aOtra vez entró Jesús en una sinagogab; y había allí un hombre que tenía una mano seca.Mar. 3:1-6: <IT>Mat. 12:9-14; Luc. 6:6-11</IT>Mar. 1:21, 39 2 Y le observabana para ver si lo sanaba en el día de reposo, para poder acusarleb.Luc. 14:1Mat. 12:10; Luc. 6:7; 11:54; 20:20 3 Y dijo* al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte aquí en medio. 4 Entonces les dijo*: ¿Es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal, salvar una vida o matar? Pero ellos guardaban silencio. 5 Y mirándolos en torno con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo* al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y su mano quedó sana1a.Lit., restauradaLuc. 6:10 6 Pero cuando los fariseos salieron, enseguida comenzaron a tramar1 con los herodianosa en contra de Jesús2, para ver cómo podrían destruirle.Lit., dando consejoLit., ElMat. 22:16; Mar. 12:13
7 aJesús se retiró al mar con sus discípulos; y una gran multitud de Galilea le siguió; y también de Judeab,Mar. 3:7-12: <IT>Mat. 12:15, 16; Luc. 6:17-19</IT>Mat. 4:25; Luc. 6:17 8 de Jerusalén, de Idumeaa, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y Sidónb; una gran multitud, que al oír todo lo que Jesús hacía, vino a Él.Jos. 15:1, 21; Ezeq. 35:15; 36:5Mat. 11:21 9 Y dijo a sus discípulos que le tuvieran lista una barca por causa de la multituda, para que no le oprimieran;Mar. 4:1; Luc. 5:1-3 10 porque había sanado a muchosa, de manera que todos los que tenían afliccionesb se le echaban encima para tocarlec.Mat. 4:23Mar. 5:29, 34; Luc. 7:21Mat. 9:21; 14:36; Mar. 6:56; 8:22 11 Y siempre que los espíritus inmundos le veían, caían delante de Él y gritaban, diciendo: Tú eres el Hijo de Diosa.Mat. 4:3 12 Y les advertía con insistencia que no revelaran su identidad1a.Lit., no le hicieran manifiestoMat. 8:4
13 Y subió* al montea, llamób* a los que Él quiso, y ellos vinieron a Él.Mat. 5:1; Luc. 6:12Mat. 10:1; Mar. 6:7; Luc. 9:1 14 Y designó a doce1, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar,Algunos mss. antiguos agregan: a quienes también llamó apóstoles 15 y para que tuvieran autoridad de expulsar demonios. 16 Designó a los doce: aSimón (a quien puso por nombre Pedro),Mar. 3:16-19: <IT>Mat. 10:2-4; Luc. 6:14-16; </IT> Hech. 1:13 17 Jacobo1, hijo de Zebedeo, y Juan hermano de Jacobo2 (a quienes puso por nombre Boanerges, que significa, hijos del trueno);O, Santiago 18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo1, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananita2;O, SantiagoO, el zelote 19 y Judas Iscariote, el que también le entregó.
20 Jesús llegó* a una casaa, y la multitud se juntó* de nuevob, a tal punto que ellos ni siquiera podían comer1c.Lit., comer panMar. 2:1; 7:17; 9:28Mar. 1:45; 3:7Mar. 6:31 21 Cuando sus parientesa oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: Está fuera de síb.Mar. 3:31, 32Juan 10:20; Hech. 26:24 22 Y los escribas que habían descendido de Jerusaléna decían: Tiene a Beelzebúb; y: Expulsa los demonios por el príncipe de los demoniosc.Mat. 15:1Mat. 10:25; 11:18Mat. 9:34 23 aY llamándolos junto a sí, les hablaba en parábolasb: ¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanásc?Mar. 3:23-27: <IT>Mat. 12:25-29; Luc. 11:17-22</IT>Mat. 13:3 y sig.; Mar. 4:2 y sig.Mat. 4:10 24 Y si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede perdurar. 25 Y si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá permanecer. 26 Y si Satanása se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin1.Lit., tiene un finMar. 4:10 27 Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata1; entonces podrá saquear su casaa.Lit., no ata al fuerteIsa. 49:24, 25 28 En verdad os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombresa, y las blasfemias con que blasfemen,Mat. 12:31, 32; Mar. 3:28-30; Luc. 12:10 29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdóna, sino que es culpable de pecado eterno.Luc. 12:10 30 Porque decían: Tiene un espíritu inmundo.
31 aEntonces llegaron* su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, mandaron llamarle.Mar. 3:31-35: <IT>Mat. 12:46-50; Luc. 8:19-21</IT> 32 Y había una multitud sentada alrededor de Él, y le dijeron*: He aquí, tu madre y tus hermanos1 están afuera y te buscan.Algunos mss. agregan: y tus hermanas 33 Respondiéndoles Él, dijo*: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? 34 Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dijo*: He aquí mi madre y mis hermanosa.Mat. 12:49 35 Porque cualquiera que hace la voluntad de Diosa,ese es mi hermano y hermana y madre.Ef. 6:6; Heb. 10:36; 1 Ped. 4:2; 1 Jn. 2:17