Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellosa; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.Mat. 6:5, 16; 23:5
2 Por eso, cuando des limosna1, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombresa. En verdad os digo que ya han recibido su recompensab.O, hagas una obra de caridadMat. 6:5, 16; 23:5Mat. 6:5, 16; Luc. 6:24 3 Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que tu limosna1 sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará2a.U, obra de caridadAlgunos mss. posteriores agregan: en público, y así en los vers. 6 y 18Jer. 17:10; Mat. 6:6, 18; Heb. 4:13
5 Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las callesa, para ser vistos por los hombres1b. En verdad os digo que ya han recibido su recompensac.Lit., para ser evidentes a los hombresMar. 11:25; Luc. 18:11, 13Mat. 6:1, 16Mat. 6:2, 16; Luc. 6:24 6 Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puertaa, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensaráb.Isa. 26:20; Mat. 26:36-39; Hech. 9:40Mat. 6:4, 18 7 Y al orar, no uséis repeticiones sin sentido, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabreríaa.1 Rey. 18:26, 27 8 Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes que vosotros le pidáisa.Sal. 38:9; 69:17-19; Mat. 6:32; Luc. 12:30
9 aVosotros, pues, orad de esta manera:«Padre nuestro que estás en los cielos,santificado sea tu nombre.Mat. 6:9-13: <IT>Luc. 11:2-4</IT>
14 Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotrosa.Mat. 7:2; Mar. 11:25, 26; Ef. 4:32; Col. 3:13 15 Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras transgresionesa.Mat. 18:35
16 Y cuando ayunéisa, no pongáis cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran1 sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad os digo que ya han recibido su recompensab.O, hacen que no se puedan reconocerIsa. 58:5Mat. 6:2 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostroa,Rut 3:3; 2 Sam. 12:20 18 para no hacer ver1 a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensaráa.Lit., no aparecerMat. 6:4, 6
19 No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran1 y robana;Lit., horadan, y así en el vers. 20Prov. 23:4; Mat. 19:21; Luc. 12:21, 33; 18:22; 1 Tim. 6:9, 10; Heb. 13:5; Sant. 5:2 20 sino acumulaos tesoros en el cieloa, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban;Mat. 19:21; Luc. 12:33; 1 Tim. 6:19 21 porque donde esté tu1 tesoroa, allí estará también tu2 corazón.Algunos mss. dicen: vuestroLuc. 12:34 22 aLa lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano1, todo tu cuerpo estará lleno de luz.O, claroMat. 6:22, 23: <IT>Luc. 11:34, 35</IT> 23 Pero si tu ojo está maloa, todo tu cuerpo estará lleno de oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande será la oscuridad!Mat. 20:15; Mar. 7:22 24 Nadie puede servir a dos señoresa; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas1b.Gr., mamonás1 Rey. 18:21; Luc. 16:13; Gál. 1:10; Sant. 4:4Luc. 16:9, 11, 13 25 aPor eso os digo, no os preocupéis por vuestra vidab, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?Mat. 6:25-33: <IT>Luc. 12:22-31</IT>Mat. 6:27, 28, 31, 34; Luc. 10:41; 12:11, 22; Fil. 4:6; 1 Ped. 5:7 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros, y sin embargo, vuestro Padre celestial las alimentaa. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?Job 35:11; 38:41; Sal. 104:27, 28; Mat. 10:29 y sig.; Luc. 12:24 27 ¿Y quién de vosotros, por ansiosoa que esté, puede añadir una hora1 al curso de su vida2b?Lit., un codoLit., a su estaturaMat. 6:25, 28, 31, 34; Luc. 10:41; 12:11, 22; Fil. 4:6; 1 Ped. 5:7Sal. 39:5 28 Y por la ropa, ¿por qué os preocupáisa? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan;Mat. 6:25, 27, 31, 34; Luc. 10:41; 12:11, 22; Fil. 4:6; 1 Ped. 5:7 29 pero os digo que ni Salomóna en toda su gloria se vistió como uno deestos.1 Rey. 10:4-7; 2 Crón. 9:4-6, 20-22 30 Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fea?Mat. 8:26; 14:31; 16:8; Sant. 1:10, 11; 1 Ped. 1:24 31 Por tanto, no os preocupéisa, diciendo: «¿Qué comeremos?» o «¿qué beberemos?» o «¿con qué nos vestiremos?».Mat. 6:25, 27, 28, 34; Luc. 10:41; 12:11, 22; Fil. 4:6; 1 Ped. 5:7 32 Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestiala sabe que necesitáis de todas estas cosas.Mat. 6:8; Fil. 4:19 33 Pero buscad1 primero su2 reino3 y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas4a.O, buscad continuamenteLit., elAlgunos mss. dicen: el reino de DiosO, proporcionadasMat. 19:28; Mar. 10:29, 30; Luc. 18:29, 30; 1 Tim. 4:8 34 Por tanto, no os preocupéisa por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará1 de sí mismo. Bástele a cada2 día sus propios problemas.O, se preocuparáLit., alMat. 6:25, 27, 28, 31; Luc. 10:41; 12:11, 22; Fil. 4:6; 1 Ped. 5:7