Habiendo entrado de nuevo en Capernaúm varios días después, se oyó que estaba en casa. 2 Y se reunieron muchosa, tanto que ya no había lugar ni aun a la puerta; y Él les exponía1 la palabra.Lit., hablabaMar. 1:45; 2:13 3 aEntonces vinieron* a traerle un paralíticob llevado entre cuatro.Mar. 2:3-12: <IT>Mat. 9:2-8; Luc. 5:18-26</IT>Mat. 4:24 4 Y como no pudieron acercarse1 a Él a causa de la multitud, levantaron el techo encima de donde Él estaba; y cuando habían hecho una abertura, bajaron la camillaa en que yacía el paralíticob.Lit., traerLuc. 5:19Mat. 4:24 5 Viendo Jesús la fe de ellos, dijo* al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonadosa.Mat. 9:2 6 Pero estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensaban en sus corazones: 7 ¿Por qué hablaeste así? Está blasfemando; ¿quién puede perdonar pecados, sinosolo Dios1a?Lit., sino uno, DiosIsa. 43:25 8 Y al instante Jesús, conociendo en1 su espíritu que pensaban de esa manera dentro de sí mismos, les dijo*: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?Lit., por 9 ¿Qué es más fácil, decir al paralíticoa: «Tus pecados te son perdonados», o decirle: «Levántate, toma tu camilla y anda»?Mat. 4:24 10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo* al paralítico): 11 A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 12 Y él se levantó, y tomando al instante la camilla, salió a la vista de todos, de manera que todos estaban asombrados, y glorificaban a Diosa, diciendo: Jamás hemos visto cosa semejanteb.Mat. 9:8Mat. 9:33
13 Y Él salió de nuevo a la orilla del mar, y toda la multitud venía a Éla, y les enseñaba.Mar. 1:45 14 aY al pasar, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: Síguemeb. Y levantándose, le siguióc.Mar. 2:14-17: <IT>Mat. 9:9-13; Luc. 5:27-32</IT>Mat. 9:9Mat. 8:22
15 Y sucedió1 que estando Jesús2 sentado3 a la mesa en casa de Leví4, muchos recaudadores de impuestos5 y pecadores estaban comiendo6 con Jesús y sus discípulos; porque había muchos de ellos que le seguían.Lit., Y sucedeLit., ElLit., recostadoLit., élO, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos, y así en el vers. 16Lit., reclinados 16 Al ver los escribas de los fariseosa que Él comía con pecadores y recaudadores de impuestos, decían a sus discípulos: ¿Por qué Él come y bebe con recaudadores de impuestos y pecadoresb?Luc. 5:30; Hech. 23:9Mat. 9:11 17 Al oír esto, Jesús les dijo*: Los que están sanos1 no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadoresa.Lit., fuertesMat. 9:12, 13; Luc. 5:31, 32
18 aLos discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando; y vinieron* y le dijeron*: ¿Por qué ayunan los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos, pero tus discípulos no ayunan?Mar. 2:18-22: <IT>Mat. 9:14-17; Luc. 5:33-38</IT> 19 Y Jesús les dijo: ¿Acaso pueden ayunar los acompañantes del novio1 mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.Lit., hijos del tálamo 20 Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán en aquel díaa.Mat. 9:15; Luc. 17:22 21 Nadie pone un remiendo1 de tela nueva2 en un vestido viejo, porque entonces el remiendo3 al encogerse tira de él, lo nuevo de lo viejo, y se produce una rotura peor.Lit., cose lo que se pone encimaLit, sin encogerLit., y si no lo que llena 22 Y nadie echa vino nuevo en odres1 viejos, porque entonces2 el vino romperá el odre, y se pierde el vino y también los odres3; sino que se echa vino nuevo en odres4 nuevos.I.e., cueros usados como recipientesLit., y si no
23 aY aconteció que un día de reposo Jesús1 pasaba por los sembrados, y sus discípulos, mientras se abrían paso, comenzaron a arrancar espigasb.Lit., ElMar. 2:23-28: <IT>Mat. 12:1-8; Luc. 6:1-5</IT>Deut. 23:25 24 Entonces los fariseos le decían: Mira, ¿por qué hacen lo que no es lícito en el día de reposoa?Mat. 12:2 25 Y Él les dijo*: ¿Nunca habéis leído lo que David hizo cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y sus compañeros, 26 cómo entró en la casa de Dios en tiempos de Abiatar, el sumo sacerdotea, y comió los panes consagrados1 que no es lícito a nadie comerb, sino a los sacerdotes, y dio también a los que estaban con élc?Lit., los panes de la proposición1 Sam. 21:1; 2 Sam. 8:17; 1 Crón. 24:6Lev. 24:91 Sam. 21:1-6 27 Y Él les decía: El día de reposo se hizo1 para el2 hombrea, y no el hombre para el3 día de reposob.O, vino a serLit., por causa delÉx. 23:12; Deut. 5:14Col. 2:16 28 Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.