4 Así dice el SEÑOR mi Dios: Apacienta las ovejas destinadas para la matanzaa.Sal. 44:22; Zac. 11:7 5 Los que las compran las matan y salen impunes1, y el que las vende dicea: «¡Bendito sea el SEÑOR, porque me he enriquecidob!»; y ni sus propios pastores se compadecen de ellasc.Lit., no se les tiene por culpablesJer. 50:7Os. 12:8; 1 Tim. 6:9Ezeq. 34:2, 3 6 Pues yo no me compadeceré más de los habitantes de esta1 tierra—declara el SEÑOR—sino que he aquí, haré que los hombres caigan2 cada uno en manos de otroa y en manos de su rey; y ellos herirán la tierrab y yo no los libraré de sus manosc.Lit., laLit., se hallenJer. 13:14Isa. 9:19-21; Miq. 7:2-6; Zac. 14:13Sal. 50:22; Miq. 5:8 7 Apacenté, pues, las ovejas destinadas para la matanzaa, esto es, los afligidos del rebaño1b. Y tomé para mí dos cayadosc: a uno lo llamé Gracia2d y al otro lo llamé Unión3; y apacenté las ovejase.Otra posible lectura es, para los mercaderes de ovejasO, DeliciaO, CuerdasZac. 11:4Jer. 39:10; Sof. 3:12Ezeq. 37:16Sal. 27:4; 90:17; Zac. 11:10Sal. 133:1; Ezeq. 37:16-23; Zac. 11:14 8 Y destruí a los tres pastores en un mesa, pues mi alma se impacientó con ellos y su alma también se cansó de mí1.O, me aborrecióOs. 5:7 9 Entonces dije: No os apacentaré más. La que ha de morir, que muera1; y la que ha de ser destruida, que sea destruida2; y las que queden, cómanse3 la carne unas a otrasa.O, moriráO, será destruidaO, comeránJer. 15:2 10 Y tomé mi cayado Gracia1a y lo quebré para romper el pacto que yo había hecho con todos los pueblosb.O, DeliciaZac. 11:7Sal. 89:39; Jer. 14:21 11 Y fue roto aquel día; así los afligidos del rebaño1 que me observaban, conocieron que era la palabra del SEÑORa.Otra posible lectura es, los mercaderes de ovejasSof. 3:12 12 Y les dije: Si os parece bien, dadme mi paga; y si no, dejadla1. Y pesaron como mi salarioa treinta piezas de platab.Lit., desistid1 Rey. 5:6; Mal. 3:5Gén. 37:28; Éx. 21:32; Mat. 26:15; 27:9, 10 13 Entonces el SEÑOR me dijo: Arrójalo al alfarero (ese magnífico precio con que me valoraron). Tomé pues, las treinta piezas de plata y las arrojé al alfarero en la casa del SEÑORa.Mat. 27:3-10; Hech. 1:18, 19 14 Y quebré mi segundo cayado, Unión1a, para romper la hermandad entre Judá e Israelb.O, CuerdasZac. 11:7Isa. 9:21; Zac. 11:6
15 Y el SEÑOR me dijo: Toma otra vez los aperos de un pastor insensato1a.O, inútilIsa. 6:10-12; Zac. 11:17 16 Porque he aquí, yo voy a levantar en la tierra un pastor que no se preocupará de la que perecea, ni buscará a la descarriada, ni curará a la herida, ni sustentará a la fuerte, sino que comerá la carne de la cebadab y arrancará sus pezuñas.Jer. 23:2Ezeq. 34:2-6