Entonces Ana oró y dijoa:Mi corazón se regocija en el SEÑOR,mi fortaleza1 en el SEÑOR se exaltab;mi boca sin temor habla2 contra mis enemigos,por cuanto me regocijo en tu salvaciónc.Lit., cuernoLit., mi boca se ensancha1 Sam. 2:1-10; Luc. 1:46-55Deut. 33:17; Job 16:15; Sal. 75:10; 89:17, 24; 92:10; 112:9Sal. 9:14; 13:5; 35:9; Isa. 12:2, 3
11 Entonces Elcana se fue a Ramáa, a su casa. Y el niño servía al SEÑOR delante del sacerdote Elíb.1 Sam. 1:1, 191 Sam. 1:28; 2:18; 3:1
12 Los hijos de Elí eran hombres indignos1a; no conocían al SEÑORLit., hijos de BelialJer. 2:8; 9:3, 6; 2 Cor. 6:15 13 ni la costumbre de los sacerdotes con el pueblo: cuando algún hombre ofrecía sacrificioa, venía el criado del sacerdote con un tenedor de tres dientes en su mano mientras se cocía la carne,Lev. 7:29-34 14 lo introducía en la cazuela, la olla, la caldera o el caldero, y todo lo que el tenedor sacaba, lo tomaba el sacerdote para sí. Así hacían en Silo con todos los israelitas que allí iban. 15 Asimismo, antes de quemar la grosuraa, el criado del sacerdote venía y decía al hombre que ofrecía sacrificio: Da al sacerdote carne para asar, pues no aceptará de ti carne cocida, sino solamente cruda.Lev. 3:3-5, 16 16 Y si el hombre le decía: Ciertamente deben quemar primero1 la grosura y después toma todo lo que quieras2; él respondía: No, sino que me la darás ahora, y si no la tomaré por la fuerza.Lit., como el día; i.e., como de costumbreLit., tu alma quiera 17 El pecado de los jóvenes era muy grande delante del SEÑOR, porque los hombres menospreciaban la ofrenda del SEÑORa.Mal. 2:7-9
18 Samuel siendo niño, ministraba delante del SEÑORa, usando1 un efod de linob.Lit., ceñido con1 Sam. 2:11; 3:11 Sam. 2:28; 22:18; 2 Sam. 6:14; 1 Crón. 15:27 19 Su madre le hacía una túnica pequeña cada añoa, y se la traía cuando subía con su marido a ofrecer el sacrificio anualb.Éx. 28:311 Sam. 1:3, 21 20 Entonces Elí bendecía a Elcana y a su mujer, y decíaa: Que el SEÑOR te dé hijos1 de esta mujer en lugar del que ella dedicó2 al SEÑORb. Y regresaban a su casa3.Lit., simienteLit., del que fue pedido y fue cedidoLit., lugarLuc. 2:341 Sam. 1:11, 27, 28 21 Y el SEÑOR visitó a Anaa, y ella concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el niño Samuel crecía delante del SEÑORb.Gén. 21:1Jue. 13:24; 1 Sam. 2:26; 3:19-21; Luc. 1:80; 2:40
22 Elí era ya muy anciano; oyó todo lo que sus hijos estaban haciendo a todo Israela, y cómo se acostaban con las mujeres que servían a la entrada de la tienda de reuniónb,1 Sam. 2:13-17Éx. 38:8 23 y les dijo: ¿Por qué hacéis estas cosas, las cosas malas de que oigo hablar a todo este pueblo? 24 No, hijos míos; porque no es bueno el informe que oigo circular por el1 pueblo del SEÑORa.O, que oigo, haciendo pecar al1 Rey. 15:26 25 Si un hombre peca contra otro, Dios mediará por éla; pero si un hombre peca contra el SEÑOR, ¿quién intercederá por élb? Pero ellos no escucharon la voz de su padre, porque el SEÑOR quería que murieranc.Deut. 1:17Núm. 15:30; 1 Sam. 3:14; Heb. 10:26, 27Jos. 11:20 26 Y el niño Samuel crecía en estatura y en gracia1 para con el SEÑOR y para con los hombresa.Lit., continuaba grande y bueno1 Sam. 2:21; Luc. 2:52
27 Entonces un hombre de Diosa vino a Elí y le dijo: Así dice el SEÑOR: «¿No me revelé ciertamente a la casa de tu padre cuando ellos estaban en Egiptob, esclavos de la casa de Faraón?Deut. 33:1; Jue. 13:6Éx. 4:14-16; 12:1, 43 28 ¿No los escogí de entre todas las tribus de Israel para ser mis sacerdotes, para subir a mi altar, para quemar incienso, para llevar un efod delante de mía? ¿No di a la casa de tu padre todas las ofrendas encendidas de los hijos de Israelb?Éx. 28:1-4; 30:7, 8; Lev. 8:7, 8Lev. 7:35, 36 29 ¿Por qué pisoteáis mi sacrificioa y mi ofrenda que he ordenado en mi moradab, y honras a tus hijos más que a míc, engordándoos con lo mejor1 de cada ofrenda de mi pueblo Israel?».O, primero1 Sam. 2:13-17Deut. 12:5-9; Sal. 26:8Mat. 10:37 30 Por tanto, el SEÑOR, Dios de Israel, declara: «Ciertamente yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí para siemprea»; pero ahora el SEÑOR declara: «Lejos esté esto de mí, porque yo honraré a los que me honranb, y los que me menosprecian serán tenidos en pococ.Éx. 29:9; Núm. 25:13Sal. 50:23Mal. 2:9 31 He aquí, vienen días cuando cortaré tu fuerza1, y la fuerza2 de la casa de tu padre, y no habrá anciano en tu casaa.Lit., brazo1 Sam. 4:11-18; 22:17-20 32 Y verás la angustia de mi moradaa, a pesar de todo el bien que hago1 a Israel; y nunca habrá ancianob en tu casa.Lit., hace1 Rey. 2:26, 27Zac. 8:4 33 Sin embargo, a algunos de los tuyos no cortaré de mi altar para que tus ojos se consuman llorando y tu alma sufra1; pero todos los nacidos en tu casa morirán2 en la flor de la juventud3.Lit., para consumir tus ojos y entristecer tu almaLit., todo el aumento en tu casa moriráLit., como hombres 34 Y para ti,esta será la señala que vendrá en cuanto a tus dos hijos, Ofni y Finees: en el mismo día morirán los dosb.1 Sam. 10:7-9; 1 Rey. 13:31 Sam. 4:11, 17 35 Pero levantaré para mí un sacerdote fiel que hará conforme a los deseos de1 mi corazón y de2 mi almaa; y le edificaré una casa duraderab, y él andará siempre3 delante de mi ungidoc.Lit., enLit., todos los días1 Sam. 3:1; 7:9; 9:12, 131 Sam. 8:3-5; 25:28; 2 Sam. 7:11, 27; 1 Rey. 11:381 Sam. 10:9, 10; 12:3; 16:13 36 Y acontecerá que todo aquel que haya quedado de tu casa vendrá y se postrará ante él por una moneda1 de plata o una torta de pan, y dirá: “Asígname2 a uno de los oficios sacerdotales para que pueda comer un bocado de pan”».O, un pagoLit., Agrégame