¿De dónde vienen las guerras y los conflictos1 entre vosotrosa? ¿No vienen de vuestras pasiones2 que combaten en vuestros miembrosb?Lit., ¿De dónde guerras, y de dónde conflictosLit., ¿No de aquí, de vuestros placeresTito 3:9Rom. 7:23 2 Codiciáis y no tenéis, por eso cometéis homicidioa. Sois envidiosos y no podéis obtener, por eso combatís1 y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís.O, tenéis pleitosSant. 5:6; 1 Jn. 3:15 3 Pedís y no recibísa, porque pedís con malos propósitos1, para gastarlo en vuestros placeres.Lit., malvadamente1 Jn. 3:22; 5:14 4 ¡Oh almas adúlteras1a! ¿No sabéis que la amistad del mundob es enemistad hacia Diosc? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Diosd.O, infielesJer. 2:2; Ezeq. 16:32Sant. 1:27Rom. 8:7; 1 Jn. 2:15Mat. 6:24; Juan 15:19 5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vanoa: El celosamente anhela1 el Espíritub que ha hecho morar en nosotros2?Lit., anhela hasta los celosO, El Espíritu que Él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamenteNúm. 23:191 Cor. 6:19; 2 Cor. 6:16 6 Pero Él da mayor graciaa. Por eso dice: DIOS RESISTE A LOS SOBERBIOS PERO DA GRACIA A LOS HUMILDESb.Isa. 54:7, 8; Mat. 13:12Sal. 138:6; Prov. 3:34; Mat. 23:12; 1 Ped. 5:5 7 Por tanto, someteos a Diosa. Resistid, pues, al diablo y huirá de vosotrosb.1 Ped. 5:6Ef. 4:27; 6:11, 12; 1 Ped. 5:8, 9 8 Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotrosa. Limpiad vuestras manosb, pecadores; y vosotros de doble ánimo1c, purificad vuestros corazonesd.O, corazones divididos2 Crón. 15:2; Zac. 1:3; Mal. 3:7; Heb. 7:19Job 17:9; Isa. 1:16; 1 Tim. 2:8Jer. 4:14; Sant. 3:17; 1 Ped. 1:22; 1 Jn. 3:3Sant. 1:8 9 Afligíos, lamentad y llorada; que vuestra risa se torne en llanto1 y vuestro gozo en tristeza.O, gemido, o, lamentoNeh. 8:9; Prov. 14:13; Luc. 6:25 10 Humillaos en la presencia del Señora y Él os exaltará.Job 5:11; Ezeq. 21:26; Luc. 1:52; Sant. 4:6
11 Hermanosa, no habléis mal los unos de los otrosb. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermanoc, habla mal de la leyd y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres cumplidor de la leye, sino juez de ella.Sant. 1:16; 5:7, 9, 102 Cor. 12:20; Sant. 5:9; 1 Ped. 2:1Mat. 7:1; Rom. 14:4Sant. 2:8Sant. 1:22 12 Solo hay un dador de la ley y jueza, que es poderoso para salvar y para destruirb; pero tú, ¿quién eres que juzgas a tu prójimoc?Isa. 33:22; Sant. 5:9Mat. 10:28Rom. 14:4
13 Oíd1 ahoraa, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudadb y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia.Lit., VamosSant. 5:1Prov. 27:1; Luc. 12:18-20 14 Sin embargo, no sabéis1 cómo será vuestra vida mañana2.Solo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanecea.Lit., Los que no sabéisAlgunos mss. dicen: el mañana, pues, ¿qué es vuestra vida?Job 7:7; Sal. 39:5; 102:3; 144:4 15 Más bien, debierais decir1: Si el Señor quierea, viviremos y haremos esto o aquello.Lit., en lugar de decirHech. 18:21 16 Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia1; toda jactancia semejante es malaa.O, vuestras pretensiones1 Cor. 5:6 17 A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno1 y no lo hacea, le es pecado.O, lo correctoLuc. 12:47; Juan 9:41; 2 Ped. 2:21