Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. 2 aY he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante Él1b, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.O, le adoróMat. 8:2-4: <IT>Mar. 1:40-44; Luc. 5:12-14</IT>Mat. 9:18; 15:25; 18:26; 20:20; Juan 9:38; Hech. 10:25 3 Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra1a.Lit., su lepra fue limpiadaMat. 11:5; Luc. 4:27 4 Entonces Jesús le dijo*: Mira, no se lo digas a nadiea, sino veb, muéstrate al sacerdotec y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos.Mat. 9:30; 12:16; 17:9; Mar. 1:44; 3:12; 5:43; 7:36; 8:30; 9:9; Luc. 4:41; 8:56; 9:21Mar. 1:44; Luc. 5:14; 17:14Lev. 13:49; 14:2 y sig.
5 aY cuando entró Jesús1 en Capernaúm se le acercó un centurión suplicándole,Lit., ElMat. 8:5-13: <IT>Luc. 7:1-10</IT> 6 y diciendo: Señor, mi criado1 está postrado en casa, paralíticoa, sufriendo mucho2.Lit., muchachoLit., terriblemente atormentadoMat. 4:24 7 Y Jesús le dijo*: Yo iré y lo sanaré. 8 Pero el centurión respondió y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; mas solamente di la palabra1 y mi criado2 quedará sano.Lit., di con una palabraLit., muchacho 9 Porque yo también soy hombre bajo autoridada, con1 soldados a mis órdenes2; y digo aeste: «Ve», y va; y al otro: «Ven», y viene; y a mi siervo: «Haz esto», y lo hace.Lit., teniendoLit., debajo de míMar. 1:27; Luc. 9:1 10 Al oírlo Jesús, se maravilló y dijo a los que le seguían: En verdad os digo que en Israel1 no he hallado en nadie una fe tan grande.Algunos mss. antiguos dicen: ni en Israel 11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidentea, y se sentarán1 a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.Lit., se recostaránIsa. 49:12; 59:19; Mal. 1:11; Luc. 13:29 12 Pero los hijos del reinoa serán arrojados a las tinieblas de afuerab; allí será el llanto y el crujir de dientesc.Mat. 13:38Mat. 22:13; 25:30Mat. 13:42, 50; 22:13; 24:51; 25:30; Luc. 13:28 13 Entonces Jesús dijo al centurión: Vete; así como has creídoa, te sea hecho. Y el criado1 fue sanado en esa misma hora.Lit., muchachoMat. 9:22, 29
14 aAl llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra deeste1 que yacía en cama2 con fiebre.Lit., élLit., postrada yMat. 8:14-16: <IT>Mar. 1:29-34; Luc. 4:38-41</IT> 15 Le tocó la mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó y le servía. 16 Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniadosa; y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermosb,Mat. 4:24Mat. 4:23; 8:33 17 para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo: EL MISMO TOMO NUESTRAS FLAQUEZAS Y LLEVO1 NUESTRAS ENFERMEDADESa.O, cargó conIsa. 53:4
18 Viendo Jesús una multitud a su alrededor, dio ordena de pasar al otro lado.Mar. 4:35; Luc. 8:22 19 aY un escriba se le acercó y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.Mat. 8:19-22: <IT>Luc. 9:57-60</IT> 20 Y Jesús le dijo*: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombrea no tiene dónde recostar la cabeza.Dan. 7:13; Mat. 9:6; 12:8, 32, 40; 13:41; 16:13, 27, 28; 17:9; 19:28; 26:64; Mar. 8:38; Luc. 12:8; 18:8; 21:36; Juan 1:51; 3:13, 14; 6:27; 12:34; Hech. 7:56 21 Otro de los discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 22 Pero Jesús le dijo*: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertosa.Mat. 9:9; Mar. 2:14; Luc. 9:59, 60; Juan 1:43; 21:19
23 aCuando entró Jesús1 en la barca, sus discípulos le siguieron.Lit., ElMat. 8:23-27: <IT>Mar. 4:36-41; Luc. 8:22-25</IT> 24 Y de pronto1 se desató una gran tormenta2 en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús3 estaba dormido.Lit., Y he aquíLit., un sacudimientoLit., El 25 Y llegándose a Él, le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanosa, que perecemos!Mat. 8:2; 9:18 26 Y Él les dijo*: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fea? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.Mat. 6:30; 14:31; 16:8; 17:20 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Quién eseste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
28 aCuando llegó al otro lado, a la tierra de los gadarenos, le salieron al encuentro dos endemoniadosb que salían de los sepulcros, violentos en extremo, de manera que nadie podía pasar por aquel camino.Mat. 8:28-34: <IT>Mar. 5:1-17; Luc. 8:26-37</IT>Mat. 4:24 29 Y1 gritaron, diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo2, Hijo de Diosa? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo3?Lit., Y he aquíLit., ¿Qué a nosotros y a tiI.e., antes del tiempo designado para el juicioJue. 11:12; 2 Sam. 16:10; 19:22; 1 Rey. 17:18; 2 Rey. 3:13; 2 Crón. 35:21; Mar. 1:24; 5:7; Luc. 4:34; 8:28; Juan 2:4 30 A cierta distancia de ellos había una piara de muchos cerdos paciendo; 31 y los demonios le rogaban, diciendo: Si vas a echarnos fuera, mándanos a la piara de cerdos. 32 Entonces Él les dijo: ¡Id! Y ellos salieron y entraron en los cerdos; y he aquí que la piara entera se precipitó por un despeñadero al mar, y perecieron en las aguas. 33 Los que cuidaban la piara huyeron; y fueron a la ciudad y lo contaron todo, incluso1 lo de los endemoniadosa.Lit., yMat. 4:24 34 Y1 toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de su comarcaa.Lit., Y he aquíAmós 7:12; Hech. 16:39