Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita1 a vosotrosa no fue en vanob,Lit., entrada1 Tes. 1:92 Tes. 1:10 2 sino que después de haber sufrido y sido maltratadosa en Filiposb, como sabéis, tuvimos el valor, confiados en nuestro Dios, de hablarosc el evangelio de Diosd en medio de mucha oposición1e.O, lucha, o, mucho conflictoHech. 14:5; 16:19-24; Fil. 1:30Hech. 16:22-24Hech. 17:1-9Rom. 1:1Fil. 1:30 3 Pues nuestra exhortacióna no procede de errorb ni de impurezac ni es con engañod;Hech. 13:152 Tes. 2:111 Tes. 4:72 Cor. 4:2 4 sino que así como hemos sido aprobados por Diosa para que se nos confiara el evangeliob, así hablamos, no como agradando a los hombres, sino a Diosc que examina1 nuestros corazonesd.O, aprueba2 Cor. 2:17Gál. 2:7Gál. 1:10Rom. 8:27 5 Porque como sabéis, nunca fuimos1 a vosotros con palabras lisonjeras, ni con pretexto para lucrara, Dios es testigob,Lit., nos presentamosHech. 20:33; 2 Ped. 2:3Rom. 1:9; 1 Tes. 2:10 6 ni buscando gloria de los hombresa, ni de vosotros ni de otros, aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido imponer nuestra autoridad1b.O, ser cargaJuan 5:41, 44; 2 Cor. 4:51 Cor. 9:1, 2 7 Más bien demostramos ser1 benignos2a entre3 vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijosb.Lit., nos hicimosAlgunos mss. antiguos dicen: niñosLit., en medio de2 Tim. 2:24Gál. 4:19; 1 Tes. 2:11 8 Teniendo así un gran afecto por vosotros, nos hemos complacido en impartirosa nosolo el evangelio de Diosb, sino también nuestras propias vidas1, pues llegasteis a sernos muy amados.O, almas2 Cor. 12:15; 1 Jn. 3:16Rom. 1:1 9 Porque recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigasa, cómo, trabajando de día y de nocheb para no ser cargac a ninguno de vosotros, os proclamamos el evangelio de Diosd.Fil. 4:16; 2 Tes. 3:8Hech. 18:31 Cor. 9:4, 5; 2 Cor. 11:9Rom. 1:1 10 Vosotros sois testigos, y también Diosa, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos1 con vosotrosb los creyentes;Lit., hicimos1 Tes. 2:52 Cor. 1:12; 1 Tes. 1:5 11 así como sabéis de qué manera os exhortábamosa, alentábamos e implorábamos1 a cada uno de vosotrosb, como un padre lo haría con sus propios hijosc,O, testificábamos1 Tes. 5:14Luc. 16:28; 1 Tes. 4:61 Cor. 4:14; 1 Tes. 2:7 12 para que anduvierais como es dignoa del Dios que os ha llamado1 a su reinob y a su gloriac.O, llamaEf. 4:1Rom. 8:28; 1 Tes. 5:24; 2 Tes. 2:142 Cor. 4:6; 1 Ped. 5:10
13 Por esto también nosotros sin cesar damos gracias a Diosa de que cuando recibisteis la palabra de Diosb, que oísteis de nosotros la aceptasteis no como la palabra de hombres, sino como lo que realmente es, la palabra de Diosc, la cual también hace su obrad en vosotros los que creéis.Rom. 1:8; 1 Tes. 1:2Rom. 10:17; Heb. 4:2Mat. 10:20; Gál. 4:14Heb. 4:12 14 Pues vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadoresa de las iglesias de Dios en Cristo Jesúsb que están en Judeac, porque también vosotros padecisteis los mismos sufrimientos a manos de vuestros propios compatriotasd, tal como ellos padecieron a manos de los judíose,1 Tes. 1:61 Cor. 7:17; 10:32Gál. 1:22Hech. 17:5; 1 Tes. 3:4; 2 Tes. 1:4, 5Heb. 10:33, 34 15 los cuales mataron tanto al Señor Jesúsa como a los profetasb, y a nosotros nos expulsaron1, y no agradan a Dios sino que2 son contrarios a todos los hombres,O, nos persiguieronLit., yLuc. 24:20; Hech. 2:23Mat. 5:12; Hech. 7:52 16 impidiéndonos1 hablar a los gentilesa para que se salvenb, con el resultado de que siempre llenan la medida de sus pecadosc. Pero la irad ha venido sobre ellos hasta el extremo2.O, tratando de impedirnos; lit., prohibiéndonosO, para siempre, o, del todoHech. 9:23; 13:45, 50; 14:2, 5, 19; 17:5, 13; 18:12; 21:21, 22, 27; 25:2, 71 Cor. 10:33Gén. 15:16; Dan. 8:23; Mat. 23:321 Tes. 1:10
17 Pero nosotros, hermanos, separados de vosotros por breve tiempo1, en persona2 pero no en espíritu3a, estábamos muy ansiosos, con profundo deseo de ver vuestro rostrob.Lit., por espacio de una horaLit., rostroLit., corazón1 Cor. 5:31 Tes. 3:10 18 Ya que queríamos ir a vosotrosa (al menos yo, Pablo, más de una vez1b) pero Satanásc nos lo ha impedidod.Lit., tanto una vez como dosRom. 15:22Fil. 4:16Mat. 4:10Rom. 1:13; 15:22 19 Porque ¿quién es nuestra esperanza o gozo o corona de gloriaa? ¿No lo sois vosotros en la presencia de nuestro Señor Jesús en su venida1b?O, presenciaFil. 4:1Mat. 16:27; Mar. 8:38; Juan 21:22; 1 Tes. 3:13; 4:15; 5:23 20 Pues vosotros sois nuestra gloriaa y nuestro gozo.2 Cor. 1:14