aComenzó a enseñar de nuevo junto al mar; y se llegó1 a Él una multitud tan grandeb que tuvo que subirse a una barcac que estaba en el mar, y se sentó; y toda la multitud estaba en tierra a la orilla del mar.Lit., se reúneMar. 4:1-12: <IT>Mat. 13:1-15; Luc. 8:4-10</IT>Mar. 2:13; 3:7Luc. 5:1-3 2 Les enseñaba muchas cosas en parábolasa; y les decía en su enseñanza:Mat. 13:3 y sig.; Mar. 3:23; 4:2 y sig. 3 ¡Oíd! He aquí, el sembrador salió a sembrar; 4 y aconteció que al sembrar, una parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. 5 Otra parte cayó en un pedregal donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó por no tener profundidad de tierra. 6 Pero cuando salió el sol, se quemó; y por no tener raíz, se secó. 7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. 8 Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y desarrollándose, dieron fruto, y produjeron unas a treinta, otras a sesenta y otras a ciento por uno. 9 Y Él decía: El que tiene oídos para oír, que oigaa.Mat. 11:15; Mar. 4:23; Apoc. 2:7, 11, 17, 29
10 Cuando se quedó solo, sus seguidores1 junto con los doce, le preguntaban sobre las parábolas.Lit., los que estaban a su derredor 11 Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afueraa reciben todo en parábolasb;1 Cor. 5:12, 13; Col. 4:5; 1 Tes. 4:12; 1 Tim. 3:7Mar. 3:23; 4:2 12 para que VIENDO VEAN PERO NO PERCIBAN, Y OYENDO OIGAN PERO NO ENTIENDAN, NO SEA QUE SE CONVIERTAN Y SEAN PERDONADOSa.Isa. 6:9, 10; 43:8; Jer. 5:21; Ezeq. 12:2; Mat. 13:14; Luc. 8:10; Juan 12:40; Rom. 11:8 13 aY les dijo*: ¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, pues, comprenderéis todas las parábolas?Mar. 4:13-20: <IT>Mat. 13:18-23; Luc. 8:11-15</IT> 14 El sembrador siembra la palabra. 15 Yestos que están junto al camino donde se siembra la palabra, son aquellos que en cuanto la oyen, al instante viene Satanása y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos.Mat. 4:10; 1 Ped. 5:8; Apoc. 20:2, 3, 7-10 16 Y de igual manera, estos en que se sembró la semilla en pedregales son los que al oír la palabra enseguida la reciben con gozo; 17 pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino quesolo son temporales. Entonces, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan1 y caen.Lit., se les hace tropezar 18 Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos;estos son los que han oído la palabra, 19 pero las preocupaciones del mundo1, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estérila.O, sigloProv. 23:4; Mat. 13:22; Rom. 12:2; Ef. 2:2; 6:12; 1 Tim. 6:9, 10, 17 20 Y otros son aquellos en que se sembró la semilla en tierra buena; los cuales oyen la palabra, la aceptan y dan fruto, unos a treinta, otros a sesenta y otros a ciento por unoa.Juan 15:2 y sig.; Rom. 7:4
21 Y les decía: ¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un almud o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candeleroa?Mat. 5:15; Luc. 8:16; 11:33 22 Porque nada hay oculto, si no es para que sea manifestado; ni nada ha estado en secreto, sino para que salga a la luza.Mat. 10:26; Luc. 8:17; 12:2 23 Si alguno tiene oídos para oír, que oigaa.Mat. 11:15; 13:9, 43; Mar. 4:9; Luc. 8:8; 14:35; Apoc. 3:6, 13, 22; 13:9 24 También les decía: Cuidaos de lo que oís. Con la medida con que midáis, se os mediráa, y aun más se os dará.Mat. 7:2; Luc. 6:38 25 Porque al que tiene, se le dará más, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitaráa.Mat. 13:12; 25:29; Luc. 8:18; 19:26
26 Decía también: El reino de Dios es como un hombre que echa semilla en la tierraa,Mat. 13:24-30; Mar. 4:26-29 27 y se acuesta1 y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece; cómo, él no lo sabe.Lit., Y duerme 28 La tierra produce fruto por sí misma; primero la hoja, luego la espiga, y después el grano maduro1 en la espiga.O, lleno 29 Y cuando el fruto lo permite, él enseguida mete1 la hoza, porque ha llegado el tiempo de la siega.Lit., envíaJoel 3:13
30 aTambién decía: ¿A qué compararemos el reino de Diosb, o con qué parábola lo describiremos?Mar. 4:30-32: <IT>Mat. 13:31, 32; Luc. 13:18, 19</IT>Mat. 13:24 31 Es como un grano de mostaza, el cual, cuando se siembra en la tierra, aunque es más pequeño que todas las semillas que hay en la tierra, 32 sin embargo, cuando es sembrado, crece y llega a ser más grande que todas las hortalizas y echa grandes ramas, tanto que LAS AVES DEL CIELO pueden ANIDAR BAJO SU SOMBRAa.Sal. 104:12; Ezeq. 17:23; 31:6; Dan. 4:12
33 Con muchas parábolas comoestas les hablaba la palabra, según podían oírla; 34 y sin parábolas1a no les hablaba, sino que lo explicabab todo en privado a sus propios discípulos.Lit., sin una parábolaMat. 13:34; Juan 10:6; 16:25Luc. 24:27
35 aEse día, caída ya la tarde, les dijo*: Pasemos al otro lado.Mar. 4:35-41: <IT>Mat. 8:18, 23-27; Luc. 8:22, 25</IT> 36 Despidiendo1 a la multitud, le llevaron* con ellos en la barcaa, como estaba; y había otras barcas con Él.Lit., DejandoMar. 3:9; 4:1; 5:2, 21 37 Pero se levantó* una violenta tempestad1, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca.Lit., tempestad de viento 38 Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal1; entonces le despertaron* y le dijeron*: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?O, una almohadilla 39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate1, sosiégate2! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calmaa.Lit., callaLit., enmudeceSal. 65:7; 89:9; 107:29; Mat. 8:26; Luc. 8:24 40 Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fea?Mat. 14:31; Luc. 8:25 41 Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: ¿Quién, pues, eseste que aun el viento y el mar le obedecen?