Hermanos míosa, no tengáis vuestra feb en nuestro glorioso Señor Jesucristoc con una actitud de favoritismod.Sant. 1:16Heb. 12:2Hech. 7:2; 1 Cor. 2:8Hech. 10:34; Sant. 2:9 2 Porque si en vuestra congregación1 entra un hombre con anillo de oro y vestido de ropa lujosa2a, y también entra un pobre con ropa sucia3b,O, sinagogaO, brillanteO, andrajosa, o, raídaLuc. 23:11; Sant. 2:3Zac. 3:3, 4 3 y dais atención especial1 al que lleva la ropa lujosaa, y decís: Tú siéntate aquí, en un buen lugar; y al pobre decís: Tú estate allí de pie, o siéntate junto a mi estrado;Lit., miráisLuc. 23:11 4 ¿no habéis hecho distinciones entre vosotros mismos, y habéis venido a ser jueces con malos pensamientos1a?O, móvilesLuc. 18:6; Juan 7:24 5 Hermanos míos amadosa, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobresb de este1 mundo para ser ricos en fec y herederos del reinod que Él prometióe a los que le aman?Lit., alSant. 1:16Job 34:19; 1 Cor. 1:27, 28Luc. 12:21; Apoc. 2:9Mat. 5:3; 25:34Sant. 1:12 6 Pero vosotros habéis menospreciado1 al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente2 os arrastran a los tribunalesa?O, afrentadoLit., ellosHech. 8:3; 16:19 7 ¿No blasfeman ellosa el buen nombre por el cual habéis sido llamados1?Lit., que ha sido invocado sobre vosotrosHech. 11:26; 1 Ped. 4:16 8 Si en verdad cumplís la ley real1a conforme a la Escritura: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMOb, bien hacéis.O, de nuestro ReyMat. 7:12Lev. 19:18 9 Pero si mostráis favoritismoa, cometéis pecado y sois hallados culpables por la ley como transgresores.Hech. 10:34; Sant. 2:1 10 Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropiezaa en un punto, se ha hecho culpable de todosb.Sant. 3:2; 2 Ped. 1:10; Jud. 24Mat. 5:19; Gál. 5:3 11 Pues el que dijo: NO COMETAS1 ADULTERIOa, también dijo: NO MATES2b. Ahora bien, si tú no cometes adulterio, pero matas, te has convertido en transgresor de la ley.O, No cometerásO, No asesinarásÉx. 20:14; Deut. 5:18Éx. 20:13; Deut. 5:17 12 Así hablad y así proceded, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertada.Sant. 1:25 13 Porque el juicio será sin misericordiaa para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre1 el juicio.Lit., se gloría contraProv. 21:13; Mat. 5:7; 18:32-35; Luc. 6:37, 38
14 ¿De qué sirve1a, hermanos míosb, si alguno dice que tiene fe, pero no tiene obras? ¿Acaso puede esa2 fe salvarlo?O, aprovechaLit., laSant. 1:22 y sig.Sant. 1:16 15 Si un hermano o una hermana no tienen ropa1a y carecen del sustento diario,Lit., están desnudosMat. 25:35, 36; Luc. 3:11 16 y uno de vosotros les dice: Id en paza, calentaos y saciaos, pero no les dais lo necesario para su cuerpo, ¿de qué sirve1?O, aprovechaJuan 3:17, 18 17 Así también la fea por sí misma, si no tiene obras, está muerta.Gál. 5:6; Sant. 2:20, 26 18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe y yo tengo obrasa. Muéstrame tu fe sin las obrasb, y yo te mostraré mi fec por mis obrasd.Rom. 9:19Rom. 3:28; 4:6; Heb. 11:33Sant. 3:13Mat. 7:16, 17; Gál. 5:6 19 Tú crees que Dios es uno1a. Haces bienb; también los demonios creenc, y tiemblan.O, que hay un DiosDeut. 6:4; Mar. 12:29Sant. 2:8Mat. 8:29; Mar. 1:24; 5:7; Luc. 4:34; Hech. 19:15 20 Pero, ¿estás dispuesto a admitir1, oh hombre vano2a, que la fe sin obras es estéril3b?Lit., ¿quieres saberO, necio, o, insensatoAlgunos mss. antiguos dicen: muertaRom. 9:20; 1 Cor. 15:36Gál. 5:6; Sant. 2:17, 26 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padrea cuando ofreció a Isaac su hijo sobre el altar?Gén. 22:9, 10, 12, 16-18 22 Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obrasa, y como resultado de las obras1b, la fe fue perfeccionada;O, por las obrasJuan 6:29; Heb. 11:171 Tes. 1:3 23 y se cumplió la Escritura que dice: Y ABRAHAM CREYÓ A DIOS Y LE FUE CONTADO POR1 JUSTICIAa, y fue llamado amigo de Diosb.O, comoGén. 15:6; Rom. 4:32 Crón. 20:7; Isa. 41:8 24 Vosotros veis que el hombre es justificado por las obras y nosolo por la fe. 25 Y de la misma manera, ¿no fue la ramera Rahaba también justificada por las obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro caminob?Heb. 11:31Jos. 2:4, 6, 15 26 Porque así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin las obras está muertaa.Gál. 5:6; Sant. 2:17, 20