid y tomad posesión de la tierra que yo os he dadob», entonces os rebelasteis contra la orden1 del SEÑOR vuestro Dios; no le creísteis, ni escuchasteis su vozc.Lit., bocaDeut. 1:2Deut. 1:21Deut. 1:26; Sal. 106:24 24 Vosotros habéis sido rebeldes al SEÑOR desde el día en que os conocía.Deut. 9:7; 31:27
25 Entonces me postré delante del SEÑOR los cuarenta días y cuarenta noches, lo cual hice1a porque el SEÑOR había dicho que os iba a destruir.Lit., me postréDeut. 9:18 26 Y oré al SEÑOR, y dije: «Oh Señor DIOS1, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, que tú has redimido con tu grandeza, que tú has sacado de Egipto con mano fuertea.Heb., YHWH, generalmente traducido SEÑORÉx. 32:11-13; 1 Sam. 7:9; Jer. 15:1 27 Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la dureza de este pueblo ni su maldad ni su pecado. 28 De otra manera los de la tierra de donde tú nos sacaste dirán: “Por cuanto el SEÑOR no pudo hacerlos entrar en la tierra que les había prometido1 y porque los aborreció, los sacó para hacerlos morir en el desiertoa”.Lit., habladoÉx. 32:12; Núm. 14:16 29 Sin embargo, ellos son tu pueblo, tu heredada, a quien tú has sacado con tu gran poder y tu brazo extendidob».Deut. 4:20; 1 Rey. 8:51; Neh. 1:10; Sal. 106:40Deut. 4:34