Aquel día habrá una fuente abiertaa para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para lavar el pecadob y la impurezac.Jer. 2:13; 17:13Sal. 51:2, 7; Isa. 1:16-18; Juan 1:29Núm. 19:17; Isa. 4:4; Ezeq. 36:25
2 Y sucederá aquel día—declara el SEÑOR de los ejércitos—que eliminaré de la tierra los nombres de los ídolosa, y nunca más serán recordadosb; también yo quitaré de la tierra a los profetas y al espíritu inmundoc.Éx. 23:13; Os. 2:17Jer. 23:14, 151 Rey. 22:22; Ezeq. 36:25, 29 3 Y sucederá que si alguno profetiza todavíaa, su padre y su madre que lo engendraron le dirán: «No vivirás porque has hablado falsamenteb en el nombre del SEÑORc»; y su padre y su madre que lo engendraron lo traspasarán mientras profetizad.Jer. 23:34Deut. 18:20; Ezeq. 14:9Jer. 23:25Deut. 13:6-11; Mat. 10:37 4 También sucederá aquel día que los profetas se avergonzarán cada uno de su visión cuando profeticea, y no se vestirán el manto de pelo para engañarb,Jer. 6:15; 8:9; Miq. 3:72 Rey. 1:8; Isa. 20:2; Mat. 3:4 5 sino que cada uno dirá: «No soy profeta, soy labrador de la tierraa, porque un hombre me vendió como esclavo en1 mi juventud».Lit., hizo que fuera comprado en; otra posible lectura es: porque la tierra es mi ocupación desdeAmós 7:14 6 Y alguien le dirá: «¿Qué son esas heridasa en tu cuerpo1?». Y él responderá: «Sonaquellas con que fui herido en casa de mis amigos2».Lit., entre tus manosO, de los que me aman2 Rey. 9:24