1¡Oh, si rasgaras los cielos y descendierasa,si los montes se estremecieran ante tu presenciabEn el texto heb., cap. 63:19Éx. 19:18; Sal. 18:9; 144:5; Miq. 1:3, 4; Hab. 3:13Jue. 5:5; Sal. 68:8; Nah. 1:52 1(como el fuego enciende el matorral, como el fuego hace hervir el agua),para dar a conocer tu nombre a tus adversarios,para que ante tu presencia tiemblen las nacionesa!En el texto heb., cap. 64:1Sal. 99:1; Jer. 5:22; 33:93 Cuando hiciste cosas terribles que no esperábamosa,y descendiste, los montes se estremecieron ante tu presencia.Sal. 65:5; 66:3, 5; 106:224 Desde la antigüedad no habían escuchado ni dado oídosa,ni el ojo había visto a un Dios fuera de tique obrara a favor del que esperaba en Élb.1 Cor. 2:9Isa. 25:9; 30:18; 40:315 Sales al encuentro del que se regocijaa y practica la justiciab,de los que se acuerdan de ti en tus caminosc.He aquí, te enojaste porque pecamosd;continuamos en los pecados1 por mucho tiempo,¿y seremos salvos?Lit., en ellosÉx. 20:24Isa. 56:1Isa. 26:13; 63:7Isa. 12:16 Todos nosotros somos como el inmundoa,y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justasb;todos nos marchitamos como una hojac,y nuestras iniquidadesd, como el viento, nos arrastran.Isa. 6:5Isa. 46:12; 48:1Sal. 90:5, 6; Isa. 1:30Isa. 50:17 Y no hay quien invoque tu nombrea,quien se despierte para asirse de ti;porque has escondido tu rostro de nosotrosby nos has entregado al1 poder de nuestras iniquidades.Así en la versión gr. (sept.); en el T.M., derretido en elIsa. 59:4; Ezeq. 22:30Deut. 31:18; Isa. 1:15; 54:8
8 Mas ahora, oh SEÑOR, tú eres nuestro Padrea,nosotros el barro, y tú nuestro alfarerob;obra de tus manosc somos todos nosotros.Isa. 63:19Isa. 29:16; 45:9Sal. 100:3; Isa. 60:219 No te enojes en excesoa, oh SEÑOR,ni para siempre te acuerdes de la iniquidadb;he aquí, mira, te rogamos, todos nosotros somos tu puebloc.Isa. 57:17; 60:10Isa. 43:25; Miq. 7:18Sal. 79:13; Isa. 63:810 Tus ciudades santasa se han vuelto un desierto;Sión se ha convertido en un desierto,Jerusalén en una desolaciónb.Isa. 48:2; 52:1Isa. 1:7; 6:1111 Nuestra casa santa y hermosaadonde te alababan nuestros padres,ha sido quemada por el fuegoy todas nuestras cosas preciosas se han convertido en ruinasb.2 Rey. 25:9; Sal. 74:5-7; Isa. 63:18Lam. 1:7, 10, 1112 ¿Te contendrás ante estas cosas, oh SEÑOR?¿Guardarás silencio y nos afligirás sin medidaa?Sal. 74:10, 11, 18, 19; Isa. 42:14; 63:15