aY sucedió que cuando oyó esto el rey Ezequías, rasgó sus vestidosb, se cubrió de cilicioc y entró en la casa del SEÑOR.2 Rey. 19:1-37: <IT>Isa. 37:1-38; </IT> 2 Crón. 32:20-222 Rey. 18:371 Rey. 21:27 2 Envió entonces a Eliaquim, mayordomo de la casa real, con el escriba Sebna y los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicioa, al profeta Isaías, hijo de Amozb.2 Sam. 3:31Isa. 1:1; 2:1 3 Y ellos le dijeron: Así dice Ezequías: «Este día es día de angustia, de reprensión y de desprecio, pues hijos están para nacer1, pero no hay fuerzas para dar a luz.Lit., saliendo de la matriz 4 Tal vez el SEÑOR tu Dios oirá todas las palabras del Rabsacesa, a quien su señor, el rey de Asiria, ha enviado para injuriar al Dios vivo, y lo reprenderá por las palabras que el SEÑOR tu Dios ha oídob. Eleva, pues, una oración por el remanente que aún quedac».Jos. 14:12; 2 Sam. 16:122 Rey. 18:35Isa. 1:9 5 Cuando llegaron los siervos del rey Ezequías ante Isaías, 6 este1 les dijo: Así diréis a vuestro señor: «Así dice el SEÑOR: “No temas por las palabras que has oído, con las que los criados del rey de Asiriaa me han blasfemadob.Lit., Isaías2 Rey. 18:172 Rey. 18:22-25, 30-35 7 He aquí, pondré en él un espíritu, oirá un rumora y se volverá a su tierra; y en su tierra lo haré caer a espadab”».2 Rey. 7:62 Rey. 19:37
8 Entonces el Rabsaces volvió y halló al rey de Asiria peleando contra Libnaa, pues había oído que el rey había partido de Laquisb.Jos. 10:292 Rey. 18:14 9 Y les oyó1 decir acerca de Tirhaca, rey de Etiopía2: He aquí, ha salido a pelear contra ti. Entonces envió de nuevo mensajeros a Ezequías, diciendo:Lit., oyendoHeb., Cus 10 Así diréis a Ezequías, rey de Judá1: «No te engañe tu Dios en quien tú confíasa, diciendo: “Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiriab”.Lit., Judá, diciendo2 Rey. 18:52 Rey. 18:30 11 He aquí, tú has oído lo que los reyes de Asiria han hecho a todas las naciones1, destruyéndolas por completo, ¿y serás tú librado?Lit., tierras 12 ¿Acaso los libraron los dioses de las naciones que mis padres destruyerona, es decir, Gozánb, Haránc, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasard?2 Rey. 18:332 Rey. 17:6Gén. 11:31Isa. 37:12 13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Ivaa?».2 Rey. 18:34
14 Entonces Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó1, y subió a la casa del SEÑOR y2 la extendió delante del SEÑORa.Lit., las cartas...las leyóLit., y EzequíasIsa. 37:14 15 Y oró Ezequías delante del SEÑOR, y dijo: Oh SEÑOR, Dios de Israel, que estás1 sobre los querubinesa,solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierrab. Tú hiciste los cielos y la tierra.Lit., estás sentadoÉx. 25:22; Isa. 37:162 Rey. 5:15 16 Inclina, oh SEÑOR, tu oído y escucha; abre, oh SEÑOR, tus ojos y miraa; escucha las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivob.1 Rey. 8:29; 2 Crón. 6:402 Rey. 19:4; Sal. 31:2; Isa. 37:17 17 En verdad, oh SEÑOR, los reyes de Asiria han asolado las naciones y sus tierras, 18 y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedraa; por eso los han destruido.Isa. 44:9-20; Hech. 17:29 19 Y ahora, oh SEÑOR, Dios nuestro, líbranos, te ruego, de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan quesolo túa, oh SEÑOR, eres Diosb.1 Rey. 8:42, 432 Rey. 19:15
20 Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: Así dice el SEÑOR, Dios de Israel: «Lo que me has rogado acerca de Senaquerib, rey de Asiria, he escuchadoa».2 Rey. 20:5 21 Esta es la palabra que el SEÑOR ha hablado contra él:«Te ha despreciado y se ha burlado de tila virgen hija de Sióna;ha movido la cabezab a tus espaldasla hija de Jerusalén.Jer. 14:17; Lam. 2:13Sal. 109:25; Mat. 27:39
29 »Esto te será por señala: Este año comeréis1 lo que crezca espontáneamente; el segundo año lo que nazca de por sí, y en el tercer año sembrad, segad, plantad viñas y comed su fruto.Lit., comiendoÉx. 3:12; 2 Rey. 20:8, 9 30 Y el remanente de la casa de Judáa que se salve, echará de nuevo raíces por debajo y dará fruto por arriba.2 Rey. 19:4; 2 Crón. 32:22, 23 31 Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte Sión sobrevivientes1a. El celo del SEÑOR de los ejércitos2 hará estob.Lit., los que escapenAsí en muchos mss. y versiones antiguas; el T.M. omite: de los ejércitosIsa. 10:20Isa. 9:7 32 Por tanto, así dice el SEÑOR acerca del rey de Asiria: “El no entrará en esta ciudad, ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella con escudo, ni levantará terraplén contra ellaa.Isa. 8:7-10 33 Por el camino que vino, por él se volveráa, y no entrará en esta ciudad”—declara el SEÑOR.2 Rey. 19:28 34 Porque defenderé esta ciudad para salvarla por amor a mí mismoa y por amor a mi siervo Davidb».2 Rey. 20:6; Isa. 31:51 Rey. 11:12, 13
35 Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel del SEÑOR e hirió a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; cuando los demás se levantaron por la mañana, he aquí, todos eran cadáveresa.2 Sam. 24:16; 2 Crón. 32:21 36 Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierraa, y habitó en Níniveb.2 Rey. 19:7, 28, 33Jon. 1:2 37 Y sucedió que mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, Adramelec y Sarezer1 lo mataron a espadaa y huyeron a la tierra de Araratb. Y su hijoc Esar-hadón reinó en su lugar.Algunos mss. antiguos agregan: sus hijos2 Rey. 19:17, 31Gén. 8:4; Jer. 51:27Esd. 4:2