Entonces gritó a mis oídos con gran voz, diciendoa: Acercaos, verdugos de la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano.Isa. 6:8 2 Y he aquí, seis hombres venían por el camino de la puerta superior que mira al norte, cada uno con su arma destructora en la mano; y entre ellos había un hombre vestido de linoa con una cartera1 de escribano a la cintura2. Y entraron y se pusieron junto al altar de bronce.O, el tintero, y así en los vers. 3 y 11Lit., sus lomos, y así en los vers. 3 y 11Lev. 16:4
3 Entonces la gloria del Dios de Israel subió del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral del templo1a. Y llamó al hombre vestido de lino que tenía la cartera de escribano a la cintura;Lit., de la casaEzeq. 10:4; 11:22, 23 4 y el SEÑOR le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una señal en la frente de los hombresa que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ellab.Éx. 12:7, 13; Ezeq. 9:6; 2 Cor. 1:22; 2 Tim. 2:19; Apoc. 7:2, 3; 9:4; 14:1Sal. 119:53, 136; Jer. 13:17; Ezeq. 6:11; 21:6 5 Pero a los otros dijo, y yo lo oí1: Pasad por la ciudad en pos de él y herid; no tenga piedad vuestro ojo, no perdonéis.Lit., a mis oídos 6 Matad a viejos, jóvenes, doncellasa, niños y mujeres hasta el exterminio, pero no toquéis a ninguno sobre quien esté la señalb. Comenzaréis por mi santuarioc. Comenzaron, pues, con los ancianos que estaban delante del templo1.Lit., de la casa2 Crón. 36:17Éx. 12:23; Apoc. 9:4Jer. 25:29; Amós 3:2; Luc. 12:47 7 Entonces les dijo: Profanad el templo1 y llenad de muertos los atriosa. ¡Salid! Y salieron, y fueron hiriendo por la ciudad.Lit., la casa2 Crón. 36:17; Ezeq. 7:20-22 8 Y sucedió que mientras herían, quedé yo solo y caí sobre mi rostroa; clamé y dije: ¡Ah, Señor DIOS1! ¿Destruirás a todo el remanente de Israel derramando2 tu furor sobre Jerusalénb?Heb., YHWH, generalmente traducido SEÑORLit., por tu derramamiento de1 Crón. 21:16Ezeq. 11:13; Amós 7:2-6 9 Entonces me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es grande en extremo, la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversióna; porque dicen: «El SEÑOR ha abandonado la tierra, el SEÑOR nada veb».2 Rey. 21:16; Jer. 2:34; Ezeq. 7:3, 23; 22:2, 3, 29; Miq. 3:1-3Job 22:13; Sal. 10:11; 94:7; Isa. 29:15; Ezeq. 8:12 10 Mas en cuanto a mí, tampoco mi ojo tendrá piedad, ni yo perdonaréa, sino que haré recaer su conducta sobre sus cabezasb.Isa. 65:6; Ezeq. 8:18; 24:14Ezeq. 7:4; 11:21; Os. 9:7
11 Y he aquí, el hombre vestido de lino que tenía la cartera a la cintura, trajo un informe1, diciendo: He hecho tal como me ordenaste.Lit., palabra