He aquí, yo envío a mi mensajero1, y él preparará2 el camino delante de mía. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáisb; y el mensajero3c del pacto en quien vosotros os complacéisd, he aquí, viene—dice el SEÑOR de los ejércitos.O, ángelO, allanaráMat. 11:10, 14; Mar. 1:2; Luc. 1:76; 7:27Hag. 1:13; Juan 1:6, 7Isa. 40:3Isa. 63:9 2 ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando Él aparezcaa? Porque Él es como fuegob de fundidor y como jabón de lavanderos.Isa. 33:14; Ezeq. 22:14; Apoc. 6:17Zac. 13:9; Mat. 3:10-12; 1 Cor. 3:13-15 3 Y Él se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificaráa a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas1 en justicia al SEÑORb.U, ofrendas de cerealIsa. 1:25; Dan. 12:10Sal. 4:5; 51:19 4 Entonces será grata al SEÑOR la ofrenda1 de Judá y de Jerusaléna, como en los días de antaño y como en los años pasadosb.U, ofrenda de cerealSal. 51:17-192 Crón. 7:1-3, 12 5 Y me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechicerosa, contra los adúlterosb, contra los que juran en falsoc y contra los que oprimen al jornalero en su salariod, a la viuda y al huérfanoe, contra los que niegan el derecho del extranjero1 y los que no me temen2—dice el SEÑOR de los ejércitos.O, peregrinoO, no me reverencianDeut. 18:10; Jer. 27:9, 10Ezeq. 22:9-11Jer. 5:2; 7:9; Zac. 5:4Lev. 19:13Éx. 22:22-24; Deut. 27:19 6 Porque yo, el1 SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos2a.O, Yo soy elO, acabadosNúm. 23:19; Sant. 1:17
7 Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis estatutos y no los habéis guardadoa. Volved a mí y yo volveré a vosotros—dice el SEÑOR de los ejércitosb. Pero decís: «¿Cómo hemos de volver?».Jer. 7:25, 26; 16:11, 12Zac. 1:3 8 ¿Robará1 el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: «¿En qué te hemos robado?». En los diezmos y en las ofrendas2a.O, DefraudaráU, ofrendas alzadasNeh. 13:11, 12 9 Con maldición estáis malditosa, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando1.O, defraudandoMal. 2:2 10 Traed todo el diezmoa al alfolí1, para que haya alimento2 en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto—dice el SEÑOR de los ejércitos—si no os abriré las ventanas del cielob, y derramaré para vosotros bendiciónc hasta que sobreabunde3d.Lit., a la casa del tesoroLit., presaO, no haya suficiente lugarLev. 27:30; Núm. 18:21-24; Deut. 12:6; 14:22-29; Neh. 13:12Sal. 78:23-29Ezeq. 34:26Lev. 26:3-5 11 Por vosotros reprenderé al devorador, para que no os destruya los frutos del sueloa; ni vuestra vid en el campo será estéril—dice el SEÑOR de los ejércitos.Joel 1:4; 2:25 12 Y todas las naciones os llamarán bienaventuradosa, porque seréis una tierra de deliciasb—dice el SEÑOR de los ejércitos.Isa. 61:9Isa. 62:4
13 Vuestras palabras han sido duras contra mí—dice el SEÑOR—. Pero decís: «¿Qué hemos hablado contra ti?». 14 Habéis dicho: «En vano es servir a Diosa. ¿Qué provecho hay en que guardemos sus ordenanzas y en que andemos de duelo delante del SEÑORb de los ejércitos?Jer. 2:25; 18:12Isa. 58:3 15 Por eso ahora llamamos bienaventurados a los soberbiosa. Nosolo prosperan los que hacen el malb, sino que también ponen a prueba a Dios y escapan impunes».Isa. 2:22; Mal. 4:1Jer. 7:10
16 Entonces los que temían1 al SEÑOR se hablaron unos a otros, y el SEÑOR prestó atencióna y escuchó, y fue escrito delante de Él un librob memorial para los que temen2 al SEÑOR y para los que estiman3 su nombre.O, reverenciabanO, reverencianO, piensan enSal. 34:15; Jer. 31:18-20Isa. 4:3; Dan. 12:1 17 Y ellos serán míos—dice el SEÑORa de los ejércitos—el día en que yo prepare1b mi tesoro especial2c, y los perdonaré3 como un hombre perdona al4 hijod que le sirve.Lit., hagaO, propiedad personalO, les tendré compasiónO, se compadece delIsa. 43:1Isa. 4:2Éx. 19:5; Deut. 7:6; Isa. 43:21; 1 Ped. 2:9Sal. 103:13 18 Entonces volveréis a distinguir entre el justo y el impíoa, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.Gén. 18:25; Amós 5:15