Después nos volvimos y partimos hacia el desierto por el camino del mar Rojo1a, como el SEÑOR me había mandado2, y por muchos días dimos vuelta al3 monte Seirb.Lit., mar de CañasLit., habladoO, anduvimos alrededor delNúm. 21:4Deut. 1:2 2 Y el SEÑOR me habló, diciendo: 3 «Bastantes vueltas habéis dado ya alrededor de este monte. Volveos ahora hacia el norte, 4 y da orden al pueblo, diciendo: “Vais a pasar por el territorio de vuestros hermanosa, los hijos de Esaú que habitan en Seirb, y os tendrán miedoc. Así que tened mucho cuidado;Núm. 20:14-21Gén. 36:8Éx. 15:15, 16 5 no los provoquéis1, porque nada de su tierra os daré, ni siquiera la huella de un pie2, porque a Esaú he dado el monte Seir por posesióna.O, entréis en batallaLit., el pisar de la planta de un pieGén. 36:8; Jos. 24:4 6 Les compraréis con dinero los alimentos para comer, y también con dinero compraréis de ellos agua para beber. 7 Pues el SEÑOR tu Dios te ha bendecido en todo lo que has hecho1; Él ha conocido tu peregrinar2 a través de este inmenso desiertoa. Por3 cuarenta añosb el SEÑOR tu Dios ha estado contigo; nada te ha faltado”».Lit., toda la obra de tu manoLit., tus idasLit., EstosDeut. 1:19Núm. 14:33, 34; 32:13; Deut. 2:14
8 Pasamos, pues, de largo a nuestros hermanos, los hijos de Esaú que habitan en Seir, lejos del camino de Arabáa, lejos de Elat y de Ezión-geberb. Y nos volvimos, y pasamos por el camino del desierto de Moab.Núm. 33:35; 1 Rey. 9:26Deut. 1:1 9 Entonces el SEÑOR me dijo: «No molestes a Moab, ni los provoques a la guerra, porque no te daré nada de su tierra por posesión, pues he dado Ara a los hijos de Lotb por posesión.Gén. 19:36, 37Núm. 21:15, 28; Deut. 2:18, 29 10 (Antes habitaron allí los emitasa, un pueblo tan grande, numeroso y alto como los anaceos.Gén. 14:5 11 Como los anaceos, ellos también son considerados gigantes1a, pero los moabitas los llaman emitas.Heb., refaímGén. 14:5; Deut. 2:20 12 Los horeos habitaron antes en Seir, pero los hijos de Esaú los desalojaron y los destruyeron delante de ellos, y se establecieron1 en su lugara, tal como Israel hizo con la tierra que el SEÑOR les dio en posesiónb.)Lit., habitaron, y así en el resto del cap.Gén. 36:20; Deut. 2:22Núm. 21:25, 35 13 Levantaos ahora, y cruzad el torrente de Zered». Y cruzamos el torrente de Zered. 14 Y el tiempo que nos llevó para venir1 de Cades-barnea, hasta que cruzamos el torrente de Zered, fue de treinta y ocho añosa; hasta que pereció toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamentob, como el SEÑOR les había juradoc.Lit., Y los días en los cuales fuimosDeut. 2:7Núm. 14:29-35; 26:64, 65; Sal. 106:26; 1 Cor. 10:5Deut. 1:34, 35 15 Además, la mano del SEÑOR fue contra ellos, para destruirlos de en medio del campamento, hasta que todos perecierona.Jud. 5
16 Y aconteció que cuando todos los hombres de guerra habían ya perecido de entre el puebloa,Deut. 2:14 17 el SEÑOR me habló, diciendo: 18 «Tú cruzarás hoy por Ar la frontera de Moaba.Deut. 2:9 19 Y cuando llegues frente a los hijos de Amóna, no los molestes ni los provoques, porque no te daré nada de la tierra de los hijos de Amón en posesión, pues se la he dado a los hijos de Lot por heredadb».Gén. 19:38Deut. 2:9 20 (Es también conocida como la tierra de los gigantes1a, porque antiguamente habitaban en ella gigantes2, a los que los amonitas llaman zomzomeos,Heb., refaímDeut. 2:11 21 pueblo grande, numeroso y alto como los anaceos, pero que el SEÑOR destruyó delante de ellos. Y los amonitas los desalojaron y se establecieron en su lugar, 22 tal como Dios hizo con1 los hijos de Esaú, que habitan en Seira, cuando destruyó a los horeos delante de ellos; y ellos los desalojaron, y se establecieron en su lugar hasta hoyb.Lit., paraGén. 36:8; Deut. 2:5Deut. 2:12 23 Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gazaa, los caftoreos1b, que salieron de Caftor2c, los destruyeron y se establecieron en su lugar.)I.e., filisteosI.e., CretaJos. 13:3Gén. 10:14; 1 Crón. 1:12Jer. 47:4; Amós 9:7 24 «Levantaos; partid y pasad por el valle1 del Arnóna. Mira, he entregado en tu mano a Sehón amorreo, rey de Hesbón, y a su tierra; comienza a tomar posesión y entra2 en batalla con él.O, torrenteLit., contiendeNúm. 21:13, 14; Jue. 11:18 25 Hoy comenzaré a infundir1 el espanto y temor tuyoa entre2 los pueblos debajo del cielo3, quienes, al oír tu fama, temblarán y se angustiarán a causa de tib».Lit., ponerLit., delante deLit., debajo de todos los cielosÉx. 23:27; Deut. 11:25; Jos. 2:9Éx. 15:14-16
26 aEntonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:Deut. 2:26-37: <IT>Núm. 21:21-26; </IT> Deut. 1:4; Jue. 11:19-21 27 «Déjame pasar por tu tierra; iré solamente por el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda. 28 Me venderás comestibles por dinero para que yo pueda comer, y me darás agua por dinero para que pueda beber; déjame tansolo pasar a pie1a,Lit., en mis piesNúm. 20:19 29 tal como hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitan en Seir, y los moabitas que habitan en Ara, hasta que cruce el Jordán a la tierra que el SEÑOR nuestro Dios nos da».Deut. 2:9 30 Pero Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejarnos pasar por su tierra1a porque el SEÑOR tu Dios endureció su espíritu e hizo obstinado su corazónb, a fin de entregarlo en tus manos, como lo está hoy.Lit., junto a élNúm. 21:23Éx. 4:21; Jos. 11:20 31 Y el SEÑOR me dijo: «Mira, he comenzado a entregar a Sehón y su tierra en tus manos1. Comienza a ocuparla2 para que poseas la tierra».Lit., delante de tiLit., poseer
32 Entonces Sehón salió con1 todo su pueblo a encontrarnos en batalla en Jahaza.Lit., él y 33 Y el SEÑOR nuestro Dios lo entregó a1 nosotrosa; y lo derrotamos2b a él, a sus hijos y a todo su pueblo.Lit., delante deLit., herimosÉx. 23:31; Deut. 7:2Deut. 29:7 34 En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y exterminamos1 a hombres, mujeres y niños de cada ciudad2a. No dejamos ningún sobreviviente.O, dedicamos al anatemaLit., toda ciudad de hombresDeut. 3:6; 7:2 35 Tomamos solamente como nuestro botín los animales y los despojos de las ciudades que habíamos capturadoa.Deut. 3:7 36 Desde Aroer, que está a la orilla del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle1, aun hasta Galaada, no hubo ciudad inaccesible2 para nosotros; el SEÑOR nuestro Dios nos3 las entregó todas.O, torrenteO, fuerteLit., delante de nosotrosDeut. 3:12; 4:48; Jos. 12:2; 13:9 37 Solamente no te acercaste a la tierra de los hijos de Amóna, a todo lo largo del arroyo Jabocb, ni a las ciudades del monte, todo lo que el SEÑOR nuestro Dios había prohibido1.Lit., ordenadoDeut. 2:19Gén. 32:22; Núm. 21:24; Deut. 3:16