Cinco días más tardea el sumo sacerdote Ananíasb descendió con algunos ancianos y con un abogado1 llamado Tértulo; y2 presentaron al gobernadorc sus cargos3 contra Pablo.Lit., oradorLit., los cualesO, su caso, o, su evidenciaHech. 24:11Hech. 23:2Hech. 23:24 2 Después que llamaron a Pablo1, Tértulo comenzó a acusarlo, diciendo al gobernador:Lit., él
Ya que por ti hemos obtenido mucha paz, y que por providencia tuya se están llevando a cabo reformas en favor de esta nación, 3 nosotros, por todos los medios y en todas partes, reconocemos esto con profunda gratitud, oh excelentísimo Félixa.Hech. 23:26; 26:25 4 Pero para no importunarte más, te suplico que, con tu habitual bondad, nos concedas una breve audiencia1.Lit., oigas brevemente 5 Pues hemos descubierto1 que este hombre es verdaderamente una plaga2, y que provoca disensiones entre todos los judíos por el mundo entero3, y es líder de la sectaa de los nazarenos.Lit., encontradoO, una pesteLit., la tierra habitadaHech. 15:5; 24:14 6 Hasta trató de profanar el temploa; entonces1 lo arrestamos 2y quisimos juzgarlo conforme a nuestra ley.Lit., pero tambiénLos mss. más antiguos no incluyen el resto del vers. 6, el vers. 7, y la primera parte del vers. 8 hasta: que vinieran a tiHech. 21:28 7 Pero interviniendo el comandante1 Lisias, con gran violencia lo quitó de nuestras manos,Gr., quiliarca; i.e., oficial militar romano al mando de mil soldados, y así en el vers. 22 8 mandando a sus acusadores que vinieran a ti. Si tú mismo lo interrogas sobre todo lo que he dicho1, podrás confirmar las cosas de que lo acusamos.Lit., todos estos asuntos 9 Los judíos se unieron también a la acusación1a, asegurando que, efectivamente, así era todo.O, en el ataque1 Tes. 2:16
10 Después que el gobernadora le hizo una señal para que hablara, Pablo respondió:Hech. 23:24
Sabiendo que por muchos años tú has sido juez de esta nación, con gusto presento mi defensa, 11 puesto que tú puedes comprobar el hecho de que no hace más de doce díasa que subí a Jerusalén a adorar.Hech. 21:18, 27; 24:1 12 Y ni en el temploa, ni en las sinagogas, ni en la ciudad misma me encontraron discutiendo con nadie o provocando un tumulto1b.Lit., un ataque por una turbaHech. 25:8Hech. 24:18 13 Ni tampoco pueden probarte de lo que ahora me acusana.Hech. 25:7 14 Pero esto admito ante ti, que según el Caminoa que ellos llaman sectab, yo sirvo al Dios de nuestros padres1c, creyendo todo lo que es conforme a la ley y que está escrito en los profetasd;Lit., al dios ancestralHech. 9:2; 24:22Hech. 15:5; 24:5Hech. 3:13Hech. 25:8; 26:4 y sig., 22, 23; 28:23 15 teniendo la misma esperanza en Dios queestos también abrigan, de que ciertamente habrá una resurrección tanto de los justos como de los impíos1a.O, injustosDan. 12:2; Juan 5:28, 29; 11:24; Hech. 23:6 16 Por esto, yo también me esfuerzo por conservar1 siempre una conciencia irreprensible delante de Diosa y delante de los hombres.Lit., yo mismo practicoHech. 23:1 17 Y, después de varios añosa, he venido para traer limosnas1b a mi nación y a presentar ofrendas;O, hacer obras de caridadHech. 20:31Hech. 11:29, 30; Rom. 15:25-28; 1 Cor. 16:1-4; 2 Cor. 8:1-4; 9:1, 2, 12; Gál. 2:10 18 haciendo lo cual me encontraron en el templo, después de haberme purificadoa, no con multitud ni con alborotob. Pero estaban allí ciertos judíos de Asia1c,I.e., la provincia de la costa occidental de Asia MenorHech. 21:26Hech. 24:12Hech. 21:27 19 y que deberían haberse presentado aquí ante ti y acusarmea si tuvieran algo contra mí.Hech. 23:30 20 O si no, queestos mismos digan qué delito encontraron cuando comparecí ante el concilio1a,O, SanedrínMat. 5:22 21 a no ser por esta sola declaración1 que hice en alta voz mientras estaba entre ellos: «Por la resurrección de los muertos soy juzgado hoy ante vosotrosa».Lit., vozHech. 23:6; 24:15
22 Entonces Félix, conociendo con mayor exactitud acerca del Caminoa, pospuso el fallo, diciendo1: Cuando venga2 el comandante Lisias decidiré vuestro caso.Lit., los aplazó, diciendoLit., desciendaHech. 24:14 23 Y dio órdenes al centurión de que guardara a Pablo1 bajo custodiaa, pero con alguna medida de libertadb, y que no impidiera a ninguno de sus amigos2 que lo sirvieranc.Lit., élLit., de los suyosHech. 23:35Hech. 28:16Hech. 23:16; 27:3
24 Pero pocos días más tarde, llegó Félix con Drusila su mujer1, que era judía, y mandó traer a Pablo y lo oyó hablar acerca de la fe en Cristo Jesúsa.Lit., su propia mujerHech. 20:21 25 Y al disertar Pablo1 sobre la justiciaa, el dominio propiob y el juicio venideroc, Félix, atemorizado dijo2: Vete por ahora, pero cuando tenga tiempo te mandaré llamar.Lit., élLit., respondióTito 2:12Gál. 5:23; Tito 1:8; 2 Ped. 1:6Hech. 10:42 26 Al mismo tiempo, tenía esperanza de que Pablo le diera dineroa; por eso acostumbraba llamarlo con frecuencia y conversar con él.Hech. 24:17 27 Pero transcurridos dos años, Porcio Festoa llegó como sucesor de Félix1, y deseando hacer un favor a los judíosb, Félix dejó preso a Pabloc.Lit., Félix recibió como sucesor a Porcio FestoHech. 25:1, 4, 9, 12; 26:24, 25, 32Hech. 12:3; 25:9Hech. 23:35; 25:14