Sauloa, respirando todavía amenazas1 y muerte contra los discípulos del Señorb, fue al sumo sacerdote,Lit., amenazaHech. 9:1-22; 22:3-16; 26:9-18Hech. 8:3; 9:13-21 2 y le pidió cartas para las sinagogasa de Damascob, para que si encontraba algunos que pertenecieran al Caminoc, tanto hombres como mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalénd.Mat. 10:17Gén. 14:15; 2 Cor. 11:32; Gál. 1:17Juan 14:6; Hech. 18:25, 26; 19:9, 23; 22:4; 24:14, 22Hech. 9:14, 21; 22:5; 26:10 3 aY sucedió que mientras viajaba, al acercarse a Damasco, de repente resplandeció en su derredor una luz del cielob;Hech. 9:3-8; 22:6-11; 26:12-181 Cor. 15:8 4 y al caer a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persiguesa?Hech. 22:7; 26:14 5 Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y Él respondió: Yo soy Jesús a quien tú persigues; 6 levántate1, entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacera.Algunas versiones agregan al principio del vers.: El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: LevántateHech. 9:16 7 Los hombres que iban con él se detuvieron atónitos1a, oyendo la voz2b, pero sin ver a nadie.Lit., mudosO, el sonidoHech. 26:14Juan 12:29, 30; Hech. 22:9 8 Saulo se levantó del suelo, y aunque sus ojos estaban abiertos, no veía nadaa; y llevándolo por la mano, lo trajeron a Damascob.Hech. 9:18; 22:11Gén. 14:15; 2 Cor. 11:32; Gál. 1:17 9 Y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
10 Había en Damascoa cierto discípulo llamado Ananíasb; y el Señor le dijo en una visiónc: Ananías. Y él dijo: Heme aquí, Señor.Gén. 14:15; 2 Cor. 11:32; Gál. 1:17Hech. 22:12Hech. 10:3, 17, 19; 11:5; 12:9; 16:9, 10; 18:9 11 Y el Señor le dijo: Levántate y ve a la calle que se llama Derecha, y pregunta en la casa de Judas por un hombre de Tarsoa llamado Saulo, porque, he aquí, está orando,Hech. 9:30; 11:25; 21:39; 22:3 12 y ha visto en una visión1 a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vistaa.Algunos mss. no incluyen: en una visiónMar. 5:23; Hech. 6:6; 9:17 13 Pero Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuánto mal ha hecho a tus santosa en Jerusalénb,Hech. 9:32, 41; 26:10; Rom. 1:7; 15:25, 26, 31; 16:2, 15; 1 Cor. 1:2Hech. 8:3 14 y aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prendera a todos los que invocan tu nombreb.Hech. 9:2, 21Hech. 7:59 15 Pero el Señor le dijo: Ve, porque él me es un instrumento1 escogidoa, para llevar mi nombre en presencia de los gentilesb, de los reyesc y de los hijos de Israel;O, vasoHech. 13:2; Rom. 1:1; 9:23; Gál. 1:15; Ef. 3:7Hech. 22:21; 26:17; Rom. 1:5; 11:13; 15:16; Gál. 1:16; 2:7 y sig.; Ef. 3:1, 8; 1 Tim. 2:7; 2 Tim. 4:17Hech. 25:22, 23; 26:1, 32; 2 Tim. 4:17 16 porque yo le mostraré cuánto debe padecera por mi nombre.Hech. 20:23; 21:4, 11, 13; 2 Cor. 6:4, 5; 11:23-27; 1 Tes. 3:3 17 Ananías fue y entró en la casa, y después de poner las manos sobre éla, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vistab y seas lleno del Espíritu Santoc.Mar. 5:23; Hech. 6:6; 9:12Hech. 22:13Hech. 2:4 18 Al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado. 19 Tomó alimentos y cobró fuerzas.Hech. 9:26, 38; 11:26Hech. 26:20
Y por varios días estuvo con los discípulosa que estaban en Damascob.
20 Y enseguida se puso a predicar a Jesús en las sinagogasa, diciendo1: Él es el Hijo de Diosb.Lit., queHech. 13:5, 14; 14:1; 16:13; 17:2, 10; 18:4, 19; 19:8Mat. 4:3; Hech. 9:22; 13:33 21 Y todos los que lo escuchaban estaban asombrados y decían: ¿No eseste el que en Jerusalén destruía a los que invocaban este nombrea, y el que había venido aquí con este propósito: para llevarlos atados ante los principales sacerdotesb?Hech. 9:14Hech. 8:3; 9:13; Gál. 1:13, 23 22 Pero Saulo seguía fortaleciéndose y confundiendo a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que este Jesús es el Cristo1.I.e., el Mesías
23 Después de muchos díasa, los judíos tramaronb deshacerse de él,Gál. 1:17, 181 Tes. 2:16 24 pero su conjura llegó al conocimiento de Sauloa. Y aun vigilaban las puertas día y noche con el propósito de matarlob;Hech. 20:3, 19; 23:12, 30; 25:32 Cor. 11:32, 33 25 pero sus discípulos lo tomaron de noche y lo sacaron1 por una abertura en la muralla, bajándolo en una canasta.Lit., bajaron
26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; y todos le temían, no creyendo que era discípuloa.Hech. 22:17-20; 26:20 27 Pero Bernabéa lo tomó y lo presentó a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino, y que Él le había habladob, y cómo en Damascoc había hablado con valor en el nombre de Jesúsd.Hech. 4:36Hech. 9:3-6Hech. 9:20, 22Hech. 4:13, 29; 9:28 28 Y estaba con ellos moviéndose libremente1 en Jerusalén, hablando con valor en el nombre del Señora.Lit., entrando y saliendoHech. 4:13, 29; 9:27 29 También hablaba y discutía con los judíos helenistasa; masestos intentaban matarlo.Hech. 6:1 30 Pero cuando los hermanosa lo supieron, lo llevaron a Cesareab, y de allí lo enviaronc a Tarsod.Hech. 1:15Hech. 8:40Gál. 1:21Hech. 9:11
31 Entretanto la iglesiaa gozaba de paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y andando en el temor del Señor y en la fortaleza del Espíritu Santo, seguía creciendo.Hech. 5:11; 8:1; 16:5
32 Y1 mientras Pedro viajaba por todas aquellas regiones, vino también a los santosa que vivían en Lidab.Lit., Y sucedió queHech. 9:131 Crón. 8:12; Esd. 2:33; Neh. 7:37; 11:35 33 Allí encontró a un hombre llamado Eneas, que había estado postrado en cama por ocho años, porque estaba paralítico. 34 Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate y haz tu cama. Y al instante se levantó. 35 Todos los que vivían en Lidaa y en Sarónb lo vieron, y1 se convirtieron al Señorc.Lit., los cuales1 Crón. 8:12; Esd. 2:33; Neh. 7:37; 11:351 Crón. 5:16; 27:29; Isa. 33:9; 35:2; 65:10Hech. 2:47; 9:42; 11:21
36 Había entonces en Jopea una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es Dorcas1); esta mujer era rica2 en obras buenas y de caridad que hacía continuamente.O, GacelaLit., llenaJos. 19:46; 2 Crón. 2:16; Esd. 3:7; Jon. 1:3; Hech. 9:38, 42, 43; 10:5, 8, 23, 32; 11:5, 13 37 Y sucedió que en aquellos días se enfermó y murió; y lavado su cuerpo, lo pusieron en un aposento altoa.Hech. 1:13; 9:39 38 Como Lida estaba cerca de Jopea, los discípulosb, al oír que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, rogándole: No tardes en venir a nosotros.Jos. 19:46; 2 Crón. 2:16; Esd. 3:7; Jon. 1:3; Hech. 9:36, 42, 43; 10:5, 8, 23, 32; 11:5, 13Hech. 11:26 39 Entonces Pedro se levantó y fue con ellos. Cuando llegó, lo llevaron al aposento altoa, y todas las viudasb lo rodearon llorando, mostrando todas las túnicas y ropas que Dorcas solía hacer cuando estaba con ellas.Hech. 1:13; 9:37Hech. 6:1 40 Mas Pedro, haciendo salir a todos, se arrodilló y oróa, y volviéndose al cadáver, dijo: Tabita, levántateb. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporóc.Luc. 22:41; Hech. 7:60Mar. 5:41Mat. 9:25 41 Y él le dio la mano y la levantó; y llamando a los santosa y a las viudasb, la presentó viva.Hech. 9:13, 32Hech. 6:1 42 Y esto se supo en todo Jopea, y muchos creyeron en el Señorb.Jos. 19:46; 2 Crón. 2:16; Jon. 1:3; Hech. 9:38, 42, 43; 10:5, 8, 23, 32; 11:5, 13Hech. 9:35 43 Y1 Pedro se quedó en Jopea muchos días con un tal Simón, curtidorb.Lit., Y sucedió queJos. 19:46; 2 Crón. 2:16; Esd. 3:7; Jon. 1:3; Hech. 9:38, 42, 43; 10:5, 8, 23, 32; 11:13, 15Hech. 10:6