Digo, pues: Mientras el heredero es menor de edad1, en nada es diferente del siervo2, aunque sea el dueño3 de todo,O, niñoO, esclavoLit., señor 2 sino que está bajo guardianes y tutores1 hasta la edad señalada2 por el padre.O, mayordomos, o, administradoresLit., el tiempo señalado 3 Así también nosotros, mientras éramos niños, estábamos sujetos a servidumbrea bajo las cosas elementales1 del mundob.O, enseñanzas, o, principios rudimentariosGál. 2:4; 4:8, 9, 24, 25Gál. 4:9; Col. 2:8, 20; Heb. 5:12 4 Pero cuando vino la plenitud1 del tiempoa, Dios envió a su Hijo, nacido de mujerb, nacido bajo la leyc,O, el cumplimientoMar. 1:15Juan 1:14; Rom. 1:3; 8:3; Fil. 2:7Luc. 2:21, 22, 27 5 a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijosa.Rom. 8:14; Gál. 3:26 6 Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazonesa, clamando: ¡Abba! ¡Padreb!Hech. 16:7; Rom. 5:5; 8:9, 16; 2 Cor. 3:17Mar. 14:36; Rom. 8:15 7 Por tanto, ya no eres siervo1, sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios2a.O, esclavoI.e., mediante la acción de la gracia de DiosRom. 8:17
8 Pero en aquel tiempo, cuando no conocíais a Diosa, erais siervosb de aquellos que por naturaleza no son diosesc.1 Cor. 1:21; Ef. 2:12; 1 Tes. 4:5; 2 Tes. 1:8Gál. 4:32 Crón. 13:9; Isa. 37:19; Jer. 2:11; 1 Cor. 8:4, 5; 10:20 9 Pero ahora que conocéis1 a Dios, o más bien, que sois2 conocidos por Diosa, ¿cómo es que os volvéis otra vez a las cosas débiles, inútiles3 y elementales4b, a las cuales deseáis volver a estar esclavizados de nuevo?O, que habéis llegado a conocerO, que habéis llegado a serO, sin valorO, enseñanzas, o, principios rudimentarios1 Cor. 8:3Gál. 4:3; Col. 2:20 10 Observáis los díasa, los meses, las estaciones y los años.Rom. 14:5; Col. 2:16 11 Temo por vosotros, que quizá en vano he trabajado por vosotros.
12 Os ruego, hermanosa, haceos como yo, pues yo también me he hecho como vosotrosb. Ningún agravio me habéis hecho;Gál. 6:182 Cor. 6:11, 13 13 pero sabéis que fue por causa de una enfermedad física1 que os anuncié el evangelio la primera vez2;Lit., debilidad de la carneO, la vez anterior 14 y lo que para vosotros fue una prueba1 en mi condición física2, que no despreciasteis ni rechazasteis3, sino que me recibisteis como un ángel de Dios, como a Cristo Jesúsa mismob.O, tentaciónLit., mi carneLit., escupisteisGál. 3:26Mat. 10:40; 1 Tes. 2:13 15 ¿Dónde está, pues, aquel sentido de bendición que tuvisteis1? Pues testigo soy en favor vuestro2 de que de ser posible, os hubierais sacado los ojos y me los hubierais dado.Lit., la felicitación de vosotros mismosO, Pues os doy testimonio 16 ¿Me he vuelto, por tanto, vuestro enemigo al deciros la verdad1a?O, por tratar con verdad con vosotrosAmós 5:10 17 Ellos os tienen celo, no con buena intención, sino que quieren excluiros a fin de que mostréis celo por ellos. 18 Es bueno mostrar celo con buena intención siempre, y nosolo cuando yo estoy presente con vosotrosa.Gál. 4:13, 14 19 Hijos míosa, por quienes de nuevo sufro dolores de partob hasta que Cristo sea formado en vosotrosc,1 Jn. 2:11 Cor. 4:15Ef. 4:13 20 quisiera estar presente con vosotros ahora y cambiar mi tono, pues perplejo estoya en cuanto a vosotros.2 Cor. 4:8
21 Decidme, los que deseáis estar bajo la ley, ¿no oís a la leya?Luc. 16:29 22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos, uno de la siervaa y otro de la libreb.Gén. 16:15Gén. 21:2 23 Pero el hijo de la sierva nació según la carnea, y el hijo de la libre por medio de la promesab.Rom. 9:7; Gál. 4:29Gén. 17:16 y sig.; 18:10 y sig.; 21:1; Gál. 4:28; Heb. 11:11 24 Esto contiene una alegoría1a, pues estas mujeres son dos pactos; uno procede del monte Sinaíb que engendra hijos para ser esclavos2c;este3 es Agar.Lit., Las cuales son expresiones alegóricasLit., para servidumbreLit., el cual1 Cor. 10:11Deut. 33:2Gál. 4:3 25 Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, porque ella está en esclavitud con sus hijos. 26 Pero la Jerusalén de arribaa es libre;esta1 es nuestra madre.Lit., la cualHeb. 12:22; Apoc. 3:12; 21:2, 10 27 Porque escrito está:REGOCÍJATE, OH ESTÉRIL, LA QUE NO CONCIBES;PRORRUMPE Y CLAMA, TÚ QUE NO TIENES DOLORES DE PARTO,PORQUE MÁS SON LOS HIJOS DE LA DESOLADA,QUE DE LA QUE TIENE MARIDOa.Isa. 54:1 28 Y vosotros, hermanos, como Isaac, sois hijos de la promesaa.Rom. 9:7 y sig.; Gál. 3:29; 4:23 29 Pero así como entonces el que nació según la carnea persiguiób al que nació según el Espíritu, así también sucede ahorac.Gál. 4:23Gén. 21:9Gál. 5:11 30 Pero, ¿qué dice la Escritura?ECHA FUERA A LA SIERVA Y A SU HIJO,PUES EL HIJO DE LA SIERVA NO SERÁ HEREDERO CON EL HIJO DE LA LIBREa.Gén. 21:10, 12; Juan 8:35 31 Así que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre1.Véase la nota en 5:1