aY aconteció que un día de reposo1 Jesús2 pasaba por unos sembrados, y sus discípulos arrancaban y comían espigasb, restregándolas entre las manos.Muchos mss. dicen: El segundo primer día de reposoLit., ElLuc. 6:1-5: <IT>Mat. 12:1-8; Mar. 2:23-28</IT>Deut. 23:25 2 Pero algunos de los fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito en el día de reposoa?Mat. 12:2 3 Respondiéndoles Jesús, dijo: ¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo Davida cuando tuvo hambre, él y los que con él estaban;1 Sam. 21:6 4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó y comió los panes consagrados1, que a nadie es lícitoa comer sinosolo a los sacerdotes, y dio también a sus compañeros?Lit., los panes de la proposiciónLev. 24:9 5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo.
6 aY1 en otro día de reposo entró en la sinagoga y enseñabab; y había allí un hombre que tenía la2 mano derecha seca3.Lit., Y sucedió queLit., y estaba suO, enjuta, o, paralizadaLuc. 6:6-11: <IT>Mat. 12:9-14; Mar. 3:1-6; </IT> Luc. 6:1Mat. 4:23 7 Y los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús1 para ver si sanaba en el día de reposo, a fin de encontrar de qué acusarlea.Lit., ElMar. 3:2 8 Pero Él sabía lo que ellos estaban pensando1a, y dijo al hombre que tenía la mano seca2: Levántate y ven acá3. Y él, levantándose, se le acercó4.Lit., sus pensamientosO, enjuta, o, paralizadaLit., ponte en medioLit., se puso en pieMat. 9:4 9 Entonces Jesús les dijo: Yo os pregunto: ¿es lícito en el día de reposo hacer bien o hacer mal; salvar una vida o destruirla? 10 Y después de mirarlos a todos a su alrededor, dijo al hombre1: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano quedó sana2a.Lit., le dijoLit., restauradaMar. 3:5 11 Pero ellos se llenaron de ira1, y discutían entre sí qué podrían hacerle a Jesús.Lit., insensatez
12 En1 esos días Él se fue al montea a orarb, y pasó toda la noche en oración a Dios.Lit., Y sucedió que enMat. 5:1Mat. 14:23; Luc. 5:16; 9:18, 28 13 Cuando se hizo de día, allamó a sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstolesb:Luc. 6:13-16: <IT>Mat. 10:2-4; Mar. 3:16-19; Hech. 1:13</IT>Mar. 6:30 14 Simón, a quien también llamó Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo1 y Juan; Felipe y Bartolomé;O, Santiago 15 Mateoa y Tomás; Jacobo1, hijo de Alfeo, y Simón, al que llamaban el Zelote;O, SantiagoMat. 9:9 16 Judas, hijo de Jacobo1, y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor.O, Santiago 17 Descendióa con ellos y se detuvo en un lugar llano; y había una gran multitudb de sus discípulos, y una gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidónc,Luc. 6:12Mat. 4:25; Mar. 3:7, 8Mat. 11:21 18 1que habían ido para oírle y para ser sanados de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos eran curados.Algunas versiones comienzan el vers. 18 en: y los que eran 19 Y toda la multitud procuraba tocarlea, porque de Él salía un poderb que a todos sanaba.Mat. 9:21; 14:36; Mar. 3:10Luc. 5:17
20 Volviendo su vista hacia sus discípulos, decía: Bienaventuradosa vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Diosb.Mat. 5:3-12; Luc. 6:20-23Mat. 5:3 21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 22 Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sía, os colman de insultosb y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.Juan 9:22; 16:21 Ped. 4:14 23 Alegraos en ese día y saltada de gozo, porque he aquí, vuestra recompensa es grande en el cielo, pues sus padres trataban1 de la misma manera a los profetasb.Lit., hacíanMal. cap. 42 Crón. 36:16; Hech. 7:52 24 Pero ¡ay de vosotros los ricosa!, porque ya estáis recibiendo todo vuestro consuelob.Luc. 16:25; Sant. 5:1Mat. 6:2 25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados1!, porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís!, porque os lamentaréis y lloraréis.Lit., que habiendo sido llenados 26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de la misma manera trataban1 sus padres a los falsos profetasa.Lit., hacíanMat. 7:15
27 Pero a vosotros los que oís, os digo: amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecena;Mat. 5:44; Luc. 6:35 28 bendecid a los que os maldicen; orad por los que os vituperana.Mat. 5:44; Luc. 6:35 29 aAl que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa1, no le niegues tampoco la túnica.O, el mantoLuc. 6:29, 30: <IT>Mat. 5:39-42</IT> 30 A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. 31 Y así como queréis que los hombres os hagan, haced con ellos de la misma maneraa.Mat. 7:12 32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los amana.Mat. 5:46 33 Si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Si prestáisa a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos la misma cantidad.Mat. 5:42 35 Antes bien, amad a vuestros enemigos, y haced biena, y prestad no esperando nada a cambio1, y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimob; porque Él es bondadoso para con los ingratos y perversos.O, sin desesperarseLuc. 6:27Mat. 5:9; Luc. 1:32 36 Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.
37 aNo juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad1, y seréis perdonadosb.Lit., soltad o libertadLuc. 6:37-42: <IT>Mat. 7:1-5</IT>Mat. 6:14; Luc. 23:16; Hech. 3:13 38 Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazoa. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medirb.Sal. 79:12; Isa. 65:6, 7; Jer. 32:18Mar. 4:24
39 Les dijo también una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un hoyoa?Mat. 15:14 40 Un discípulo no está por encima de su maestroa; mas todo discípulo, después de que se ha preparado bien, será como su maestro1.O, alcanzará el nivel de su maestroMat. 10:24; Juan 13:16; 15:20 41 ¿Y por qué miras la mota1 que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?O, paja 42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, déjame sacarte la mota1 que está en tu ojo», cuando tú mismo no ves la viga que está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo y entonces verás con claridad para sacar la mota2 que está en el ojo de tu hermano.O, paja 43 aPorque no hay árbol bueno que produzca fruto malo, ni a la inversa1, árbol malo que produzca fruto bueno.Lit., ni tambiénLuc. 6:43, 44: <IT>Mat. 7:16, 18, 20</IT> 44 Pues cada árbol por su fruto se conoce. Porque los hombres no recogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de una zarzaa.Mat. 7:16; 12:33 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es maloa; porque de la abundancia del corazón habla su bocab.Mat. 12:35Mat. 12:34
46 ¿Y por qué me llamáis: «Señor, Señora», y no hacéis lo que yo digo?Mal. 1:6; Mat. 7:21 47 aTodo el que viene a mí y oye mis palabras y las pone en práctica1, os mostraré a quién es semejante:Lit., haceLuc. 6:47-49: <IT>Mat. 7:24-27; </IT> Sant. 1:22 y sig. 48 es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo1 y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente2 dio con fuerza contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida.Lit., cavó y ahondóLit., río, y así en el vers. 49 49 Pero el que ha oído y no ha hecho nada, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin echar cimiento; y el torrente dio con fuerza contra ella y al instante se desplomó, y fue grande la ruina de aquella casa.