aLevantándose de allí, Jesús se fue* a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y se reunieron* de nuevo las multitudes junto a Él, y una vez más, como acostumbraba, les enseñabab.Mar. 10:1-12: <IT>Mat. 19:1-9</IT>Mat. 4:23; 26:55; Mar. 1:21; 2:13; 4:2; 6:2, 6, 34; 12:35; 14:49
2 Y se le acercaron algunos fariseos, y para ponerle1 a prueba, le preguntaban si era lícito a un hombre divorciarse de2 su mujer.Lit., poniéndoleO, repudiar a 3 Y respondiendo Él, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 4 Y ellos dijeron: Moisés permitió al hombre escribir CARTA DE DIVORCIO Y REPUDIARlaa.Deut. 24:1, 3; Mat. 5:31 5 Pero Jesús les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamientoa.Mat. 19:8 6 Pero desde el principio de la creacióna, Dios LOS HIZO VARÓN Y HEMBRAb.Mar. 13:19; 2 Ped. 3:4Gén. 1:27; 5:2 7 POR ESTA RAZÓN EL HOMBRE DEJARÁ A SU PADRE Y A SU MADRE1a,Algunos mss. agregan: y se unirá a su mujerGén. 2:24 8 Y LOS DOS SERÁN UNA SOLA CARNEa; por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne.Gén. 2:24 9 Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe. 10 Y ya en la casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre esto. 11 Y Él les dijo*: Cualquiera que se divorcie de1 su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ellaa;O, repudie aMat. 5:32 12 y si ella se divorcia de1 su maridoa y se casa con otro, comete adulterio.O, repudia a1 Cor. 7:11, 13
13 aY le traían niños para que los tocara; y los discípulos los reprendieron.Mar. 10:13-16: <IT>Mat. 19:13-15; Luc. 18:15-17</IT> 14 Pero cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son comoestos1 es el reino de Diosa.O, de los talesMat. 5:3 15 En verdad os digo: el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en éla.Mat. 18:3; 19:14; Luc. 18:17; 1 Cor. 14:20; 1 Ped. 2:2 16 Y tomándolos en sus brazosa, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos.Mar. 9:36
17 aCuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de Élb, le preguntó1: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eternac?Lit., preguntándoleMar. 10:17-31: <IT>Mat. 19:16-30; Luc. 18:18-30</IT>Mar. 1:40Mat. 25:34; Luc. 10:25; 18:18; Hech. 20:32; Ef. 1:18; 1 Ped. 1:14 18 Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sinosolo uno, Dios. 19 Tú sabes los mandamientos: «NO MATES, NO COMETAS ADULTERIO, NO HURTES, NO DES FALSO TESTIMONIO, no defraudes, HONRA A TU PADRE Y A TU MADREa».Éx. 20:12-16; Deut. 5:16-20 20 Y él le dijo: Maestro, todo esto lo he guardadoa desde mi juventud.Mat. 19:20 21 Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cieloa; y ven, sígueme.Mat. 6:20 22 Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.
23 Jesús, mirando en derredor, dijo* a sus discípulos: ¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Diosa!Mat. 19:23 24 Y los discípulos se asombrarona de sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios1!Algunos mss. agregan: para los que confían en las riquezasMar. 1:27 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de una1 aguja, que el que un rico entre en el reino de Diosa.Lit., laMat. 19:24 26 Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí1: ¿Y quién podrá salvarse?Algunos mss. dicen: diciéndole 27 Mirándolos Jesús, dijo*: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Diosa.Mat. 19:26 28 Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguidoa.Mat. 4:20-22 29 Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelioa,Mat. 6:33; 19:29; Luc. 18:29, 30 30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venideroa, la vida eterna.Mat. 12:32 31 Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primerosa.Mat. 19:30; 20:16; Luc. 13:30
32 aE iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos; y estaban perplejosb, y los que le seguían tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que le iba a suceder:Mar. 10:32-34: <IT>Mat. 20:17-19; Luc. 18:31-33</IT>Mar. 1:27 33 He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombrea será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles.Mar. 8:31; 9:12 34 Y se burlarán de Él y le escupirána, le azotarán y le matarán, y tres días después resucitará.Mat. 16:21; 26:27; 27:30; Mar. 9:31; 14:65
35 aY se le acercaron* Jacobo1 y Juan, los dos hijos de Zebedeo, diciéndole: Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos.O, SantiagoMar. 10:35-45: <IT>Mat. 20:20-28</IT> 36 Y Él les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros? 37 Ellos le dijeron: Concédenos1 que en tu gloriaa nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.Lit., DanosMat. 19:28 38 Pero Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo beboa, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizadob?Mat. 20:22Luc. 12:50 39 Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: La copa que yo bebo, beberéis; y seréis bautizados con el bautismo con que yo soy bautizadoa,Hech. 12:2; Apoc. 1:9 40 pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda, no es mío el concederlo1, sino que es para quienes ha sido preparadoa.Lit., darMat. 13:11 41 Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo1 y Juan.O, Santiago 42 aY llamándolos junto a sí, Jesús les dijo*: Sabéis que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos.Mar. 10:42-45; Luc. 22:25-27 43 Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidora,Mat. 20:26; 23:11; Mar. 9:35; Luc. 22:26 44 y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos. 45 Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida1 en rescate por muchosa.O, almaMat. 20:28
46 aEntonces llegaron* a Jericó. Y cuando salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al caminob.Mar. 10:46-52: <IT>Mat. 20:29-34; Luc. 18:35-43</IT>Luc. 18:35; 19:1 47 Y cuando oyó que era Jesús el Nazarenoa, comenzó a gritar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de míb!Mar. 1:24Mat. 9:27 48 Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mía!Mat. 9:27 49 Y Jesús se detuvo y dijo: Llamadle. Y llamaron* al ciego, diciéndole: ¡Anímatea! Levántate, que te llama.Mat. 9:2 50 Y arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús. 51 Y dirigiéndose a él1, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? Y el ciego le respondió: Raboní2a, que recobre la vista.Lit., respondiéndoleI.e., mi MaestroMat. 23:7; Juan 20:16 52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha sanado1a. Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino.Lit., salvadoMat. 9:22