Por consiguiente, no hay ahora condenacióna para los que están en Cristo Jesús1b, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu.Muchos mss. antiguos no incluyen el resto del vers.Rom. 5:16Rom. 8:2, 9-11, 34, 39; 16:3 2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesúsa te1 ha libertado2 de la ley del pecado y de la muerteb.Algunos mss. antiguos dicen: meO, te ha libertado en Cristo JesúsRom. 8:1, 11, 39; 16:3; 1 Cor. 15:45Juan 8:32, 36; Rom. 6:14, 18; 7:4 3 Pues lo que la ley no pudo hacer, ya que era débil por causa de la carnea, Dios lo hizob: enviando a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado, condenó al pecado en la carnec,Rom. 7:18, 19; Heb. 7:18Hech. 13:39; Heb. 10:1 y sig.Fil. 2:7; Heb. 2:14, 17; 4:15 4 para que el requisito de la leya se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritub.Luc. 1:6; Rom. 2:26Gál. 5:16, 25 5 Porque los que viven1 conforme a la carnea, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritub.Lit., sonGál. 5:19-21Gál. 5:22-25 6 Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paza;Rom. 6:21; 8:13; Gál. 6:8 7 ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Diosa, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo,Sant. 4:4 8 y los que están en la carnea no pueden agradar a Dios.Rom. 7:5
9 Sin embargo, vosotros no estáis en la carnea sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotrosb. Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Élc.Rom. 7:5Juan 14:23; Rom. 8:11; 1 Cor. 3:16; 6:19; 2 Cor. 6:16; 2 Tim. 1:14Juan 14:17; Gál. 4:6; Fil. 1:19; 1 Jn. 4:13 10 Y si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo1 a causa de la justiciaa.Lit., es vidaJuan 17:23; Gál. 2:20; Ef. 3:17; Col. 1:27 11 Pero si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotrosa, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a vuestros cuerpos mortales por medio de1 su Espíritu que habita en vosotrosb.Algunos mss. antiguos dicen: por causa deHech. 2:24; Rom. 6:4Juan 5:21; Rom. 8:1, 2, 39; 16:3
12 Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne, 13 porque si vivís conforme a la carne, habréis de1 morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne2a, viviréisb.O, estáis a punto deLit., del cuerpoCol. 3:5Rom. 8:6 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Diosa, los tales son hijos de Diosb.Gál. 5:18Os. 1:10; Mat. 5:9; Juan 1:12; Rom. 8:16, 19; 9:8, 26; 2 Cor. 6:18; Gál. 3:26; 1 Jn. 3:1; Apoc. 21:7 15 Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor1a, sino que habéis recibido un espíritu2 de adopciónb como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padrec!Lit., otra vez para temorO, el Espíritu2 Tim. 1:7; Heb. 2:15Rom. 8:23; Gál. 4:5, 6Mar. 14:36; Gál. 4:6 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritua de que somos hijos de Diosb,Hech. 5:32Os. 1:10; Mat. 5:9; Juan 1:12; Rom. 8:14, 19; 9:8, 26; 2 Cor. 6:18; Gál. 3:26; 1 Jn. 3:1; Apoc. 21:7 17 y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristoa, si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con Élb.Hech. 20:32; Gál. 3:29; 4:7; Ef. 3:6; Tito 3:7; Heb. 1:14; Apoc. 21:72 Cor. 1:5, 7; Fil. 3:10; Col. 1:24; 2 Tim. 2:12; 1 Ped. 4:13
18 Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser reveladaa.2 Cor. 4:17; Col. 3:4; Tito 2:13; 1 Ped. 1:5; 4:13; 5:1 19 Porque el anhelo profundoa de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Diosb.Fil. 1:20Os. 1:10; Mat. 5:9; Juan 1:12; Rom. 8:14, 16, 18; 9:8, 26; 1 Cor. 1:7, 8; 2 Cor. 6:18; Gál. 3:26; Col. 3:4; 1 Ped. 1:7, 13; 1 Jn. 3:1, 2; Apoc. 21:7 20 Porque la creación fue sometida a vanidada, no de su propia voluntad, sino por causa de aquelb que la sometió, en la esperanzaGén. 3:17-19Sal. 39:5, 6; Ecl. 1:2 21 de que la creación1 misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Diosa.Algunos mss. antiguos dicen: en esperanza; porque la creaciónHech. 3:21; 2 Ped. 3:13; Apoc. 21:1 22 Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufrea dolores de parto hasta ahora.Jer. 12:4, 11 23 Y nosolo ellaa, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritub, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamentec la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpod.Rom. 5:3Rom. 8:16; 2 Cor. 1:22Rom. 8:15, 19, 25; Gál. 5:5Rom. 7:24; 2 Cor. 5:2, 4 24 Porque en esperanza hemos sido salvosa, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve?1bAlgunos mss. antiguos dicen: ¿quién espera lo que ve?Rom. 4:18; 8:20; 1 Tes. 5:8; Tito 3:72 Cor. 5:7; Heb. 11:1 25 Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia1 lo aguardamosa.O, perseverancia1 Tes. 1:3
26 Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramosa, pero el Espíritu mismo intercede por nosotrosb con gemidos indecibles;Mat. 20:22; 2 Cor. 12:8Juan 14:16; Rom. 8:15, 16; Ef. 6:18 27 y aquel que escudriña los corazonesa sabe cuál es el sentir1 del Espíritub, porque Él intercede por los santosc conforme a la voluntad de Dios.O, la menteSal. 139:1, 2; Luc. 16:15; Hech. 1:24; Apoc. 2:23Rom. 8:6Rom. 8:34 28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosasa cooperan para bien1, esto es, para los que son llamadosb conforme a su propósito.Algunos mss. antiguos dicen: Dios hace que todas las cosas cooperen para bienRom. 8:32Rom. 8:30; 9:24; 11:29; 1 Cor. 1:9; Gál. 1:6, 15; 5:8; Ef. 1:11; 3:11; 2 Tes. 2:14; Heb. 9:15; 1 Ped. 2:9; 3:9 29 Porque a los que de antemano conocióa, también los predestinób a ser hechos conforme a la imagen de su Hijoc, para que Él sea el primogénitod entre muchos hermanos;Rom. 11:2; 1 Cor. 8:3; 2 Tim. 1:9; 1 Ped. 1:2, 20Rom. 9:23; 1 Cor. 2:7; Ef. 1:5, 111 Cor. 15:49; Fil. 3:21; Col. 3:10; 1 Jn. 3:2Col. 1:18; Heb. 1:6 30 y a los que predestinóa, aesos también llamób; y a los que llamó, aesos también justificóc; y a los que justificó, aesos también glorificód.Rom. 9:23; 1 Cor. 2:7; Ef. 1:5, 11Rom. 8:28; 9:24; 11:29; 1 Cor. 1:9; Gál. 1:6, 15; 5:8; Ef. 1:11; 3:11; 2 Tes. 2:14; Heb. 9:15; 1 Ped. 2:9; 3:91 Cor. 6:11Juan 17:22; Rom. 8:21; 9:23; 1 Cor. 2:7
31 Entonces, ¿qué diremosa a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotrosb?Rom. 3:5; 4:1Sal. 118:6; Mat. 1:23 32 El que no eximió ni a su propio Hijoa, sino que lo entregó por todos nosotrosb, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas?Juan 3:16; Rom. 5:8Rom. 4:25 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Diosa? Dios es el que justificab.Luc. 18:7Isa. 50:8, 9 34 ¿Quién es el que condenaa? Cristo Jesús es el que muriób, sí, más aún, el que resucitó1c, el que además está a la diestra de Diosd, el que también intercede por nosotrose.Algunos mss. antiguos agregan: de entre los muertosRom. 8:1Rom. 5:6, 7Hech. 2:24Mar. 16:19Rom. 8:27; Heb. 7:25; 9:24; 1 Jn. 2:1 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo1a? ¿Tribulación, o angustiab, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espadac?Algunos mss. antiguos dicen: DiosRom. 8:37, 38Rom. 2:9; 2 Cor. 4:81 Cor. 4:11; 2 Cor. 11:26, 27 36 Tal como está escrito:POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DÍA;SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADEROa.Sal. 44:22; Hech. 20:24; 1 Cor. 4:9; 15:30, 31; 2 Cor. 1:9; 4:10, 11; 6:9; 11:23 37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amóa.Juan 16:33; 1 Cor. 15:57; Gál. 2:20; Ef. 5:2; Apoc. 1:5 38 Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vidaa, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes1b,O, potestades; i.e., poderes espirituales1 Cor. 3:221 Cor. 3:22; 15:24; Ef. 1:21; 1 Ped. 3:22 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Diosa que es en Cristo Jesús Señor nuestrob.Rom. 5:8Rom. 8:1