Tomando Jesús la palabra, les habló otra vez en parábolas, diciendo: 2 aEl reino de los cielos puede compararse a1 un rey2 que hizo un banquete de bodasb para su hijo.Lit., fue comparado conLit., un hombre reyMat. 13:24; 22:2-14; Luc. 14:16-24Luc. 12:36; Juan 2:2 3 Y envió a sus siervosa a llamar a los que habían sido invitados a las bodas, pero no quisieron venir.Mat. 21:34 4 De nuevo envió otros siervosa, diciendo: Decid a los que han sido invitados: «Ved, ya he preparado mi banquete; he matado mis novillos y animales cebados, y todo está aparejado; venid a las bodas».Mat. 21:36 5 Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a sus negocios, 6 y los demás, echando mano a los siervos, los maltrataron y los mataron. 7 Entonces el rey se enfureció, y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad. 8 Luego dijo* a sus siervos: «La boda está preparada, pero los que fueron invitados no eran dignos. 9 Id, por tanto, a las salidas de los caminosa, e invitad a las bodas a cuantos encontréis».Ezeq. 21:21; Abd. 14 10 Y aquellos siervos salieron por los caminos, y reunieron a todos los que encontraron, tanto malos como buenos; y el salón de bodas se llenó de comensales1.Lit., de los que se reclinaban a la mesa; y así en el vers. 11 11 Pero cuando el rey entró a ver a los comensales, vio allí a uno que no estaba vestido con traje de bodaa,2 Rey. 10:22; Zac. 3:3, 4 12 y le dijo*: «Amigoa, ¿cómo entraste aquí sin1 traje de boda?». Y él enmudeció.Lit., no teniendoMat. 20:13; 26:50 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: «Atadle las manos y los pies, y echadlo a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientesa».Mat. 8:12; 25:30; Luc. 13:28 14 Porque muchos son llamados1, pero pocos son escogidosa.O, invitadosMat. 24:22; 2 Ped. 1:10; Apoc. 17:14
15 aEntonces se fueron los fariseos y deliberaron entre sí cómo atraparle, sorprendiéndole en alguna palabra.Mat. 22:15-22: <IT>Mar. 12:13-17; Luc. 20:20-26</IT> 16 Y le enviaron* sus discípulos junto con los herodianosa, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con verdad, y no buscas el favor1 de nadie, porque eres imparcial2.Lit., y no te preocupasLit., no miras la apariencia de los hombresMar. 3:6; 8:15; 12:13 17 Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito pagar1 impuestoa al Césarb, o no?Lit., darMat. 17:25Luc. 2:1; 3:1 18 Pero Jesús, conociendo su malicia, dijo: ¿Por qué me ponéis a prueba, hipócritas? 19 Mostradme la monedaa que se usa para pagar ese impuesto. Y le trajeron un denario1.Un denario valía aprox. 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un díaMat. 17:25 20 Y Él les dijo*: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? 21 Ellos le dijeron*: Del César. Entonces Él les dijo*: Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Diosa.Mar. 12:17; Luc. 20:25; Rom. 13:7 22 Al oír esto, se maravillaron; y dejándole, se fuerona.Mar. 12:12
23 aEse día se le acercaron algunos saduceosb (los que dicen que no hay resurrecciónc), y le preguntaron,Mat. 22:23-33: <IT>Mar. 12:18-27; Luc. 20:27-40</IT>Mat. 3:7Hech. 23:8 24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: «SI ALGUNO MUERE SIN TENER HIJOS, SU HERMANO, COMO PARIENTE MÁS CERCANO, SE CASARÁ CON SU MUJER Y LEVANTARÁ DESCENDENCIA A SU HERMANOa».Deut. 25:5 25 Ahora bien, había entre nosotros siete hermanos; y el primero se casó, y murió; pero no teniendo descendencia, le dejó la mujer a su hermano; 26 de igual manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo. 27 Y después de todos, murió la mujer. 28 Por tanto, en la resurrección, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque todos ellos la tuvieron. 29 Pero Jesús respondió y les dijo: Estáis equivocados por no comprender1 las Escrituras ni el poder de Diosa.O, saberJuan 20:9 30 Porque en la resurrección, ni se casana ni son dados en matrimonio, sino que son como los ángeles de Dios1 en el cielo.Algunos mss. no incluyen: de DiosMat. 24:38; Luc. 17:27 31 Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: 32 «YO SOY EL DIOS DE ABRAHAM, Y EL DIOS DE ISAAC, Y EL DIOS DE JACOBa»? Él no es Dios de muertos, sino de vivos.Éx. 3:6 33 Al oír esto, las multitudes se admiraban de su enseñanzaa.Mat. 7:28
34 aPero al oír los fariseos que Jesús había dejado callados a los saduceosb, se agruparon;Mat. 22:34-40: <IT>Mar. 12:28-31; Luc. 10:25-37</IT>Mat. 3:7 35 y uno de ellos, intérprete de la ley1a, para ponerle a prueba2 le preguntó:I.e., un experto en la ley de MoisésO, tentándoleLuc. 7:30; 10:25; 11:45, 46, 52; 14:3; Tito 3:13 36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? 37 Y Él le dijo: AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, Y CON TODA TU ALMA, Y CON TODA TU MENTEa.Deut. 6:5 38 Este es el grande y el primer mandamiento. 39 Y el segundo es semejante aeste: AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMOa.Lev. 19:18; Mat. 19:19; Gál. 5:14 40 De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetasa.Mat. 7:12
41 aEstando reunidos los fariseos, Jesús les hizo una pregunta,Mat. 22:41-46: <IT>Mar. 12:35-37; Luc. 20:41-44</IT> 42 diciendo: ¿Cuál es vuestra opinión sobre el Cristo1? ¿De quién es hijo? Ellos le dijeron*: De Davida.I.e., el MesíasMat. 9:27 43 Él les dijo*: Entonces, ¿cómo es que David en el Espíritu1a le llama «Señor», diciendo:O, por inspiración2 Sam. 23:2; Apoc. 1:10; 4:2
45 Pues si David le llama «Señor», ¿cómo es Él su hijo? 46 Y nadie pudo contestarle ni una palabraa, ni ninguno desde ese día se atrevió a hacerle más preguntas.Mar. 12:34; Luc. 14:6; 20:40